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martes, 19 de julio de 2016

ELEVADO A LOS JARDINES XIV: Trout: prisionero en Anaheim.


 A estas alturas nadie duda de mi absoluta devoción por los Medias Rojas. Todo el mundo sabe que soy un fiel y buen patriota de la Red Sox Nation, pero parece que hay vida más allá de Fenway. Para hablar de ello nace Elevado a los jardines.
 

El All-Star de la MLB tiene dos propósitos fundamentales. Por una lado es una fiesta que ayuda a promocionar la competición y por otro decide que equipo, el de la Liga Nacional o el de la Americana, tendrá el factor cancha a favor en el clásico de otoño. A mí me sirve para algo más. Me ayuda a recordar que Mike Trout existe.

Trout es ese tío del que nos hemos acostumbrado a decir que es el mejor jugador de las Mayores. Muchos, entre los que me incluyó, lo hacemos por una cuestión de fe. Creemos en las estadísticas que se dan sobre él y nos fiamos de los expertos. De vez en cuando, incluso, vemos alguno de sus espectaculares highlights.

Pero no terminamos de fiarnos. De verdad alguien que juega en los Angels puede ser tan bueno. Es imposible que una franquicia tan poco carismática pueda tener en sus filas a un talento como Trout.  

Tan insulsos resultan los Angels que durante largos períodos de la temporada se te olvida que existen. No son un equipo ganador, pero tampoco pierden lo suficiente como para poseer ese atractivo que en muchas ocasiones tienen los perdedores. Hasta su nombre, Los Angeles Angels of Anaheim, parece de mentira.

Las exhibiciones de Trout pasan desapercibidas para gran parte del público porque nadie se pone a ver un partido de los Angels. Ni siquiera Disney, que convierte en oro todo lo que toca y que fue propietaria de la franquicia entre 1997 y 2005, fue capaz de levantar la popularidad del equipo. Desde su creación, en 1961, han estado eclipsados por la alargada sombra de los Dodgers. Ni la mudanza de Los Angeles a Anaheim consiguió cambiar las cosas.

Es una pena que un jugador como Trout este en una franquicia así. Los de California tuvieron el talento (o la suerte) necesario para draftear a un muchacho de 18 años que en tan solo dos temporadas ya estaba entre la élite de la Liga, pero han sido incapaces de rodearlo de un equipo ganador.

En cuatro campañas completas en las Mayores (esta es su quinta) Trout ha sido siempre seleccionado para el All-Star Game. Además ha sido ganador del MVP en una ocasión y ha terminado segundo los otros tres años. Son unos hitos al alcance de muy pocos y sin embargo han pasado "desapercibidos" porque no afectan en absoluto al devenir de la competición.

Alejado de la lucha por la Series Mundiales y rodeado por un equipo de cartón piedra. Así esta Trout. Prisionero en una organización que no parece dispuesta a soltarle y con la que tiene contrato hasta finales del 2020.

martes, 21 de junio de 2016

ELEVADO A LOS JARDINES XII: En el gris está la justa medida.

A estas alturas nadie duda de mi absoluta devoción por los Medias Rojas. Todo el mundo sabe que soy un fiel y buen patriota de la Red Sox Nation, pero parece que hay vida más allá de Fenway. Para hablar de ello nace Elevado a los jardines.

Hace unos meses unas declaraciones de Bryce Harper en ESPN The Magazine volvían a abrir un viejo debate. La estrella de los Nats aseguraba que los jugadores de béisbol están encorsetados por una serie de reglas no escritas que les obligan a no mostrar sus sentimientos. No pueden celebrar que pegan un home run, ni sonreír cuando logran un ponche. Si lo hacen la vieja guardia se les echa encima y les acusa de no respetar el juego.

Quizás esta obligación de reprimir la espontaneidad es lo que está haciendo que el béisbol no sea tan popular entre la nuevas generaciones. Hace ya unos años que el llamado "pasatiempo favorito de América" fue avasallado por el football, rey absoluto de los espacios deportivos estadounidenses. Más recientemente han salido varias encuestas que dicen que entre los más jóvenes el baloncesto e incluso el soccer son mucho más atractivos que el viejo juego de la pelota.

Harper afirmaba en la revista que le encanta ver como Curry celebra un triple imposible o como Newton sonríe después de una exhibición en el emparrillado. Por otro lado no consigue comprender porque un bateador es golpeado a propósito si celebra un cuadrangular.

Harper quiere que el béisbol vuelva a ser divertido.
El problema de todo esto es que para la vieja guardia no hay matices. O negro o blanco. Los "tradicionalistas" crítican sistemáticamente cualquier "salida de tono" que haya, por pequeña que sea y sin importar el contexto. Como si creyeran que cualquier incumplimiento puntual de esas ancestrales reglas no escritas se fuera a volver un hábito.

Uno de los episodios que más ha dado que hablar últimamente ha sido el famoso bat flip de Bautista en los playoffs del año pasado. Ilustres dinosaurios del béisbol como Goose Gossage llegaron a decir que el jardinero de los Blue Jays era una deshonra para el deporte.

Personalmente el cuadrangular de Bautista me pareció uno de los momentos deportivos más espectaculares del 2015. Yo mismo salté en el sofá y grité entusiasmado en el salón de mi casa ante la estupefacta mirada de mi novia. Así que imaginen lo que debió de experimentar Bautista. En determinadas circunstancias mostrar los sentimientos no solo es necesario sino casi obligatorio. Sirve para engrandecer lo conseguido, para resaltar la importancia y la dificultad de un logro alcanzado en una situación especialmente dramática. Esto es lo que hizo Bautista.

El problema viene cuando las celebraciones se convierten en algo rutinario. Cuando situaciones aisladas y/o concretas, con nula incidencia en el resultado final de un partido o una eliminatoria, conllevan muestras de alegría que resultan innecesarias, frívolas y hasta patéticas. De verdad es necesario mirar a la grada de forma amenazante después de hacer un mate en un partido de temporada regular en el que tu equipo pierde por veinte puntos. Por no hablar de los bailecitos de los defensas de football cuando consiguen hacerle un sack a un quarterback que les ha estado destrozando durante toda la noche. Y qué decir de ciertos futbolistas que después de meter un penalti en el último minuto de una prorroga en la que su equipo gana 3-1 se quitan la camiseta y lucen músculo como si ellos solos hubieran ganado el partido.

Afortunadamente estos ejercicios de egolatría en los que un logro individual y aislado se celebra como una victoria total y colectiva aún no han llegado al béisbol. Y la verdad, espero que nunca lleguen. Pero de ahí a catalogar como enemigo del deporte a todo aquel que en un momento de tensión se permite una licencia dramática hay un trecho. Grises por favor, grises.

martes, 14 de junio de 2016

Cuatro claves de los próximos diez partidos en casa.

Durante el mes de mayo los Red Sox jugaron a otra cosa. Es cierto que los lanzadores no estuvieron brillantes pero un ataque demoledor se encargo de suplir las carencias que pudiera haber en el montículo. El promedio de bateo del equipo estuvo por encima del .300 y se anotaron una media de más de seis carreras por encuentro. El récord del mes fue un más que esperanzador 17-10.

Hemos venido diciendo que con la llegada de junio las buenas sensaciones se enfriaron. El balance del equipo en este nuevo mes es de 4-6. ¡Y de 1-4 contra rivales divisionales! El principal problema de este mal rendimiento no es ningún misterio. El ataque ha tenido un bajón importante, sobretodo en  el caso de algunos jugadores concretos. También el pitcheo ha empeorado. De unos números ramplones se ha pasado a otros simplemente malos.

Los Red Sox tienen ahora la oportunidad de aparcar estos fantasmas y dar un puñetazo encima de la mesa.  En los próximos diez días jugarán en casa ante Orioles,  Mariners y White Sox. Salir de estas tres series con una buena cosecha de victorias sería muy positivo, no solo por el salto en la clasificación, sino por el hecho de rendir bien frente a tres escuadras que aspiran a jugar en octubre. Aquí os dejamos cuatro claves que pueden ser importantes en esta racha de diez juegos consecutivos en Fenway.

