La inconsistencia está siendo el denominador común en el 2017 de los Red Sox. Un día te encuentras con un equipo brillante y teñido de épica y al siguiente una panda de amigos que son incapaces de anotar una sola carrera. Solo el bajo nivel de la división va a permitir que Boston juegue en octubre.
Aunque parezca mentira la producción ofensiva está siendo el gran debe. No hay poder en el lineup. Ortiz se llevo todos los homers con él. Pensábamos que le habría dejado alguno a Hanley, pero no. El dominicano, que este año debía concentrar todos sus esfuerzos en batear, está siendo una decepción. Ha impulsado 54 carreras, una cifra ridícula para un bateador designado.
Es cierto que se puede calentar en lo que queda de año. Tiene la calidad para entrar en los playoffs y convertirse en Mr. Octubre, entonces Boston saldría campeón. Pero nos conformamos con que mejore algo sus números ante zurdos.
De Bogaerts no sabemos ya que pensar. El mismo ha reconocido que espera que la clasificación se cierre cuanto antes para tener unos días de descanso antes de la postemporada. Empezó el año bateando con muy buen promedio, pero sin poder debido a una lesión en el brazo. En mayo estuvo espectacular pero recibió un bolazo en la mano y su swing se volvió a ver afectado. Ha sido uno de los peores bateadores de las Mayores en la segunda parte de la temporada.
Betts tampoco está fino. Los expertos dicen que su manera de gobernar la zona de strike está siendo distinta a la del 2016. Es cierto que sigue siendo un bateador que se poncha muy poco y ha conseguido subir cuatro puntos su porcentaje de bases de bolas, pero su promedio y su poder están decepcionando. Su capacidad de poner la bola en juego y su velocidad están siendo su salvación. Pese al mal año va a acabar en torno a la 100 impulsadas y 100 anotadas. Al igual que Hanley puede calentarse en cualquier momento y ayudar a que los Red Sox lleguen más lejos de lo esperado en octubre.
Lo más preocupante es lo de Pedroia. Las lesiones lo están limitando mucho y no tiene hueco en el lineup. Tanto Nuñez como Devers son más importantes que él a día de hoy y deben ser titulares en lo que queda de 2017.
Los cuatro bates principales de Boston están rindiendo muy por debajo de lo esperado y aún así los de Farrell se van a clasificar para playoffs. Las postemporada es una muestra muy pequeña de partidos y si dos de estos cuatro hacen click cualquier cosa puede pasar.
A pesar de ser inconsistentes los Red Sox han demostrados ser resilentes. Se han desenvuelto muy bien en partidos apretados y en entradas extras. Son un equipo difícil de ganar y eso en playoffs es muy importante.
Este éxito se de debe en gran medida al pitcheo. El ERA de Boston es de 3.76 (4º MLB) y su WAR de 21.6 (2º de la MLB). Hace un par de meses parecía que la rotación eran Sale y cuatro amigos suyos, pero desde agosto estamos viendo a Pomeranz y Fister a un gran nivel. El primero acumula un ERA de 2.98 en la segunda mitad de la temporada mientras que Fister se va al 2.88 en las aperturas que lleva realizadas desde el 1 de agosto.
El bullpen también está respondiendo a gran nivel, las trece entradas sin carreras lanzadas hace dos días ante los Blue Jays son buena prueba de ello. Con un ERA de 3.24 el de los Red Sox es el tercer mejor bullpen de las Mayores.
Kimbrel es la joya de la corona, pero no está solo. Joe Kelly parece haber encontrado su sitio como relevista. Está siendo muy efectivo ante bates diestros e induce muchas ground balls. Matts Barnes, a pesar de tener problemas cuando no pitchea en Fenway, ha demostrado ser capaz de producir muchos strikes. Reed no empezó muy bien pero ha ido mejorando y debe ser una pieza importante. Lo mismo que un Carson Smith que parece recuperado de su lesión.
Salvo milagro Price no va a realizar más aperturas en lo que queda de año. Lo lógico es usarlo como relevista. Tanto él como Workman pueden ser dos pitchers capaces de lanzar dos o más innings si fuera necesario.
Además de al pitcheo esa resilencia y capacidad de sacar adelante partidos apretados se debe a la forma en la que Boston está corriendo las bases. No obstante ya hay quien ha comparado a este equipo con los Royals del 2014 y el 2015. Las incorporaciones de Nuñez y Davis no hacen sino incidir en esa idea de correr y lo cierto es que los resultados están siendo mejores cuando se pone presión en las bases.
