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martes, 31 de enero de 2017

Punto y seguido en Elevado a los Jardines.

Las columnas de Elevado a los Jardines nacieron para poder hablar sobre el mundo del béisbol en general, no solo sobre los Red Sox. Recientemente los amigos de Sports Made in Usa y los de la sección de MLB del diario AS me dieron la posibilidad de colaborar con ellos. Por tanto los asuntos que podía "tocar" aquí se trasladan a estos dos medios que tanto están haciendo por difundir el deporte de la pelota en España y en todo el mundo Latino. ¡¡NOS VEMOS!!



viernes, 20 de enero de 2017

Un recuerdo para Nomah.


David Ortiz ha sido catártico para los Red Sox. Su llegada en 2003 cambio el rumbo de una franquicia maldita y cuando apenas pasan unos meses de su retirada podemos decir que es el jugador más importante en la historia de los Red Sox. Se podría decir incluso, que uno de los más importantes de las Mayores. Y no por sus números, sino por ser quien es. Por ser Big Papi.

Su sonrisa, su buen rollo, sus home runs, sus tres World Series y su discurso tras los atentados de la Marathon de Boston han inundado la idiosincrasia de Fenway Park sacando cualquier recuerdo anterior a su llegada. Ortiz es los Red Sox y los Red Sox son Ortiz.

Pero hubo un tiempo, no hace tanto, en que los héroes de Fenway eran tipos bien distintos. Secos. Callados. Trágicos. Hombres que luchaban contra los Yankees y el fantasma del Bambino en una guerra desigual que siempre terminaba igual. En derrota. Aún sabiendo esto asumían su destino y lo enfrentaban estoicos.

Hablo por supuesto de Ted Williams y Carl Yastrzemski. De Johnny Pesky, Carlton Fisk o Dom "El Otro" DiMaggio. Y de Nomar Garciaparra, quizás el último de esa larga lista de héroes trágicos que aguantó sobre sus hombros todo el pesimismo de la Red Sox Nation.

La historia de amor entre Nomar y los Red Sox empieza en 1994, cuando la franquicia de Nueva Inglaterra utilizó su primera elección del Draft para seleccionar a un shortstop procedente de Georgia Tech. El nivel de Garciaparra ya había quedado patente en el béisbol universitario. Él y otro Red Sox ilustre, Jason Varitek, habían guiado a los Yellow Jackets hasta la final de la NCAA, donde fueron derrotados por Oklahoma. Pese a no hacerse con la victoria Nomar fue incluido en el All-Tournament Team.

En 1996, después de dos años en las menores, hizo su debut en el Gran Show. No tenía las cosas fáciles. Por aquel entonces John Valentin estaba más que asentado en el campo corto y venía de completar su mejor temporada como profesional. Un año bastó para demostrar su valía. En el '97 ya empezó como titular indiscutible y Valentin fue reubicado en la segunda base primero y en la tercera después.

Su impacto fue inmediato. En su primera campaña en las Mayores fue al All-Star y ganó el galardón de Novato del Año. Era una auténtica máquina de sacar hits y con bastante más poder de lo que su físico podría indicar. En 1999 y 2000 ganó el título de bateo de forma consecutiva, algo que no conseguía nadie desde (agárrense los machos) que Joe DiMaggio lo lograra en un béisbol en blanco y negro. En esas dos campañas promedio .357 y .372 con 27 y 21 home runs respectivamente. Tan temido llegó a ser en el cajón que en el 2000 recibió  20 bases por bolas intencionadas.

Entre su debut en 1997 y su último año completo en Boston, 2003, apareció hasta en cinco ocasiones en el Top 10 de las votaciones para el MVP y acumuló otras tantas apariciones en el Juego de las Estrellas. Esto tiene especial mérito si tenemos en cuenta que aquellos años la posición de shortstop gozaba de una excelente salud: Ripken Jr. agotaba su carrera con los Orioles, Jeter se estaba estableciendo como el jugador franquicia de los Yankees y A-Rod se convertía en el pelotero mejor pagado de la historia.

Nueva Inglaterra se enamoró de él. Dejó de ser Nomar y se le rebautizó como Nomah, haciendo un pequeño chiste con el acento de Boston. Jimmy Fallon, por aquella época en Saturday Night Life, aparecía con su camiseta en algunos sketches y protagonizó una de las portadas más "alucinantes" de Sports Ilustrated.