1. ¿Quién será el quinto brazo de la rotación? La poca carga de partidos que Boston ha tenido en junio (solo diez en dos semanas) le ha permitido sobrevivir con cuatro abridores. Pero según los plazos que se suelen manejar el día 18 de junio, frente a los Mariners, se deberá volver al estándar de cinco abridores. La duda es saber si el elegido será Buchholz, que lleva unos quince días lanzando como relevista, o Kelly, que ha estado fogueándose en Triple A. Podría haber sorpresa y que Ronnie Elias fuera el que ocupara ese último puesto. Lo de volver a probar con Owens u O'Sullivan parece totalmente descartado.

2. El bullpen. Diez partidos en diez días con una rotación poco fiable se puede traducir en muchas entradas y poco descanso para los relevistas. Los relevos largos parecen asegurados con Hembree y Ross, cuyo rendimiento está siendo bueno. Los cierres son cosa de Kimbrel, que después de un inició dubitativo ha encontrando su ritmo. El problema está siendo la octava entrada. La lesión de Carson Smith y la irregularidad de Barnes, Koji y Tazawa están siendo un lastre importante. Además detrás de estos nombres no hay nadie que trasmita un mínimo de confianza.

3. Travis Shaw. Su inició de campaña fue una de las mejores noticias del 2016. Seguro con el guante y enchufadísimo con el bate. Encontrarte con un tío que pegaba por encima de .300 y con poder ocasional en la séptima posición del turno de bateo era un auténtico lujo. Pero poco a poco Shaw se ha ido apagando. Diez hits en sus últimos quince partidos hablan por si solos.  Desde su llegada a las Mayores el año pasado Shaw ha bateado mucho mejor en Fenway que cuando actúa como visitante. Para ilustrar esto basta ver su promedio de .313 en Boston y de .221 en la carretera. Esperemos que estos diez partidos en casa saquen de nuevo lo mejor de él.

4. El jardín izquierdo. Durante la pretemporada esta posición estaba destinada a Rusney Castillo. Pero el cubano, que va camino de ser un bust de manual, fue mandado a las Menores antes del Opening Day. Su sustituto fue Holt, un indfielder. El sustituto de Holt fue Swithart, un catcher. Y ahora viene jugando allí Young, que si es outfielder pero cuyo rol iba a ser el de dar descanso a los jardineros habituales. El retorno de Holt de una concussion en los próximos días se espera que traiga de vuelta cierta continuidad a la posición.

domingo, 12 de junio de 2016

Serie 20 @ Twins.

Viernes 10. Red Sox 8-1 Twins.

A priori esta serie parecía idónea para recuperar sensaciones. Después de un inició de junio algo dubitativo los Red Sox debían volver a la senda de la victoria para no perder de vista a unos Orioles que no dan signos de flaqueza y para evitar que unos Blue Jays que van a mejor no se acerquen demasiado.

El primer hándicap de los Medias Rojas era el cambio en la receptoria. Hanigan, el catcher habitual cuando lanza Wright, no salia de partida y era Vazquez el que se colocaba detrás del plato. El portorriqueño no decepcionó y volvió a ratificar su condición de gran defensor. Por su parte Wright volvió a completar una gran actuación, algo que ya está dejando de ser noticia.

Los Twins aguantaron con el 0-0 hasta la quinta entrada, cuando un fildeo que ya había dado muestras de inseguridad fue totalmente sometido por Bogaerts. El arubeño abrió la lata con un triple homer y terminó la noche con cuatro hits y cuatro impulsadas para un promedio de .349. Un partido que tuvo poca chicha y que los Red Sox dominaron de principio a fin.

Sábado 11. Red Sox  15-4 Twins.

En esta ocasión los bateadores de Boston no se hicieron esperar. Al final del primer episodio los Red Sox dominaban por 4-0. Una salida en tromba con Bogaerts, que volvió a conectar cuatro imparables, y Bradley, que pegó un triple homer en esta primera entrada, como grandes protagonistas encarrilaba el partido.

Bogaerts estuvo enorme con el bate.
Los problemas volvían a surgir en la lomita. Lo dijimos la semana pasada y lo volvemos a decir ahora: Rodriguez tiene dificultades evidentes en los partidos que no se juegan por la noche. Los pitchers dependen mucho de la rutina a lo hora de calentar sus brazos y por la razón que sea al venezolano le cuesta prepararse cuando lanza al mediodía. Apenas duró cuatro entradas y dejó que los Twins empataran el choque.

Afortunadamente el bullpen consiguió sacar las castañas del fuego y acabó con cualquier opción de remontada para los locales. La ofensiva aprovechó el buen trabajo de sus relevistas y se mostró inmisericorde con Minnesota. Hasta diez carreras en los dos últimos innings con un gran Sandy León que conectó cuatro imparables e impulso dos carreras.

Domingo 12. Red Sox 4-7 Twins.

Bogaerts venía de dos actuaciones espectaculares en ataque. Ocho hits en sus últimos diez turnos. En este partido la protagonista fue su defensa, y no precisamente para bien. Tres de las carreras de los Twins llegaron por malas decisiones suyas. Una lástima porque Porcello volvió a estar muy seguro en el montículo.

Los bates de los Red Sox no estuvieron acertados. Les costó encontrar contacto y no se aprovecharon de tener enfrente a una de los peores defensas de la liga. En la octava un solitario cuadrangular de Young era todo el botín de los de Massachusetts. Pero si por algo se viene caracterizando este equipo es por tener una ofensiva que puede aparecer en cualquier momento. Cuando los Twins acariciaban la victoria un rally de tres carreras ponía el 4-4 en el marcador y mandaba el juego a los extra innings.

Tonkin conseguía que Boston no anotara en la décima y le cedía toda la gloria a Max Kepler. El joven outfielder pegaba un triple homer, el primero en las Mayores, y evitaba la barrida. Un final duro para unos Red Sox que deben ponerse las pilas. Los Blue Jays vienen lanzados y la AL Este cada vez va a estar más apretada.

jueves, 9 de junio de 2016

Serie 19 @ Giants.

Martes 7 junio. Red Sox 5-3 Giants.

Viaje a la Bahía para mini serie de dos partidos con regusto a World Series. El choque no llegaba en el mejor momento para los Red Sox. Después de un gran mes de mayo el principio de junio ha resultado ser más complicado de lo esperado. Lo único positivo para los de Boston eran las bajas de Boster Posey y Hunter Pence, los auténticos líderes y pilares ofensivos de los Giants.

Los de la Costa Este se aprovecharon del poder de extra base para ponerse 2-0 con hasta tres dobles en los episodios iniciales. San Francisco no le perdió la cara al partido. Un homer de Parker y los problemas de Porcello para localizar sus lanzamientos provocaron una serie de hits e incluso un boleto con bases llenas que daba la vuelta al marcador.

En la séptima entrada, con los relevistas asomándose al partido y los Giants gozando de una ventaja mínima (2-3), los Red Sox lograban el empate. Un escorzo de Young camino de la segunda base rompía la doble matanza de Crawford y permitía que Bradley llegará al home para anotar el 3-3.

Con este resultado nos iríamos a las entradas extras. Pero no hubo que esperar mucho. En la décima Boston cargaba las bases y Bogaerts se encargaba de impulsar dos carreras que Kimbrel convirtió en definitivas. Una victoria importante en un partido que no fue todo lo espectacular que se esperaba.

Miércoles 8 junio. Red Sox 1-2 Giants.

Price eligió el día idóneo para lucirse. Herido en su amor propio por el decepcionante rendimiento que está mostrando y espoleado por la presencia de Bumgarner en el montículo rival el zurdo firmó su mejor actuación como Media Roja. Lástima que el ataque no estuviera a su nivel.


Lanzó el partido completó y mostró un gran control durante prácticamente toda la noche. Tan solo dio dos boletos y solo cedió  tres hits. El problema fue que dos de ellos fueron cuadrangulares. Uno de Belt en la cuarta y otro de Williamson en la octava. El alto índice de fly balls que está concediendo el pitcheo de los Red Sox es una de las razones por las que el equipo está encajando tanta carreras. En San Francisco volvió a ser la clave.