Un asunto de vital importancia en el mes escaso que queda es recuperar a Sale. El zurdo ha visto en cada una de sus temporadas anteriores como sus números empeoraban notablemente en septiembre. El 2017 no parece que vaya a ser una excepción y además deberá lanzar en octubre, algo que no ha hecho nunca. Rotación de seis hombres desde ahora.
Resumiendo. Los Red Sox van a jugar en octubre, pero las opciones de hacer algo son pequeñas. Todo pasa por que los bates resuciten o el pitcheo tenga una actuación que quede para la historia.
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viernes, 8 de septiembre de 2017
miércoles, 26 de julio de 2017
Un equipo acomplejado y sin alma.
La reciente macarrada cometida por David Price sobre Dennis Eckersley no me parece demasiado relevante. Ya sabemos como se las gasta el pitcher zurdo. Es un buen jugador con ínfulas de estrella que pese a no tener ningún pudor en firmar un contrato por más de 200 millones de dólares parece no entender la presión y responsabilidad que eso acarrea. Sus broncas con la prensa de Boston ya so bien conocidas y sobre su último numerito ya se ha hablado mucho. Si hay algún despistado que lea el artículo de Dan Shaughnessy.
Insisto, el comportamiento de Price ni me va ni me viene. Si es un macarra y un ignorante me parece muy bien. Lo verdaderamente sorprendente es la reacción del resto de jugadores, entrenadores y directivos que iban en el avión. Después de que Price increpara a Eckersley, de una manera bastante infantil dicho sea de paso, nadie movió un dedo. Farrell no sabemos donde estaba, quizás en el baño. Dombrowski debía de estar valorando posibles trades. Ninguno de los dos, que son las cabezas visibles del vestuario y de la organización, dijeron está boca es mía.
Lo de los jugadores es todavía más grave. Parece ser que un grupo (no sé saben nombres ni cantidad exacta) llegó a aplaudir a Price. Como una corte de descerebrados que jalea al matón del instituto cuando se mete con un chico de un curso inferior.
Que Price, que no lleva ni dos temporadas en la organización, haga esto sin que nadie (ni siquiera Pedroia) le llame la atención preocupa. Un tío que no conoce la idiosincrasia del equipo ni de la ciudad y que parece haber dicho que no le gusta Boston ha ocupado el espacio dejado por David Ortiz. Un espacio que quedó vacío este invierno y que parece que nadie ha querido, podido o sabido ocupar. Y no estoy hablando de un vacío en lo deportivo. Hablo de ser el alma del equipo.
Los Red Sox llevan todo el año demostrando cierta indolencia en el campo. Parece que esa indolencia también existe en el clubhouse, donde no hay un líder (dudo que Price lo sea y Farrell desde luego que no lo es) que de un puñetazo sobre lo mesa cuando el equipo juega mal o que le calle la boca a Price y le diga que ese tío al que está ofendiendo es un Hall Of Fame.
Esta apatía y no saber comportarse del vestuario nos retrotrae al incidente que se produjo entre Pedroia y Machado a finales de abril. Ese absurdo momento en el que Pedroia le decía a Machado que él no quería venganza pero que alguien había decido pegarle un bolazo. En Baltimore no daban crédito a lo sucedido y clamaban contra Pedroia por no saber controlar a sus chicos. Lo dicho, este equipo no tiene alma.
Se imaginan lo que le hubiera pasado a Price si hubiera echo sus comentarios en un avión donde estuvieran Lester, Lackey, Ross, Gomes o cualquiera de los campeones del 2013. Se lo hubieran comido.
Esto nos lleva a otra cuestión. Los Red Sox no son solo un equipo sin alma, sin líder y que parece que no sabe por qué está luchando. Además son un grupo muy sensible que no encaja demasiado bien las críticas de la prensa. Thin Skin, que dirían los anglos.
Parece que todo este affair entre Price y Eckersley se origina con motivo de un comentario sobre el mal rendimiento de Eduardo Rodríguez en una apertura de rehabilitación en las Menores. Price se tomo la apreciación de Eckersley muy a pecho y decidió defender a su chico. ¿De verdad que este equipo no tiene nada mejor que hacer que ver lo que el Menganito de turno de la prensa ha dicho del jugador Fulanito?