Por no hablar del emotivo saludo entre él y Ted Williams en el All-Star celebrado en Fenway. Fue como un traspaso de poderes. Parecía que tras esa sacudida de manos Garciaparra iba a poder completar una temporada con un promedio de bateo superior al .400, algo que solo Williams ha conseguido en los últimos ochenta años. Pero toda historia de amor tiene su final.

En julio de 2004 Theo Epstein decidió traspasar a Nomar. Epstein llevaba un año escaso como General Manager de los Red Sox y tomó una decisión arriesgada. Una que podría haber hundido su carrera. Realizó un trade a cuatro bandas que acabó con Garciaparra en Wrigley Field y Orlando Cabrera en Boston. La cosa salió bien para Boston y a Theo. Todos conocemos esa historia. Para Nomar todo fue bien distinto. Para él empezó una peregrinación por varios equipos en los que no volvió a rendir al nivel esperado y con las lesiones como compañeras de viajes.

Después de un año y medio gris en Chicago firmó por los Dodgers. Fue en la ciudad de su infancia donde recuperó algunas buenas sensaciones. En 2006, cuando las lesiones respetaron algo un cuerpo que había demostrado mucha fragilidad, logró participar en el sexto All-Star de su carrera y llevarse un premio que habla mucho de su pobre rendimiento en las temporadas anteriores: Comeback Player of the Year.

En 2008 terminó la relación de Nomar con los Dodgers y todo apuntaba que había sido su última temporada en las Mayores. Pero el destino quiso que los A's le ofrecieran un contrato de un año que le permitió volver a jugar en Fenway por primera vez desde 2004. Los Red Sox eran un equipo completamente distinto al que él había conocido. Eran un equipo ganador que después de 86 años de desdichas había ganado las Series Mundiales en 2004 y 2007. A pesar de los triunfos los aficionados no le habían olvidado y cuando salió a batear le recibieron con una emotiva ovación.

Aún con los problemas físicos de los últimos años los números de Nomar son superiores a los de otros shortstops con más nombres que él. Su OPS y wRC+ son mucho mejores que los de Ripken Jr. o Jeter. Incluso en defensa, donde no destacaba especialmente, era mejor que el 2 de los Yankees. Es una pena que una carrera que en 2003 estaba irremediablemente destinada a acabar en el Hall of Fame se viera truncada por las lesiones.

domingo, 28 de junio de 2015

Semana 22-28 junio.

Tras una semana con un balance favorable (4-3) las cosas empezaban algo más calmadas en Massachussets. Se seguía lejos de la cabeza de la división pero las series contra dos rivales directos, Orioles en casa y Rays en Florida, daban la posibilidad de robar algunas victorias y mejorar un récord muy alejado aun del .500. Si la semana pasada el soniquete de la prensa de Boston giraba en torno a la continuidad de John Farrell al frente del equipo, el de esta se centra en el mercado de fichajes.

Si los Red Sox quieren estar en la post temporada parece claro que hay que hacer algo. Resulta difícil creer en que con el roster actual se pueda revertir tanto la situación como para acabar jugando en octubre. Pero las cosas están en chino para Ben Cherington, y es que no parece que haya muchas opciones de trades dentro de la franquicia. Los jugadores que resultan interesantes, como Betts, Bogaerts, Pedroia, Rodriguez, Swihart o incluso Holt, no son transferibles. Por otro lado tenemos a Sandoval y Ramirez, los dos grandes fichajes (y contratos) de esta temporada, traspasarlos sin dejar que hayan mostrado aun su mejor versión no entra en los planes de nadie. Napoli, Victorino, Uehara o Porcello son gente por la que se estaría dispuesta a negociar, pero los elevados contratos de todos ellos unido a que los tres primeros serán FA el año que viene y el bajo rendimiento del último de los cuatro los hace difíciles de colocar. Las opciones quedan prácticamente reducidas a dos nombres: Buchholz y Tazawa. El primero es un pitcher contrastado, con años de experiencia y que a pesar de un mal inicio se ha recuperado y tiene un 3.68 de ERA. El japonés es un relevista de lujo, poco aprovechado por Boston en mi opinión, con regustillo a cerrador (el sustituto natural de Koji quizás) y relativamente joven.

Estas son las cartas de los Red Sox, esperemos que las jueguen bien porque el margen de error es muy pequeño.