Bumgarrner también cumplió para los Giants. Es cierto que solo lanzó cinco entradas pero tanto él como sus relevos controlaron en todo momento a la ofensiva más peligrosa de las Mayores. Solo Betts, con dos hits y dos bases robadas, y Young, con un cuadrangular que supuso la solitaria carrera de Boston, hicieron algo de daño.

Dos partidos no dan para sacar muchas conclusiones, pero los Giants son una buena piedra toque. Son uno de los grandes candidatos al título y los Red Sox les han plantado cara. Lo más positivo son las buenas sensaciones de Price y un Young que cada vez se encuentra mejor. 

domingo, 5 de junio de 2016

Serie 18 vs Blue Jays.

Viernes 3 junio. Blue Jays 5-2 Red Sox.

No me gusta como caza la perrita. Los Red Sox se han venido sosteniendo por un ataque monumental. Los bateadores han firmado un mes de mayo histórico que todos sabíamos que era insostenible a largo plazo. El bajón tenía que llegar en algún momento. Lo positivo era que una ofensiva tan enchufada estaba dando tiempo a que el pitcheo se ajustara.

El drama es que después de dos meses los lanzadores están peor que al principio. Kelly es una moneda al aire, Buchholz está en el bullpen, Rodriguez acaba de volver de su lesión y Price es una sombra de lo que se esperaba. Los relevistas son una ruleta rusa, lo mismo te lanzan tres entradas perfectas que te conceden dos cuadrangulares. Solo un Porcello aseado y un Wright extraordinario están aguantando el tirón.

Contra su ex equipo Price estuvo mal. Si nos ceñimos a los baremos habitulaes vemos que su apertura fue de las consideradas de calidad. Más de seis entradas y "solo" tres carreras concedidas. Lo cierto es que trasmitió mucha inseguridad. Tuvo problemas evidentes para colocar la bola dentro de la zona de strike y en el primer episodio Encarnación le conectó un home run.

Los Blue Jays se hicieron fuertes a través del pitcheo, algo que está siendo habitual esta temporada y que parecía impensable a principio de año. Los canadienses tienen un 3.53 de ERA, el quinto mejor de las Mayores. En esta ocasión fue Dickey, ayudado por un buen fildeo, el que resistió sobre la lomita. Es cierto que dio muchos boletos, pero no permitió un hit hasta la sexta entrada.

Con el ataque de los Red Sox maniatado Toronto se dedicó a esperar su oportunidad para dar el zarpazo definitivo. Price empezó mal, pero tiró de clase y consiguió, no sin ciertos problemas, controlar el partido. Cuando Fenway ya soñaba con la remontada los Blue Jays certificaron su victoria. Koji cedía un doble homer a Devon Travis y los de Gibbons se llevaban el primer partido de la serie.

Sábado 4 junio. Blue Jays 4-6 Red Sox.

Sin brillantez y sin florituras, pero se ganó. Los Red Sox no deslumbraron pero sacaron el partido adelante. Esto era lo importante después de una racha de derrotas que de perder se hubiera elevado a cuatro. Claro que todo es más fácil cuando Donaldson descansa.

El explosivo ataque de Boston dejó los cuadrangulares para otro día y recurrió al contacto para anotar. Hit a hit y entrada a entrada fue consiguiendo las carreras que le acabaron dando la victoria. También ayudó Stroman, muy errático en los casi seis episodios que lanzó. El pitcher de Toronto permitió hasta cinco bases por bolas y nueve imparables.

Si los Blue Jays consiguieron acechar a sus rivales no fue por una buena noche de sus bates sino por una muy irregular actuación de Hanigan en la receptoría. Dos de las carreras de los canadienses vinieron propiciadas por un error del catcher. Es cierto que atrapar los lanzamientos de Wright es especialmente complicado, pero tan desacertado estuvo Hanigan que Farrell tuvo que dar entrada a Vázquez en su lugar. La mala noticia de la noche fue la lesión de Swithart. Parece que estará una dos semanas de baja.

Domingo 5 junio. Blues Jays 4-5 Red Sox.

La apertura de Rodriguez en un partido de día (y ante los Blue Jays) generaba de todo menos buenas sensaciones. El venezolano demostró el año pasado no estar "preparado" para lanzar en juegos que fueran a medio día o primera hora de la tarde. En ochos aperturas en esta franja horaria promedió un ERA de 7.88 (frente al 1.87 en 13 partidos jugados por la noche).

Los miedos resultaron no ser infundados. Rodriguez estuvo horrible. Se dedicó a lanzar una fast ball tras otra. No mezcló los pitchs y los bateadores le descifraron a la perfección. Cuando salió del partido en la sexta entrada había concedido cuatro cuadrangulares y no había ponchado a un solo rival. Los Red Sox perdían 0-5.

Como las desgracias nunca vienen solas al desastre de Rodriguez se le unió una ofensiva con la pólvora mojada. Es cierto que los bates encontraron contacto, pero solo lograron conectar fly balls que morían en las manos de los jardineros. Tan exagerado fue esto que Estrada coqueteó con el no hitter. Al final la lógica se acabó imponiendo y después de tanta bola elevada a los jardines una se convirtió en home run. El cuadrangular hizo temblar a los Blue Jays y dio alas a Boston. Tres carreras en la novena hicieron soñar con una remontada que nunca llegó.

domingo, 29 de mayo de 2016

Serie 16 @ Blue Jays.

Viernes 27 mayo. Red Sox 5-7 Blue Jays.

Los Blue Jays no están teniendo una buena temporada. Bautista y Encarnación son una sombra de lo que fueron el año pasado, Martin está empezando a encontrar su bate después de dos meses de competición, Colabello ha sido suspendido y el equipo ha tenido problemas en el puesto de leadoff hitter. Pero tienen a Donaldson. Está demostrando que el MVP del 2015 no fue casualidad. Este año él solo está sosteniendo a los canadienses.

En este primer partido la habilidad de Carrera para llegar a base y el poder de Donaldson para sacarla del campo fueron suficientes. La estrella de los Blue Jays impulsó cinco de las carreras de su equipo. Estuvo bien acompañado por Aaron Sanchez. Al pitcher cada vez se le ve más asentado en el puesto de abridor. A principio de temporada abusaba mucho de la recta, pero su arsenal luce cada vez mejor.

El partido de los Red Sox fue nadar para quedarse en la orilla. Hasta en tres ocasiones consiguieron empatar el choque tras haber ido perdiendo. Pero quien sino Donaldson para ahogar cualquier oportunidad de remontada con un doble home run en la octava. Shaw fue el líder de Boston en una tarde en la que a Ortiz le tocó descansar.

Sábado 28 mayo. Red Sox 9- 10 Blue Jays.

La ofensiva de los Blue Jays llevaba toda la temporada anestesiada. Solo en un partido habían conseguido llegar a los dobles dígitos en anotación. Algo muy pobre para unos bateadores que el año pasado arrasaron con todo lo que se encontraron. En este partido volvieron por sus fueros a lo grande. Con una victoria de las que cambian temporadas. Un triunfo de los que puede convertir tendencias perdedoras en ganadoras.

El juego estuvo lleno de alternancias en el marcador. Los primeros en tomar ventaja fueron los canadienses. En la tercera entrada aprovechaban un momento de flaqueza de Porcello para ponerse 0-3. Los Red Sox reaccionaron rápidamente y entre la cuarta y la sexta masacraron a Stroman. Por momentos el joven pitcher de los Blue Jays parece mucho menos de lo que han querido vender. En esta ocasión encajó hasta siete carreras y su ERA ya está en 4.46.

Los Blue Jays celebran la victoria.
La octava entrada empezó con un 8-4 muy favorable para Boston. Todo parecía encarrilado cuando los bates menos peligrosos de Toronto ponían patas arriba el Rogers Centre. Entre Travis, Smoak, Martin y Saunders se las apañaban para empatar un partido que parecía imposible. Ortiz se convirtió temporalmente en el aguafiestas de la noche. Un homer del dominicano devolvía la victoria a los Red Sox. Pero iba a ser algo momentáneo. El éxtasis se acabó desatando en Toronto cuando un hit de Travis permitía a Rusell Martin llegar al home.