Desgraciadamente esto no es la primera vez que ocurre. Parece que hay jugadores que conocedores del poder de John Henry, dueño de los Red Sox, del Liverpool, del Boston Globe y de NESN (cadena que emite los partidos de los Red Sox en Nueva Inglaterra), se han quejado del tratamiento que les da la prensa. Tratamiento que no va más allá de críticas sobre su rendimiento deportivo.
Como anécdota un poco tonta pero que ilustra bien el poco encaje de algunos miembros del roster decir que son muchos los periodistas de Boston que se quejan de ser bloqueados en Twitter por determinados jugadores. Un aplauso para ellos, luego emitirán sus comunicados vía Twitter y nadie se enterara de lo que cuentan.
Vuelvo al grupo del 2013, al del 2007 o al del 2003. Para ser campeón no hay que estar acomplejado. Se imaginan a Wakefield, Varitek, Manny, Papelbon o Beckett perdiendo dos segundos de su tiempo en quejarse de algún comentario de la prensa.
Hace unos días dije que veía a este equipo llevándose la división por tener un poquito más de resilencia que Yankees y Rays y por estar menos maduros que Blue Jays y Orioles. Ahora mismo dudo mucho de ello. Como no se pongan a jugar al béisbol no van a ir a ninguna parte. Que se olviden de Price y de sus Jordan e imiten a Chris Sale.
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| David Price en el Spring Training. |
Insisto, el comportamiento de Price ni me va ni me viene. Si es un macarra y un ignorante me parece muy bien. Lo verdaderamente sorprendente es la reacción del resto de jugadores, entrenadores y directivos que iban en el avión. Después de que Price increpara a Eckersley, de una manera bastante infantil dicho sea de paso, nadie movió un dedo. Farrell no sabemos donde estaba, quizás en el baño. Dombrowski debía de estar valorando posibles trades. Ninguno de los dos, que son las cabezas visibles del vestuario y de la organización, dijeron está boca es mía.
Lo de los jugadores es todavía más grave. Parece ser que un grupo (no sé saben nombres ni cantidad exacta) llegó a aplaudir a Price. Como una corte de descerebrados que jalea al matón del instituto cuando se mete con un chico de un curso inferior.
Que Price, que no lleva ni dos temporadas en la organización, haga esto sin que nadie (ni siquiera Pedroia) le llame la atención preocupa. Un tío que no conoce la idiosincrasia del equipo ni de la ciudad y que parece haber dicho que no le gusta Boston ha ocupado el espacio dejado por David Ortiz. Un espacio que quedó vacío este invierno y que parece que nadie ha querido, podido o sabido ocupar. Y no estoy hablando de un vacío en lo deportivo. Hablo de ser el alma del equipo.
Los Red Sox llevan todo el año demostrando cierta indolencia en el campo. Parece que esa indolencia también existe en el clubhouse, donde no hay un líder (dudo que Price lo sea y Farrell desde luego que no lo es) que de un puñetazo sobre lo mesa cuando el equipo juega mal o que le calle la boca a Price y le diga que ese tío al que está ofendiendo es un Hall Of Fame.
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| Eckersley es aplaudido por Fenway Park. |
Esta apatía y no saber comportarse del vestuario nos retrotrae al incidente que se produjo entre Pedroia y Machado a finales de abril. Ese absurdo momento en el que Pedroia le decía a Machado que él no quería venganza pero que alguien había decido pegarle un bolazo. En Baltimore no daban crédito a lo sucedido y clamaban contra Pedroia por no saber controlar a sus chicos. Lo dicho, este equipo no tiene alma.
Se imaginan lo que le hubiera pasado a Price si hubiera echo sus comentarios en un avión donde estuvieran Lester, Lackey, Ross, Gomes o cualquiera de los campeones del 2013. Se lo hubieran comido.
Esto nos lleva a otra cuestión. Los Red Sox no son solo un equipo sin alma, sin líder y que parece que no sabe por qué está luchando. Además son un grupo muy sensible que no encaja demasiado bien las críticas de la prensa. Thin Skin, que dirían los anglos.
Parece que todo este affair entre Price y Eckersley se origina con motivo de un comentario sobre el mal rendimiento de Eduardo Rodríguez en una apertura de rehabilitación en las Menores. Price se tomo la apreciación de Eckersley muy a pecho y decidió defender a su chico. ¿De verdad que este equipo no tiene nada mejor que hacer que ver lo que el Menganito de turno de la prensa ha dicho del jugador Fulanito?