Martes 23 vs Baltimore Orioles (Derrota, 4-6).
Las cosas no empezaban nada bien para Joe Kelly. En la segunda entrada el abridor de los Red Sox había permitido cuatro carreras, incluido un triple home run de Lough. Las cosas se podían haber puesto todavía más feas en la tercera, pero un Sandy León muy atento evitaba la debacle con una buena defensa y redondeaba su actuación con un hit y una carrera que daban algo de esperanza.

Joe Kelly no terminaba de encontrarse, en la cuarta entrada ya había concedido ocho hits y fue sustituido por Robbie Ross, que poco pudo hacer para evitar la quinta carrera de los Orioles. Si los de Boston se mantenían en el partido era gracias a dos hits consecutivos de Ramirez que le servían para anotar el 2-5 en la cuarta e impulsar la carrera de Pedroia en la quinta.

En las últimas entradas un baile de pitchers en Baltimore para conservar la ventaja e incluso aumentarla a 3-6 gracias a una solitaria carrera de Flaherty. Eso si, en la novena entrada Pedroia volvió a enseñar los dientes con un gran hit que a punto estuvo de ser home run y que sirvió para impulsar la carrera de Betts.

Partido horrible de Ortiz, Napoli, Holt y Bogaerts que no consiguieron ningún hit en cada uno de sus cuatro turnos.

Miércoles 24 vs Baltimore Orioles (Victoria, 5-1).
Sangre, sudor y lágrimas en la carrera de De Aza.

El día comenzaba con dos novedades importantes: De Aza en el RF y Holt en la 1B. El partido fue dominado por las defensas que no permitieron ninguna carrera hasta la sexta entrada, donde Baltimore consiguió adelantarse pese al buen partido de Buchholz. El pitcher lanzó siete entradas en las que concedió ocho hits, esta solitaria carrera y logró eliminar a siete bateadores.

De Aza le daba la razón a John Farrell y conseguía empatar en una carrera en la que hubo pisotón en la primera base, error de Joseph para ganar la segunda, error de Norris para alcanzar la tercera y RBI de Betts para marcar. Boston conseguiría redondear la entrada gracias a un doble RBI de Pedroia y un home run de David Ortiz que consumaron la remontada y colocaron el 5-1 final en el marcador. Buenas noticias en el bullpen también, Tazawa consiguió tres strike outs en la octava y Uehara salvó su décimo cuarto partido del año.

La mala noticia del partido fueron las lesiones de Ramirez y sobretodo la de Pedroia, que parece más seria, y que provocaron la nota curiosa de la tarde: Holt jugó como 1B, LF y 2B.

Jueves 25 vs Baltimore Orioles (Derrota, 6-8).
Movimientos en los despachos. Joe Kelly se va a Pawtucket (equipo de de triple A asociado a los Red Sox) a hacer compañía a Castillo y Victorino y se sube al relevista Jonathan Aro, al outfielder Jackie Bradley Jr. y a infielder Deven Marrero (para cubrir la baja de Pedroia que estará unos quince días fuera). 

El propio Bradley Jr. empezó como titular en el RF, con un De Aza cada vez más asentado en el LF y Holt cubriendo la baja de Pedroia en la 2B. Rodriguez fue el encargado de abrir un partido que se le fue de las manos en la cuarta entrada. Hasta ese momento el venezolano estaba firmando una buena actuación con ningún hit y cinco SO. Pero en la cuarta permitió siete hits (con un HR incluido) que dieron a los Orioles una ventaja de 1-6. En la parte baja de esa misma entrada los Red Sox consiguieron seguir en el partido con un triple home run de De Aza.

Ogando y Layne pasaron por el montículo antes de que Jonathan Aro, que el año pasado estaba jugando en categoría A, debutará sin pena ni gloria. Ninguno de los tres lanzadores pudieron evitar que los Orioles anotaran dos carreras más. 

Con Holt y Ortiz  en horas bajas, cero de cinco y cero de cuatro respectivamente, con Napoli frustrado, con Sandoval que va a su bola, sin Ramirez y con un De Aza que está empezando a asentarse el poder ofensivo recayó sobre la dupla Bogaerts-Bett. Siempre muy activos y voluntariosos consiguieron estrechar la diferencia hasta el 6-8, pero poco más. Nueva serie con balance negativo contra un rival divisional.

Viernes 26 @ Tampa Bay Rays (Victoria, 4-3).
La cosa pintaba complicada:  tres partidos contra el líder de la división, fuera de casa, sin Pedroia ni Ramirez y con Porcello como ace con una racha de seis derrotas en sus últimas seis aperturas. 