Domingo 29 mayo. Red Sox 5-3 Blue Jays.

El partido empezó como un auténtico duelo de pitcheo con sabor universitario. Price se formó en Vanderbilt mientras que Dickey lo hizo en Tennessee, siendo esta una de las grandes rivalidades del deporte universitario americano. Los dos abridores fueron prácticamente imbateables hasta la quinta entrada.

Price fue el primero en mostrarse vulnerable. Un doble homer de Bautista adelantaba a los Blue Jays. A renglón seguido Dickey se caía con todo el equipo. Una entrada horrible en la que llegó a haber dos boletos con bases llenas daba a los Red Sox una ventaja mínima (3-2).

Hembree fue el primer relevista de Boston en subir al montículo. Después de retirar a Bautista y a Donaldson con un corredor en bases Encarnación le conectaba un cuadrangular que empataba el partido y lo mandaba a las entradas extras. En la undécima, y no sin cierto suspense, un doble de Pedroia y un buen Koji evitaban la barrida y ponían final a una racha de tres derrotas consecutivas.

jueves, 19 de mayo de 2016

Serie 13 @ Royals.

Martes 17 mayo. Red Sox 4-8 Royals.

La serie empezó un día tarde. Así lo decidió la lluvia. Esa inesperada jornada de descanso funcionó como un cortafuegos. La ofensiva de los Red Sox, que venía de anotar 73 carreras en siete partidos, se secó. Solo Travis Shaw, con tres hits y un cuadrangular, mantuvo el nivel.

Ventura aguantó el tirón para los Royals. Su apertura no fue excelsa pero si efectiva. Permitió "solo" cuatro carreras en cinco entradas y dejó a su equipo por delante antes de que los relevistas tuvieran que subir al montículo. Si hay una unidad fiable en las Mayores esa es el bullpen de Kansas. No desperdician una ventaja, ni siquiera contra los bates más calientes del momento.

Porcello fue el encargado de abrir para Boston. No se le puede culpar de la derrota pero no trasmitió nada. Ni fu ni fa. Después de un gran mes de abril lleva un par de partidos algo fríos. El bullpen tampoco tuvo su noche. Entre Layne y Koji terminaron de perder el juego.

Miércoles 18 mayo. Red Sox 2-3 Royals.

En el primer partido del día vivimos un gran duelo de pitcheo. Kennedy estuvo soberbio para los Royals. En las cinco entradas largas que aguantó en la lomita dominó perfectamente a los Red Sox. Encajó solo dos carreras y poncho a nueve bateadores. Contó además con la inestimable ayuda de su defensa. Tanto Dyson en los jardines como Escobar en el infield estuvieron especialmente inspirados.

Wright volvió a brillar para los Red Sox. Lanzó su segundo partido completo de la temporada y solo cedió tres hits. El problema fue que enfrente estaban unos Royals que recordaron a su mejor versión del 2015. Maximizaron esos tres imparables y los convirtieron en tres carreras.

El único pero que se le puede poner a Wright este 2016 son las primeras entradas. Contra Royals volvió a sufrir en el primer episodio, donde cedió dos anotaciones. De momento el ERA del nudillero esta temporada es de 2.52 y solo le están bateando para .202. Pero si nos centramos en el primer inning vemos como su ERA se va hasta el 7.88 y el promedio de bateo al .375. Es como si empezara frío los partidos.

Miércoles 18 mayo. Red Sox 5-2 Royals.



En el segundo partido del día Price salvó los muebles y Boston evitó la barrida. Creo que podemos decir sin miedo que el zurdo lanzó su mejor apertura de la temporada. Su cifra de strikeouts fue discreta, cinco, pero en todo momento llevó el ritmo del partido. Se fue hasta la octava entrada, solo dio un boleto, y no dejó que la ofensiva de los Royals encontrara ese smallball en el que se siente tan cómoda.

Los bates de los Red Sox, muy limitados por la defensa y los lanzadores de Kansas en los partidos anteriores, volvieron a aparecer. Bradley Jr. abrió la lata con un solitario home run que prolongaba su racha de partidos consecutivos con hits a los 24. Betts también golpeaba con poder, otro cuadrangular que ponía el 2-0 en el marcador. El resto de la ofensiva fue cosa de Vazquez. El boricua demostró que es algo más que un buen catcher defensivo. Conectó dos hits y remolcó tres carreras.

domingo, 15 de mayo de 2016

Serie 12 vs Astros.

Jueves 12 mayo. Astros 1-11 Red Sox.

Es cierto que Price consiguió doce strikeouts y solo encajó una carrera pero no echemos las campanas al vuelo. Los Astros son el segundo equipo que más se poncha de toda la liga. Ya lo fueron el año pasado. En 2015 les salvó su capacidad para lograr cuadrangulares, este temporada les esta costando mucho más producir en ataque. La salida de Carter, las lesiones de Gattis y la nula aportación de Valbuena y Gómez están resultando determinantes.

El ataque de los Red Sox sigue a lo suyo, es decir, arrasando. Hace unas semanas decíamos que el equipo anotaba gracias al contacto y a las piernas. Un aseado promedio de bateo y un buen acierto a la hora de lograr bases extras bastaban para lograr seis o siete carreras por juego. Cuando han empezado a llegar los cuadrangulares todo ha saltado por los aires.

Después de este partido los Red Sox promediaban 5.91 anotaciones por partido y acumulaban 51 carreras en sus últimos cuatro enfrentamientos. Pero no solo han llegado los home runs, sino que el promedio de los bateadores ha subido todavía más. Al terminar este primer choque contra los Astros el equipo estaba pegando para .295. Bogaerts, Pedroia, Ortiz, Ramirez, Shaw y Bradley Jr., seis de los bates habituales, superaban el .300.

Viernes 13 mayo. Astros 7-6 Red Sox.

La lluvia no ayudó a Steven Wright. Después de su magnifica apertura frente a los Yankees el nudillero sufrió ante los Astros. Sus lanzamientos no encontraron el movimiento de otras ocasiones y los bateadores le hicieron contacto con facilidad. Tampoco ayudo la defensa de los middles infielders. Los shifts de los Red Sox permitieron que varias bolas rodadas que deberían haber sido inofensivas se colaran entre Pedroia y Bogaerts.

El primer relevo de Wright fue Barnes, y tampoco estuvo acertado. Con el partido empatado cedió un doble homer a Springer para que los texanos se pusieran por delante. Tanto el outfielder como Altuve firmaron un partido enorme. Fueron una auténtica pesadilla. 

Ross, Koji y Kimbrel si cumplieron. No permitieron carreras y dieron a la ofensiva algo con lo que trabajar. Lamentablemente no todos los días toca fiesta. Los bateadores cumplieron. Once hits y seis carreras lo demuestran, pero no fueron la supernova explosiva de los últimos cuatro partidos. Derrota y fin a una racha de cinco triunfos consecutivos.

Sábado 14 mayo. Astros 5-6 Red Sox.

BUM. Homer de Correa. BUUUUM. Grand slam de Springer. Dos entradas y los Astros ya ganaba 5-1. Las redes sociales ardían en críticas hacía Buchholz (servidor incluido). Su bola rápida está siendo su condena. Poca velocidad y mala colocación. Un regalo para los bateadores.

Cada turno al bate de los Astros se convirtió en un parto. Tanto el propio Buchholz como todos los relevos que vinieron detrás necesitaron muchos lanzamientos para retirar atacantes. Si bien es cierto que los Astros no consiguieron anotar más allá de esas cinco carreras iniciales.

La ofensiva de los Red Sox se resistió a la posibilidad de una segunda derrota y empató el choque. Bradley prolongó a veinte su racha de juegos consecutivos con hit mientras que Ortiz continuó engrandeciendo su leyenda. Con un cuadrangular y un triple en la novena mandaba el encuentro a las entradas extras.