Desgraciadamente esto no es la primera vez que ocurre. Parece que hay jugadores que conocedores del poder de John Henry, dueño de los Red Sox, del Liverpool, del Boston Globe y de NESN (cadena que emite los partidos de los Red Sox en Nueva Inglaterra), se han quejado del tratamiento que les da la prensa. Tratamiento que no va más allá de críticas sobre su rendimiento deportivo.
Como anécdota un poco tonta pero que ilustra bien el poco encaje de algunos miembros del roster decir que son muchos los periodistas de Boston que se quejan de ser bloqueados en Twitter por determinados jugadores. Un aplauso para ellos, luego emitirán sus comunicados vía Twitter y nadie se enterara de lo que cuentan.
Vuelvo al grupo del 2013, al del 2007 o al del 2003. Para ser campeón no hay que estar acomplejado. Se imaginan a Wakefield, Varitek, Manny, Papelbon o Beckett perdiendo dos segundos de su tiempo en quejarse de algún comentario de la prensa.
Hace unos días dije que veía a este equipo llevándose la división por tener un poquito más de resilencia que Yankees y Rays y por estar menos maduros que Blue Jays y Orioles. Ahora mismo dudo mucho de ello. Como no se pongan a jugar al béisbol no van a ir a ninguna parte. Que se olviden de Price y de sus Jordan e imiten a Chris Sale.
martes, 11 de julio de 2017
En la mitad del camino (¿con destino a ninguna parte?).
Estamos en pleno parón del All-Star. Ya se ha jugado el cincuenta por ciento de la temporada y ha llegado el momento de hacer un breve balance sobre lo que que han hecho los Red Sox en lo que llevamos de 2017.
Lo cierto es que las sensaciones no están siendo buenas. El juego del equipo, especialmente en ataque, se ha mostrado muy irregular. Se sabía que la marcha de Ortiz iba a mermar la producción ofensiva, pero pocos esperaban tantos problemas.
El inicio de temporada fue especialmente dramático. Un lineup acostumbrado a los home runs se quedó totalmente congelado cuando los bambinazos no llegaron. Poco a poco los jugadores se fueron amoldando a esta nueva circunstancia y aunque Boston sigue en la parte baja de la liga en homeruns y slugging ha conseguido empezar a poner carreras en el marcador.
A día de hoy son novenos de la MLB en carreras anotadas y su éxito se debe a la capacidad para poner la bola en juego y a una manera más agresiva de correr las bases. Los Red Sox se ponchan muy poco y tienen en el roster a muchos jugadores jóvenes con buenas piernas. Un equipo que robó 83 bases en 2016 lleva 54 en la mitad del 2017.
Esa misma capacidad atlética también se hace notar en defensa. Según FanGraphs Boston es el noveno equipo que más carreras ha prevenido.
Si los bates están siendo la cruz el pitcheo está siendo la cara. Tanto la rotación como el bullpen están rindiendo a un nivel muy satisfactorio. Los abridores de Boston acumulan un WAR de 10, es decir el cuarto mejor de la MLB. Buena parte de ese éxito es cosa de Sale, él solito tiene un WAR de 5.3. Tras el zurdo las cosas han estado algo más revueltas, pero entre unos y otros han conseguido salvar los muebles.
Porcello no es el del año pasado ni de lejos, pero está devorando innings. Pomeranz parece haberse aclimatado a la Liga Americana, ha encontrado cierta regularidad y (toquemos madera) permanece sano. Rodriguez estuvo bien antes de la lesión y si no pasa nada raro será de gran ayuda en el tramo final de la temporada. El último en llegar ha sido Price, y de momento está cumpliendo. Ya lleva nueve aperturas y salvo un descalabro ante los Yankees se ha mostrado correcto.
Los relevistas también acumulan uno de los WAR's más altos de las Mayores. Kimbrel ha encontrado su mejor nivel y Kelly parece que puede dar muchas alegrías saliendo desde el bullpen. Hembree y Barnes no son jugadores redondos, pero si dos buenos complementos capaces de dar relevos largos y lanzar strikes. Viendo que el regreso de Smith y Thornburg sigue muy en el aire y la importancia que esta unidad tienen en los playoffs no parecería una locura reforzarla antes del fin del período de traspasos.
Los Red Sox no han convencido en absoluto, aun así son líderes de su división y parecen el equipo más completo y regular de la misma. Si Boston no ha alcanzado aún su mejor nivel se debe, en parte, a las lesiones. Acumulan 836 días de DL, la cuarta cifra más alta de las Mayores. Recordemos, por ejemplo, como una epidemia de gripe afectó al vestuario durante los primeros días de la temporada.