El encuentro empezó con un Napoli muy atento y concentrado en la ofensiva. El 1B, consciente de sus malos porcentajes en el cajón (.137 de bateo en los últimos siete partidos), se mostró muy paciente en sus turnos al bate (logró tres walks) y muy agresivo corriendo las bases (un robo de la segunda y dos carreras).
Koji time para ganar el partido.

Con un 3-1 a favor los Red Sox se dejaron empatar y a punto estuvieron de perder el partido en la novena entrada. Con la segunda y la tercera base ocupadas Ogando consiguió  salvar la situación y mandar el partido a la décima entrada. Un doble de Betts y un RBI de Holt le dieron a Uehara la posibilidad de poner el punto y final. Victoria muy importante y trabajada en el Tropicana Field.

Sábado 27 @ Tampa Bay Rays (Derrota, 1-4).
El roster de los Red Sox está concebido para ganar partidos gracias a su gran poder de bateo mientras que el pitcheo simplemente debe ser capaz de aguantar sin derrumbarse. Durante gran parte de la temporada tanto lo aces como el bullen han sido duramente criticados y culpados de los malos resultados del equipo. Lo cierto es que la linea de bateo es tan culpable como los lanzadores. El partido de ayer lo demuestra. 

Miley y Barnes concedieron "solo" siete hits (es cierto que con tres HR) y eliminaron a doce bateadores de los Rays. Cabe destacar los número de Wade Miley desde su famosa discusión con Farrell en el dogout: 18.6 entradas lanzadas, cuatro carreras, quince hits y dieciséis strike outs. 

Por contra los bateadores de los Red Sox solo conectaron tres golpes y la carrera se consiguió gracias a un aislado home run de De Aza. Boston ha anotado cero o una carrera en dieciséis partidos de su setenta y seis, una cifra sorprendentemente negativa para un equipo que juega a pegar. Una derrota que sirve para volver a estar a nueve victorias del liderato. 

Domingo 28 @ Tampa Bay Rays (Victoria, 5-3).
Después de los tres hits del sábado tocaba enfrentarse a Chris Archer, el mejor abridor de la AL con permiso de Felix Hernandez, y tocaba hacerlo con Masterson como ace. La marcha de Joe Kelly a Pawtucket hacía que un Masterson que no jugaba desde el 12 de mayo volviera a la rotación a pesar de su ERA de 6.37.

Napoli se "come " al arbitro tras su expulsión.
Las críticas recibidas por los bates de Boston a raíz del partido anterior parecían haber hecho mella: en la cuarta entrada una ventaja de 4-0 gracias a los home runs de Sandoval, De Aza (tercero de la semana) y Ortiz. Masterson estuvo mucho más seguro de lo que se esperaba, cinco hits, seis strike outs y solo concedió una carrera en la quinta entrada.

Con el 5-1 en el marcador el prospect relevista Jonathan Aro tuvo la oportunidad de volver a lanzar, y de nuevo lo hizo sin mucha fortuna: dos hits y dos carreras en 0.1 entradas. Tazawa y una buena jugada de Marrero, que había entrado para cubrir la expulsión de Napoli, conseguían mantener la ventaja y Uehara hizó su trabajo para dar a los Red Sox la victoria en la serie.

La semana que se cierra con un balance de 3-3 que refleja perfectamente a un equipo que ni fu ni fa. Los Red Sox son incapaces de ganar dos partidos seguidos y los destellos de calidad  que hay un día se ven eclipsados por los desastres del siguiente. Se necesita un poco más de consistencia y regularidad tanto en el lanzamiento como en el bateo. 


domingo, 21 de junio de 2015

Semana 15-21 junio.

Ben Cherington y John Henry a lo Jack y Rose.
Así empezaba la semana el Boston Globe.
Tras una semana desastrosa en la que se habían acumulado seis derrotas consecutivas contra Orioles y Blue Jays, dos rivales divisionales, los Red Sox se plantaban en el ecuador del mes de junio con todos los focos apuntando a John Farrell. La continuidad del entrenador se ponía en duda desde algunos medios porque todo lo que estaba saliendo mal empezaba a estropearse todavía más: tercer peor equipo de la MLB, último de la AL Este a unos siete partidos del líder, broncas entre coach y jugadores en el banquillo, desplome de Eduardo Rodriguez permitiendo nueve carreras en algo más de cuatro entradas (cuando en los tres partidos anteriores solo había permitido una). Una ambiente nada apropiado para una semana en la que se debía hacer frente a dos series complicadas: una interliga contra los Braves y otra contra unos más que poderosos Royals.