Y en el décimo primer episodio el partido alcanzó su conclusión "lógica". Después de que Kimbrel y Koji hicieran su trabajo Ortiz volvió al cajón para vestirse de héroe una noche más. Su doble número seiscientos impulsaba la carrera de Bogaerts y ganaba el partido para los Red Sox. Sin palabras lo que el dominicano está haciendo en la temporada de su despedida. Se rumorea que John Henry ya ha encargado un bronce que en breve acompañará a los de Williams, Pesky y Yastrzemski.

Ortiz se llevó la base de su doble número 600.


Domingo 15 mayo. Astros 9-10 Red Sox.

O'Sullivan abría para Boston y Devenski para Houston. Los dos empezaron perdidos. Bogaerts y Valbuena aprovecharon las concesiones de los lanzadores para pegar sendos triples homers. Al final de la segunda entrada ya se habían anotado un total de nueve carreras y los Red Sox dominaban 3-6.

La debacle obligó a Hinch y Farrell a mover sus bullpens antes de lo esperado. Tampoco los relevistas brillaron. El partido se fue empastando y se convirtió en un auténtico disparate. Los Red Sox llegaron a disponer de cuatro carreras de ventaja (4-8), pero los errores y las malas decisiones permitieron a los Astros dar la vuelta al marcador.

En el séptimo episodio una "pequeña" discusión entre Holt y el umpire acabó con el bateador en la calle. La decisión hizo despertar a la ofensiva de Boston, anestesiada desde la tercera entrada. Hanigan y Rutledge, que venían siendo los jugadores más inspirados de los Red Sox, se las apañaron para lograr dos carreras que daban una ventaja mínima a los suyos.

Tazawa y Kimbrel se fajaron y no hicieron tonterías. Eliminaron a los seis bateadores que pasaron por el cajón y cerraron la serie para los Medias Rojas.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Serie 11 vs Athletics.

Lunes 9 mayo. Athletics 7-14 Red Sox.

La ofensiva de los A's consiguió poner muchas bolas en juego en los episodios iniciales. Buchholz no estuvo especialmente mal, pero la habilidad de los bates de Oakland para encontrar contacto hizo que en el medio de la cuarta entrada el equipo de Billy Bean dominará 4-1.

En la parte baja de ese mismo capítulo Ortiz despertó a los suyos con un doble. Lo que vino después fue una auténtica pesadilla para Gray. Un rally de seis carreras que mandaba al ace al banco y obligaba a Bob Melvin a tirar de bullpen. El remedio fue tan malo como la enfermedad.

Bradley lleva dos semanas mágicas.

Los relevistas de los californianos no mejoraron a su abridor y permitieron que Boston se fuera hasta las catorce carreras, récord del equipo en este 2016. Salvo Vazquez todo el lineup titular de Boston pegó al menos un hit y anotó como poco una carrera. Bradley celebró su décimo quinto partido consecutivo con hit  a lo grande, con un grand slam y remolcando seis carreras.

Martes 10 mayo. Athletics 5-13 Red Sox.

Los Red Sox salían con un abridor debutante que generaba ciertas dudas. O'Sullivan llegó a Boston este invierno y no se puede hablar de grandes partidos en las Menores. Las bajas de Kelly y Rodriguez y las malas actuaciones de Owens son lo que le dieron una oportunidad. Lo cierto es que la ofensiva se encargo de que su apertura fuera irrelevante (lo cual no es malo para un pitcher) a pesar de ceder doce hits y cuatro carreras en seis entradas completas.

Al igual que en el día anterior los bates de los Red Sox machacaron a los A's. Cuando terminó el quinto capítulo el partido estaba finiquitado. Los locales mandaban 0-11. Ni las cuatro anotaciones de Oakland en la siguiente entrada ponía nerviosos a los de Farrell.

Betts, Shaw y Ramirez conectaron un cuadrangular cada uno. Especialmente espectacular fue el de Ramirez. En su primer turno el dominicano reventó una bola rápida lanzada al centro de la zona. Se estima que si no se hubiera encontrado con ningún obstáculo la bola habría recorrido 468 pies (unos 140 metros) antes de tocar el suelo.

Miércoles 11 mayo. Athletics 3-13 Red Sox.

Los Red Sox volvieron a machacar a los A's en el último juego de la serie. Una barrida con un total de cuarenta carreras encajadas en tres partidos es lo que los californianos se llevan de vuelta a la costa Oeste.

Ya parece redundante decirlo, pero el jugador más destacado volvió a ser Jackie Bradley Jr. No solo sigue con su racha de partidos consecutivos logrando hit (ya va por diecisiete), sino que está entre los mejores bateadores de las Mayores. Su promedio es de .322 y ha remolcado 28 carreras. Otra buena noticia es la mejora que Young está experimentado recientemente. Su bate es esencial frente a los pitchers zurdos.

Tampoco hablar bien de Porcello es ninguna novedad. El lanzador está demostrando ser un seguro en la lomita, sobretodo cuando trabaja con Vazquez. Ha conseguido reducir su porcentaje de flyballs y su tendencia a conceder cuadrangulares. Contra Oakland volvió a lanzar más de seis entradas (algo que ha hecho en sus siete aperturas del 2016) que bastaron a los Red Sox para cimentar su cuarta victoria consecutiva.

domingo, 8 de mayo de 2016

Serie 10 @ Yankees.

Viernes 6 mayo. Red Sox 2-3 Yankees.

El partido quedó reducido a lo que pasó en el último turno al bate de Ortiz. Pero el criterio de los árbitros a la hora de establecer la zona de strike no solo afectó a Big Papi, sino que volvió locos a todos los bateadores. Ya se ha dicho de todo sobre esta pólemica así que lo mejor será pasar del tema y centrarnos en lo deportivo.

Ortiz se "come" al umpire.

Porcello no estuvo en el nivel de excelencia de sus dos últimas aperturas, simplemente se limitó a cumplir  con lo que se espera de él. Aguantó siete entradas y tuvo controlados a los bates de los Yankees. Quizás el único pero que se le puede poner es ese cuadrangular de Hicks en la séptima. Esto servía para que los del Bronx tomaran una ventaja de una carrera cuando Betances y Miller iban a empezar a trabajar.

El gran problema de los Red Sox fue no saber aprovechar los escenarios favorables en ataque. Hasta en dos ocasiones tuvo Boston las bases cargadas con un solo out  y no sacó carreras en ninguna. También hubo un momento en el que con Vázquez en segunda y ningún bate eliminado no se consiguió contacto que permitiera movimiento entre bases. Las dos únicas anotaciones del equipo llegaron en el inició del partido con un doble homer de Ortiz.

Sábado 7 mayo. Red Sox 2-8 Yankees.

Un pitcher estrella no solo seca a la ofensiva rival, también le quita presión a su propio ataque. Los bates van más relajados al cajón cuando saben que el montículo ofrece garantías. Para esto los Red Sox trajeron a Price en la pasada agencia libre. El problema es que el zurdo no está respondiendo. Este duelo contra los Yankees fue especialmente dramático para él. Seis carreras, siete hits y tres bases por bolas en menos de cinco entradas.

Al mismo tiempo los bates se agarrotaban. Conocedora de que las aperturas de Price están siendo muy erráticas, la ofensiva de Boston se encogió. No mostró ninguna paciencia y además de no lograr ningún boleto solo le sacó a Eovaldi 107 lanzamientos en ocho entradas.

Los Yankees fueron un vendaval. Once hits y cuatro bases por bolas en treinta y dos turnos. Olieron la sangre en las dudas de Price y necesitados como están no desperdiciaron la ocasión de cebarse con el eterno rival. Hasta Headley y Gregorious se unieron a la fiesta.

Como anécdota decir que Bradley acumula una racha de trece partidos consecutivos consiguiendo al menos un imparable. Una noticia maravillosa si tenemos en cuenta que el principal debe del outfielder es su ofensiva.

Domingo 8 mayo. Red Sox 5-1 Yankees.

Hace unos años Steven Wright estuvo a punto de dejar el béisbol. Después de ser una segunda ronda del draft no progresó como se esperaba y el apelativo de bust empezó a susurrarse a sus espaldas. En 2010, ya desesperado, se decidió a lanzar knuckleballs. Este lanzamiento salvó su carrera.

Wright y Ortiz evitaron la barrida.

Wright se hizo  enorme contra los Yankees. 106 lanzamientos le bastaron para aguantar las nueve entradas en el Bronx. Sus mariposas fueron una pesadilla para los Bombarderos. Solo cedió tres hits y una base por bolas al mismo tiempo que lograba siete ponches. Únicamente en la novena entrada, con el partido ya decidido, un cuadrangular de Gadner le robaba la blanqueada. Seis aperturas en 2016 y un ERA de 1.52 para el nudillero. Podemos decir que está aprovechando el hueco que la lesión de Rodríguez le dejó en la rotación.

El otro protagonista de la noche fue Ortiz. Sus dos homers le hacen sobrepasar a una leyenda de los Red Sox como Carl Yastrzemski. No fue Big Papi el único que bateo con poder. Solo a golpe de home run se pudo hacer daño a un buen Severino. Pedroia e incluso Bogaerts la mandaron a las gradas para evitar la barrida de los Yankees.

viernes, 6 de mayo de 2016

Serie 9 @ White Sox.

Martes 3 mayo. Red Sox 1-4 White Sox.

Chris Sale está acaparando los titulares, pero me atrevería a decir que la temporada de Jose Quintana está siendo, al menos, igual de buena que la del ace. Contra los Red Sox lo demostró. Su apertura fue simplemente maravillosa. Aguantó ocho entradas sin dar boletos y permitiendo solo cuatro hits. Afortunadamente para Boston uno fue un cuadrangular de Hanley que supuso la única anotación de los visitantes.

Los White Sox encontraron respuesta en el montículo de los Medias Rojas. Allí un gran Steven Wright volvió a cumplir. Es cierto que cedió dos carreras (con tres hits y cuatro bases por bolas), pero en circunstancias normales la ofensiva de Boston las habría hecho buenas.

La gran noticia de la noche fue el solvente debut de Carson Smith. Sangre nueva para un bullpen que la necesita, sobretodo si Tazawa está tan errático como en este juego. El japones se encargó de empezar la octava y su actuación ratificó la victoria de Chicago. Dos carreras para unos White Sox que van lanzados.

Miércoles 4 mayo. Red Sox 5-2 White Sox.

La primera entrada de Buchholz hacía pensar en lo peor. Cuadrangular de dos carreras para Abreu. El abridor está siendo la gran decepción de los Red Sox en este primer mes de competición. Todos sabemos el talento que tienen, pero su fragilidad física y mental lo han convertido en un eterna promesa.

Vázquez da ánimos a Buchholz.

 En esta ocasión tiró de clase y después del mal comienzo no permitió más a los bates de los White Sox. Aguantó siete episodios completos y si dejamos de lado la primera entrada nos encontramos con que solo le conectaron un imparable y cedió dos bases por bolas.

Los bates, apagados por Quintana la noche anterior, despertaron. Bogaerts ya está siendo la máquina de contacto que se esperaba. Contra Chicago logró tres hits y su promedio ya esta moviéndose en torno al .315. Al mismo tiempo seguimos viendo como la retirada de Ortiz parece un absurdo. Un nuevo home run, el sexto de la temporada, dio la victoria a los Red Sox. El OPS del dominicano está por encima de 1.000. Casi nada cuando tienes cuarenta tacos.

Jueves 5 mayo. Red Sox 7-3 White Sox.

Creo que ya podemos decir sin miedo a equivocarnos que este año los Red Sox si estarán en la pomada. Llegaron a Chicago a enfrentarse a unos White Sox lanzados y han acabado por llevarse la serie.

El partido no empezó de la mejor manera posible. Owens volvía a decepcionar en su segunda apertura y era el bullpen el que tenía que sacar las castañas del fuego. Entre Hembree, Barnes, Tazawa y un gran Ross lanzaron seis entradas en las que solo hubo una anotación.

La ofensiva hizo el resto. Los doce hits demuestran que hubo contacto, pero fueron los tres cuadrangulares los que dieron la victoria. Pedroia, Hanley y Bradley Jr. fueron los encargados de mandarlas a las gradas.

Hay que aprovechar la serie del fin de semana contra unos Yankees en horas bajas. Una buena actuación en el Bronx afianzaría la primera plaza en la división y supondría un subidón anímico.

lunes, 2 de mayo de 2016

Serie 8 vs Yankees.

Viernes 29 abril. Yankees 2-4 Red Sox.

Hace un días comentábamos que la ofensiva de los Red Sox estaba fundamentándose en el contacto, como si se estuviera dejando el poder para ocasiones especiales. El primer duelo contra los Yankees parecía una de ellas. En la octava entrada y con el partido empatado Ortiz añadía una nueva muesca a su revolver. Un doble homer al monstruo verde que hacía que todo Boston estallará.

En Fenway se vivió una noche de béisbol con mayúsculas. Los Yankees salieron en tromba y no tardaron en golpear. A-Rod, en su papel de villano recurrente, la mandaba a las gradas para anotar la primera carrera de los Bombarederos. Capitaneados por un Tanaka muy acertado los de Nueva York conseguían aumentar su ventaja y plantarse en la séptima entrada con el 2-0 en el marcador.

Ortiz abraza a unos niños después de su homer.

Es entonces cuando la ofensiva de los Red Sox despertó. Hasta el momento Tanaka había permitido tres hits, en este episodio le cayeron otros tantos acompañados de dos carreras que empataban el choque.

Llegar igualado con los Yankees a las entradas finales parece un suicidio. Lo normal es que su bullpen active la máquina de hacer K's y te destroce. Pero esta vez ya sabemos como terminó la historia. El imbateable Dellin Betances encontró en Big Papi la horma se su zapato.

Sábado 30 abril. Yankees 0-8 Red Sox.

Somos muchos los que debemos pedir perdón a Rick Porcello. Después de un 2016 en el que su rendimiento no fue bueno por la recuperación de una lesión está completando un espectacular inicio del 2016. En este choque contra los Yankees lanzó su segundo blanqueo consecutivo. Estuvo brillante. Controlando sus lanzamientos perfectamente y logrando un contacto muy débil que le está convirtiendo en el pitcher que más dobles matanzas provoca.

Mientras Porcello secaba a la ofensiva de Nueva York los bateadores de los Red Sox tensaban la cuerda hasta que esta acabo por romperse. Se dedicaron a contactar prácticamente todas las bolas que los lanzadores les daban. Raro fue el episodio en el que el pitcheo de los Yankees no tuvo que realizar más de veinte lanzamientos.

El primero en quebrarse fue Pineda. En la quinta entrada había permitido dos carreras y lanzado más de cien pitchs. El bullpen no mejoró la situación. Entre Shreve, Yates, Barbato y Goody se repartieron tres episodios en los que se vieron obligados a realizar noventa y ocho pitchs. Ninguno logró cortar la hemorragia y Boston, con un gran Bradley Jr., anotó seis carreras más. Un destrozo en toda regla.

Domingo 1 mayo. Yankees 7-8 Red Sox.

Partido de los que hacen afición para cerrar la serie. Quizás no del gusto de los puristas, pero vibrante. Poco pudieron hacer Price y Eovaldi frente a dos ofensivas que salieron desatadas. Tampoco la lluvia que cayó en Fenway durante toda la noche ayudó mucho a los pitchers.

Un A-Rod que está encontrando su forma poco a poco se encargó de poner la primera ventaja significativa del choque. Un doble homer que suponía el 3-1 para los visitantes. Los hits se sucedían por uno y otro bando y las alternancias en el marcador se fueron produciendo hasta que un cuadrangular de Shaw en la quinta dejaba el partido empatado a seis.

Es entonces cuando el menos esperado acabó decantando el partido. El boricua Christian Vázquez está demostrando ser un gran catcher defensivo, algo de sobra sabido, pero su aportación con el bate es pobre. Quizás esta fama es la que le valió para pillar desprevenido a Betances y engancharle un home run que a la postre supuso la victoria.

Vázquez y Hanley celebran la victoria.