Lunes 15 vs Atlanta Braves (Derrota, 2-4).
Porcello abrió un partido en el que los nervios estaban a flor de piel, como se vio en un par de jugadas en las que bolas fáciles de atrapar a punto estuvieron de convertirse en hits por problemas de comunicación entre los jugadores de campo. Los Red Sox aguantaron hasta la cuarta entrada, momento en el que un robo de la segunda base por parte de los Braves hizo tambalear la confianza de un equipo desquiciado. El conjunto de Boston se siente tan inseguro que cualquier pequeña contrariedad se convierte en una montaña. Tras el robo de base de Freeman fallo de León en la recepción y error de Napoli en la primera base para situar el 0-3 en el marcador.

Después poco más. Carrera para los Braves en la séptima que fue respondida por un home run de Bogaerts. Y algo de emoción en la última entrada, donde un Sandoval que parece que va a mejor consiguió poner el 2-4 en el marcador.

Martes 16 vs Atlanta Braves (Victoria, 9-4).
Holt celebra su cycle en la tercera base.
Sin Ramirez por dolores en la espalda, sin Pedroia por problemas en la rodilla, con Wade Miley como
pitcher abridor después de su bronca con el entrenador y con una racha de siete derrotas consecutivas. Este era el panorama nada alentador de los Red Sox en su último partido en Fenway antes de una salida de siete días. Entonces apareció Brock Holt, una de las pocas noticias positivas que la franquicia de Boston ha tenido este año. Su polifacética condición a la defensiva (ha jugado en todas las posiciones posibles menos catcher y pitcher) se está viendo complementada por un importante peso en la ofensiva. Esta mejora tuvo premio el otro día, y es que el de Texas consiguió el primer cycle (una primera, segunda y tercera base más un home run en cuatro hits distintos) del equipo desde 1996. 

La gran actuación de Holt fue acompañada por un buen partido de Betts y Sandoval, con dos carreras para cada uno y tres y dos hits respectivamente. Además un Miley que se fue despedido entre aplausos logró ocho strikeouts en algo más de seis entradas. 

Miércoles 17 @ Atlanta Braves (Derrota, 2-5).
La primera complicación de los equipos de la Liga Americana cuando juegan fuera de casa contra escuadras de la Nacional es el tema del pitcher bateando. No obstante la cosa no empezó mal para Joe Kelly, que en la cuarta entrada con dos outs y dos strikes en su haber consiguió conectar una bola que supuso el quinto RBI de su carrera y una ventaja de 1-0 para los Red Sox. Ventaja que no duro mucho pues en la parte baja de la entrada Juan Uribe, el tercera base dominicano de los Braves, conseguía empatar. 

Mike Napoli, en horas bajas desde que fuera nombrado jugador de la semana a finales de mayo, lograba adelantar de nuevo a su equipo con un home run, pero en esa misma entrada Nick Markakis volvía a poner las tablas gracias a la segunda RBI de Ciriaco. 

En la séptima entrada John Farrell perdió los estribos. Un par de decisiones arbitrales dudosas resueltas en contra, incluida una cuarta bola con bases llenas que puso el 2-4 en el marcador, fueron protestadas airadamente y desembocaron en la expulsión del propio Farell, que tuvo que ver desde los vestuarios la última carrera de los Braves y el décimo octavo partido salvado por Jason Grilli esta temporada.

Jueves 18 @ Atlanta Braves (Victoria, 5-2).
Sin Pedroia, Napoli ni Sandoval en el line up fue de nuevo Brock Holt el que se echo el equipo a las espaldas. El 2B logro una carrera en la cuarta entrada después de un triple y otra en la sexta, donde Betts y Bogaerts también lograron anotar para dar una ventaja de 4-0 a los Red Sox.

Buchholz estaba controlando bien el partido desde el montículo hasta que llego el momento del porro al que Boston nos tiene acostumbrados. Golpeo rodado de Pierzynski que corre sin fe hacía la primera base pues su eliminación y el final de la entrada parece claro. El propio Buchholz recoge la bola y la lanza hacía Ortiz (que estaba jugando de 1B). Falta total de entendimiento entre los dos, resbalón de Ortiz y una par de carreras para los Braves.