La primera barrida de la temporada es doblemente positiva. No solo ha llegado frente a los Yankees, sino que también sirve para que el equipo se coloque al frente de la AL Este. Ahora un viaje a Chicago que será la prueba del algodón. Serie contra los White Sox para saber el verdadero nivel de los Red Sox.

viernes, 29 de abril de 2016

Serie 7 @/vs Braves.

Lunes 25 abril. Red Sox 1-0 Braves.

Jugar en un parque de la Liga Nacional siempre es un reto para los equipos de la Americana. Si además prescindes de tus dos principales bates de poder el daño es todavía mayor. Sin Ramirez ni Ortiz en el lineup Boston sufrió para producir en ataque.

Por suerte Porcello estuvo muy sólido en la lomita. La presencia de Vazquez en la receptoría hace mucho mejor al abridor de los Red Sox. En esta ocasión se fue hasta las 6.1 entradas con cuatro hits, seis strikeouts y ninguna carrera. Su homólogo de los Braves lanzó de forma ejemplar hasta la séptima, momento en que un solitario cuadrangular de Bradley adelantaba a los de Massachusetts.

Esta vez el bullpen aguantó el tirón. Ross, cada vez más establecido, eliminó a los dos bates que enfrento con la slider como seña de identidad. Koji cumplió en la octava sin ceder hits y Kimbrel, que se sentía como en casa, cerró sin muchas complicaciones.

Martes 26 abril. Red Sox 11-4 Braves.

Price tenía una oportunidad preciosa de acabar con sus dudas y la aprovechó. Estuvo incómodo en los episodios iniciales. No solo con problemas para colocar sus lanzamientos, sino con muchas dudas a la hora de seleccionarlos. Pero poco a poco se encontró. Se le puso "la mirada del tigre" y acabó dominando el partido. Ocho entradas completas, seis hits, dos boletos y catorce strikeouts (igualando su mejor marca). 

Los Braves apenas ofrecieron resistencia. Son una franquicia en plena reconstrucción, con un roster muy justito que solo ha logrado cuatro victorias en el presente 2016. Los Red Sox se aprovecharon de esto y al terminar el primer episodio ya habían anotado cuatro carreras con un homer de Shaw incluido.

El partido no tuvo mucha más historia. Entre un poquito de los bates de Boston y un mucho de la horrible defensa de Atlanta se anotaron siete carreras más. El debutante Pat Light cerró el juego concediendo dos anotaciones que no pusieron en peligro la victoria.

Miércoles 27 abril. Braves 4-9 Red Sox.

Las primeras entradas están siendo muy productivas para los Red Sox. Es en los inicios de los partidos donde cimientan sus victorias. Esta ocasión no fue distinta. Al final de la segunda entrada los de Boston ya ganaban 1-6 a unos Braves que, siento repetirlo, tienen muy poco que ofrecer. Hacía tiempo que no veía un equipo tan limitado.

El encargado de abrir para los Medias Rojas fue Steven Wright. El nudillero volvió a estar muy acertado en su cuarta apertura. Parte de su éxito radica en que alterna la knucklelball con una recta no muy rápida pero si bien colocada y una especie de knuckle curva. Estos dos lanzamientos secundarios pillan muy desprevenidos a los bateadores rivales. El pitcher completó siete entradas en las que solo cedió dos carreras y logro ocho strikeouts.

Pedey pega su grand slam.

Lo dicho, el partido no tuvo mucha chicha. Quedó sentenciado en el segundo episodio, cuando un grand slam de Pedroia anulaba la opciones de remonta de Atlanta. El capitán está rindiendo muy bien en defensa y en ataque. Las dudas que se podían tener por su edad y la lesión del 2015 han desaparecido.Su promedio es de .333 y ha impulsado doce carreras. Aún hay Pedey para rato.

Jueves 28 abril. Braves 5-3 Red Sox.

Buchholz no aprovechó su ocasión contra los Braves. En una serie que estaba sirviendo para que buena parte del roster recobrará la confianza el abridor no hizo más que confirmar las dudas que se tenían sobre él.

Condeció ocho hits en seis entradas y permitió que el ataque menos productivo de la competición, liderado por un gran Markakis, le anotara cinco carreras. Es cierto que el ataque no le ayudo. Los bates se fueron hasta la respetable cifra de los diez hits, pero no encontraron la forma de llegar al home.

Una sensación agridulce para terminar una serie que ha servido como simple entrenamiento y que parece confirmar que a día de hoy Buchholz es el abridor en peor estado de forma de la rotación. De viernes a domingo primer enfrentamiento contra unos Yankees que no están para tirar cohetes.

lunes, 25 de abril de 2016

Serie 6 @ Astros.

Viernes 22 abril. Red Sox 6-2 Astros.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco... Así iban cayendo los hits de los Red Sox en su primer día en Texas. Se dejaron de lado los cuadrangulares, mejor resevarlos para ocasiones especiales. Es preferible así, que la ofensiva funciones a base de contacto. Depender del poder es un mal asunto, en algún momento la pólvora se moja. 

Hasta quince hits conectaron los bates de Boston, entre los que destacó un Betts que ya empieza a rendir como se esperaba. Dos triples, un doble y cuatro hits para el mejor leadoff hitter de la MLB. 


En el montículo volvió a brillar Steven Wright. Sus lanzamientos fueron una pesadilla para los bates de poder de los Astros. Para la memoria quedará la charla de Correa en el dugout, donde con cara de alucinado reproducía los movimientos de las bolas de Wright. El nudillero está ocupando la plaza del lesionado Rodríguez. Esta siendo el mejor abridor y la duda es saber qué pasará con él cuando el venezolano vuelva.

Sábado 23 abril. Red Sox 3-8 Astros.

Parecía que este segundo choque iba a ser igual al primero. Betts conectaba un doble en su primer turno y Pedroia impulsaba la carrera. Pero ahí se acabó la fiesta. Los Astros empataban a renglón seguido y durante las siguientes entradas asistimos a un bonito duelo de pitcheo con Castro y Vazquez, dos catchers eminentemente defensivos, actuando como directores de orquesta.

Buchholz estaba manteniendo a raya a los bateadores de los Astros. Sus lanzamientos lentos y quebrados estaban siendo efectivos, entonces se le cruzó el cable. Con bases llenas y después de lanzar dos curvas que Rasmus abanicó sin saber ni donde estaban le colocó una bola rápida en el centro de la zona. Un regalo que el bateador recibió con los brazos abiertos. Grand Slam y 1-5 para los locales.

La ofensiva de los Red Sox no fue el cóctel anfetamínico de hits de otros días, pero se las apañó para anotar dos carreras y reducir distancias. Entonces Farrell, en una decisión que le va a costar muchas explicaciones, decidió jugársela con Ramirez y Elias como relevistas. Kinbrel, Koji y Tazawa veían como Houston anotaba tres carreras más, anulaba la remontada y empataba la serie.

Domingo 24 abril. Red Sox 7-5 Astros.

Desde la primera entrada quedó claro que el motorcillo de conectar hits de los Red Sox iba a funcionar. Las buenas piernas de los bates y una defensa de los Astros algo timorata hacían el resto. Seis imparables y cinco carreras en los tres primeros episodios.

El buen papel de la ofensiva debería haberle quitado presión a Owens. El lanzador afrontaba su primera apertura del 2016 con algunas incógnitas sobre su pitcheo. Nadie duda de su capacidad de lograr K's, pero su control es algo deficiente. A pesar del colchón que se le otorgó Owens estuvo errático. Solo aguantó 3.1 entradas en las que repartió cuatro strikeouts al tiempo que cedió cinco hits, cuatro bases por bolas y tres carreras.

Feldman tampoco estuvo bien en su papel de abridor. Se retiró en la quinta entrada dejando el partido en manos de los relevistas de los Astros. El destino quiso que fueran los refuerzos fundamentales de cada uno de los bullpens los que fallaran. Primero fue Kimbrel, quien en la novena permitió un doble homer que mandaba el partido a las entradas extras. Ken Giles, que llegó a Houston a cambio de un nutrido paquete de prospectos, se anotó la derrota al permitir dos anotaciones a los Red Sox en el duodécimo episodio. Tanto Kimbrel como Giles se están topando con los poderosos bates de la Liga Americana.