Cuando los nervios volvían a aparecer entre los Red Sox quien sino Holt, que también estuvo muy acertado en la defensa, consiguió una carrera desde la primera base que hacía respirar a John Farrell y que servía para cerrar la serie con un 2-2 en el global.

Viernes 19 @ Kansas City Royals (Victoria, 7-3).
Buen partido de Eduardo Rodriguez contra el equipo que mejor porcentaje de bateo tiene en la MLB (.273). El pitcher venezolano lanzó 6.1 entradas con seis hits, una carrera y cinco strikeouts. No tuvo la misma suerte su compatriota Yohan Pino en su debut como abridor para lo Royals. Una muy mala segunda entrada en la que concedió cuatro hits y una base por bolas servía para que los Red Sox cogieran una ventaja de cinco carreras.

Los Royals, uno de los gallitos de la liga, estuvieron muy lejos de su nivel y no supieron reaccionar en ningún momento. En la quinta entrada home run para un Hanley Ramirez que poco a poco va recuperando al bate las buenas sensaciones de principio de temporada y que parece más cómodo en el jardín izquierdo.

En la séptima entrada Holt lograba su carrera de rigor en un partido algo más gris que los anteriores y en la octava y la novena Kansas anota sendas carreras para maquillar algo el resultado. Sin jugar un béisbol brillante los Red Sox consiguen una victoria en un campo muy complicado.

Sábado 20 @ Kansas City Royals (Derrota, 4-7).
Partido muy entretenido en el que hubo de todo. Pedroia volvía al lineup para intentar guiar a Boston a su tercera victoria consecutiva, y la cosa empezó bien. Home run de Betts (respondido por otro de Perez para los Royals) y carreras de Swithart, Holt y de nuevo el propio Betts para llegar a la mitad de la quinta entrada con una ventaja de 4-1. Fue providencial en este momento una gran jugada defensiva de Hosmer que atrapó una bola bateada por Sandoval (con Ortiz y Ramirez en las bases) y se lanzó a la primera base para poner fin a la entrada y permitir que comenzará la remontada de los de Missouri.
Ortiz protesta tras ser expulsado.

Los Royals no paraban de corretear entre las bases buscando robos (hasta tres logro completar Cain) y crispando los nervios de un inseguro Porcello que acabo por derrumbarse. El pitcher tiene un ERA de 5.61, entre los peores de la MLB, y en la prensa de Boston se echan las manos a la cabeza al ver su contrato: 82.5 millones en las cuatro próximas temporadas. Al final de la quinta entrada Kansas había dado la vuelta al marcador, 4-6, con carreras de Ríos, Infante, Escobar y Cain más un home run de Morales. Una vez más Boston se había dejado remontar un partido en el que tenía una ventaja clara.

Los Royals aún tendrían tiempo de anotar una carrera más y hacer algo más grande el agujero que unos Red Sox que cada vez se parecen más al Titanic tienen en su linea de flotación. La imagen de la impotencia fue la de David Ortiz, alma máter del equipo, encarándose con los árbitros tras ser expulsado.


Domingo 21 @ Kansas City Royals (Victoria 13-2).
Y los Red Sox sacaron el bate a pasear. Ocho dobles, dos triples y tres home runs para tomar un liderazgo más que claro, 13-0, el máximo de carreras que los de John Farrell han conseguido esta temporada. Se supone que ha esto es a lo que iba a jugar el equipo esta temporada. A pegarle absolutamente a todo, aunque los días en que lo ha hecho se pueden contar con los dedos de una mano (o de dos...). Solo han conseguido anotar ocho o más carreras en siete partidos (cuatro de ellos en los primeros quince días de competición) y con 289 carreras anotadas en toda la temporada se sitúan en el puesto décimo quinto de la MLB en este apartado, muy lejos de las 393 de los Blue Jays. Es cierto que el pitcheo del equipo está siendo muy malo, pero los bateadores también están muy lejos del nivel que se esperaba de ellos.

Sin embargo en este partido Wade Miley estuvo acertado desde la lomita. Acumula su segunda victoria consecutiva desde la discusión con Farrell y se pone con un récord de 7-6. Las dos carreras de los Royals son una mera anécdota, se anotaron en la novena entrada.

Una semana que empezó torcida termina más o menos bien, con un balance favorable de 4-3 y salvando dos salidas complicadas. Eso sí, no no engañemos, los Red Sox están a nueve partidos de la cabeza.