Decía Nick Cafardo en el Boston Globe que los Red Sox necesitaban algo que le hiciera cambiar el chip. Un momento especial que ayudará a dar el salto definitivo. Puede que esta victoria, por las circunstancias en que se logró, lo sea. Boston está abonado al .500, por delante una serie de cuatro partidos contra los Braves que parecen idóneos para despegar.

jueves, 21 de abril de 2016

Serie 5 vs Rays.

Martes 19 abril. Red Sox 0-3 Rays.

Hay ocasiones en que los tópicos y los refranes son lo que mejor describen una situación. Eso de "lo que mal empieza, mal acaba" encaja a la perfección con lo que los Red Sox sufrieron en este partido.

En la primera entrada, con solo dos outs, Kelly sintió molestias en el hombro y Farrell decidió no arriesgar. El bullpen iba a tener que ganarse las lentejas desde muy temprano. ¡Y vaya que lo hizo! Hembree, Ross, Tazawa y Kimbrel no cedieron ni una carrera y llevaron el partido a las entradas extras.

El problema de los Medias Rojas fue que el abridor rival estuvo excelso. Cuando un pitcher firma una gran actuación se suele decir que maniata a la ofensiva. En este juego Smyly no maniató a los bates de Boston, sino que los encadenó. En ocho episodios completos ponchó a once y solo cedió un hit.

En la décima entrada, con Barnes lanzando para los Red Sox, los Rays anotaban tres carreras que les daban la victoria.

Miércoles 20 abril. Rays 3-7 Red Sox.

Una de las grandes cosas del béisbol es que todo puede cambiar de una día para otro. Después del primer partido de la serie yo mismo insinuaba cierta anemia en el ataque de los Red Sox. La línea de bateo en los últimos seis partidos había sido .204/.278/.296. Números muy pobres para cualquier ofensiva, pero especialmente graves cuando el ataque es la dimensión fundamental de tu juego.

Los bateadores se redimieron de su mala racha en este partido. Lo hicieron a lo grande y desde el principio. En la segunda entrada Boston ya ganaba 0-5. No importaba que Archer fuera el pitcher de los Rays, los patirrojos se embasaban una y otra vez. De hecho Boston tuvo al menos a un corredor en bases en cada una de las siete primeras entradas.

Porcello volvío a completar una muy buena actuación. Aguantó siete entradas en las de repartió nueve K's y un solo boleto. Permitió tres carreras en sus dos últimos episodios, cuando el cansancio ya era evidente.

Porcello lleva tres aperturas muy sólidas.

Jueves 21 abril. Rays 12-8 Red Sox.

Imaginen este partido como si hubieran sido tres. El inicial se correspondió con la primera entrada. Los Red Sox salieron en tromba. Antes de terminar el episodio inagural todo el lineup había pasado por el cajón de bateo y ganaban 1-5.

Varias deliberaciones arbitrales que se hicieron eternas sacaron a Boston del encuentro, especialmente a Price. Quizá tanto parón desconcertó al abridor o hizo que su brazo se enfriara. Los bates de los Rays se aprovecharon y al final de la cuarta entrada el resultado era de 8-5 para los visitantes.

Price, el abridor de los treinta millones por temporada, se fue al banco y empezó el tercer partido con el bullpen de los Red Sox asumiendo toda la responsabilidad. Un homer monumental de Betts y un gran Ortiz conseguían empatar el partido, pero unos relevistas a los que se les está exigiendo muchísimo no aguantaron la situación. Una derrota muy dura que hace que los Rays se lleven la serie.

lunes, 18 de abril de 2016

Serie 4 vs Blue Jays.

Viernes 15 abril. Blue Jays 2-5 Red Sox.

El día empezaba con un cambio importante en el roster. Swithart, catcher titular hasta el momento, se iba a Triple A y Vazquez ocupaba su lugar. El recién llegado no se limitó a firmar un buen partido, sino que lo dominó.

Su contribución más esperada es la que se produjo en defensa, donde su determinación, su brazo y su habilidad para el framing marcaron la diferencia. Porcello se dejó guiar y Vazquez le ayudo a completar una gran apertura contra esa línea de asesinos que son Donaldson, Bautista, Encarnación y Tulo. El pitcher manejó muy bien el dentro-fuera en sus lanzamientos y limitó a la terrible ofensiva de los canadienses.

Todo luce más con Vazquez.

Vazquez no solo fue fundamental detrás del plato, también fue vital con el bate. Sus dos imparables le sirvieron para anotar otras tantas carreras. La otra pieza clave de la ofensiva fue Shaw, con dos walks y dos impulsadas. El trió Tazawa-Koji-Kimbrel se encargó de apagar las luces y dejar la victoria en Boston.

Sábado 16 abril. Blue Jays 2-4 Red Sox.

El partido empezó in media res. Con Donaldson anotando tras un triple antes de que el brazo de Price se hubiera calentado. Después de esto pocas concesiones más. Ayudado por Vazquez el ace completó su actuación más sólida de las tres que hasta la fecha ha tenido con los Red Sox. Lanzó siete entradas completas en las que cedió seis hits, dos carreras, ninguna base por bolas y repartió nueve strikes.

En la tercera entrada un rally de cuatro carreras situaba a Boston por delante. Primero era Bogaerts el que con un cuadrangular que se fue al Monstruo Verde impulsaba las carreras de Bradley Jr. y Pedroia. La cuarta la anotaría Hanley con impulsada de Shaw. Es increíble lo valiente y rápido que esta Hanley entre bases. Corre como es sus buenos tiempos.

La economía de Price en sus lanzamientos permitió que el bullpen descansara. Sole Uehara y Kimbrel tuvieron que subirse al montículo. El cerrador estuvo especialmente acertado. Ponchó a los tres bateadores que le tocaron.

Domingo 17 abril. Blue Jays 5-3 Red Sox.

Sanchez fue demasiado para los Red Sox. El abridor de los Blue Jays estuvo prácticamente intocable. Sus pepinazos de 96 millas silbaban junto a los bates sin dar opción. El pitcher solo cedió dos hits que Hernandez, en el papel de aguerrido debutante de Boston, consiguió convertir en una solitaria carrera tras un single, un robo y un error.

La anemia de la ofensiva patirroja fue absorbida por los bates canadienses, que se fueron hasta los catorce imparables. Daba igual que lanzara el nudillero Wright o el bullpen. Los Blue Jays, apagados en los dos partidos anteriores, conectaban bolas una y otra vez. Lo que Sanchez había empezado con brillantez fue rematado por los relevistas de manera impecable. El doble homer de Shaw en la novena solo fue un espejismo.

Lunes 18 abril. Blue Jays 4-3 Red Sox.

El tercer lunes de abril viene siendo especial en Nueva Inglaterra desde 1897, año en el que se celebró por primera vez la maratón de Boston. La carrera tuvo una edición negra en 2013, cuando un atentado acabó con la vida de tres persona e hirió a casi trescientas. Ayer Fenway rindió tributo a una de ellas. Jeff Bauman, que perdió sus dos piernas aquel día, lanzó el pitch inicial acompañado del actor Jake Gyllenhaal.

Baumann sobre el césped de Fenway.

La apertura de Buchholz fue muy solvente. Con solo dos strikes maniató a los bates de Toronto. Bueno, con eso y con un gran partido de la defensa. Hasta cinco doble matanzas lograron los infielders de Boston. A lo que hay que añadir un catch espectacular de Bradley que dejó a Tulo con la boca abierta. Ante tamaña exhibición defensiva una solitaria carrera de Hanley parecía más que suficiente.

Pero en la octava entrada todo se vino abajo. La tranquilidad y el buen hacer que había imperado en los episodios anteriores se esfumó. Koji y Kimbrel, muy lejos de su nivel, se conjugaron para permitir que los Blue Jays pusieran el 4-1 en el marcador. Los bates de Boston, muy fríos durante todo el partido, recurrieron a la épica en la novena, pero se quedaron cortos. Una pena que una serie en la que Boston se puso 2-0 acabe empatada.