Además de los problemas físicos muchos jugadores están lejos del nivel esperado. Betts, Bogaerts, Ramirez o Benintendi no están brillando como se esperaba. Parece que hay equipo suficiente para llevarse la división, pero si la cosa sigue así la escabechina sufrida en los playoffs del año pasado ante los Indians se puede quedar pequeña.
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sábado, 3 de junio de 2017
El gran error de Dombrowski.
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En octubre de 2015, después de que Lovullo deslumbrara como entrenador interino de los Red Sox durante la baja de Farrell por una operación, solo se hablaba de su segura salida en dirección a otra franquicia para ocupar el puesto de manager. Sonaron los Twins, los Rangers y los Mariners. Pero la sorpresa estalló cuando se hizo oficial que Lovullo se quedaba en Boston.
Parece que la confianza en Farrell no era absoluta y Dombrowski quería estar cubierto en caso de que hubiera que despedir al manager. Para lograr que Lovullo se quedara en Boston se apeló a su fidelidad a Farrell, llevaban trabajando juntos desde 2010, pero también a su bolsillo. Los Red Sox hicieron un esfuerzo económico importante y le ofrecieron un sueldo muy similar al que cobra cualquier manager de las Mayores. "No me gusta hablar sobre los salarios, pero digamos que el suyo está en un escalón más alto que el de bench coach", dijo Dombrowski.
Este invierno Lovullo se cansó de esperar y aceptó la oferta que le hizo Mike Hazen, nuevo GM de los D-backs y ex de los Red Sox. Se fue a Arizona y los buenos resultados no han tardado en llegar. Su equipo es una de las sensaciones del 2017 y un firme candidato a jugar en octubre. Además Lovullo está siendo parte esencial del buen rendimiento que están teniendo los jugadores más jóvenes de la plantilla.
Jake Lamb ha dicho que es el mejor manager que ha tenido en su vida y Chris Owings asegura que le está dando la confianza necesaria para rendir de manera notable en todas las facetas del juego. Por no hablar de que después del un 2016 desastroso los D-backs están disfrutando del mejor Greinke.
Mientras tanto en una entrevista concedida a Jared Carrabis en Section 10 Podcast Travis Shaw afirmaba que Farrell es un manager que se comunica poco con los jugadores jóvenes y con el que se sintió muy raro durante todo el 2016. Tras esta afirmación Carrabis pregunta si otros jugadores jóvenes se sentían igual. Shaw no da nombres, pero dice que sí. Para rematar el asunto dice que la presencia de Lovullo en el clubhouse fue una gran ayuda para él.
El frío inició de los Red Sox y los problemas del equipo en algunos aspectos del juego han hecho que se hable, y mucho, de una posible destitución de Farrell. La columna de Ken Rosenthal hace un par de semanas les daba todavía más credibilidad a estos rumores y especulaba sobre quien podría ser su sustituto. No hay nadie que trasmita muchas garantías, quizás por eso Farrell sigue en Boston. Dombrowski tenía al candidato perfecto y lo dejo marchar.
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sábado, 25 de marzo de 2017
Previa Red Sox 2017 o como a pesar de la retirada de Big Papi no estamos llorando (aún...).
David Ortiz es el jugador más importante en la historia de los Red Sox. Punto. Se acaba de retirar. Punto. Lo normal sería que estuviéramos sumidos en una depresión profunda. Big Papi, ese amuleto dominicano que consiguió acabar con la Maldición del Bambino, se ha ido. Sin su protección estamos de nuevo abocados al fracaso. El mal de ojo que nos lanzó ese dichoso pitcher gordo que se empeñaba en jugar como bateador volverá.
Esa debería ser la sensación, pero no lo es. Resulta que este equipo ha encontrado otros muchos amuletos protectores. Dos de ellos vienen del viejo Dixie, de Tennessee y Virginia en concreto, pero tienen sus orígenes en el viejo animismo africano que muchos esclavos siguieron practicando al llegar al nuevo Nuevo Mundo. Otro fue encontrado en las misteriosas aguas del Caribe Neerlandés. Hay que tenerlo bien vigilado porque hay un chorizo de poca monta llamando Scott Boras que lo quiere robar. Incluso tenemos un cuonuciello napolitano que data de tiempos de los Etruscos. Estamos protegidos.
La verdad que no hay mucho que decir sobre el lineup de los Red Sox. Es cierto que la baja de Ortiz se va a notar, pero la impresión es que en el roster hay herramientas para sobreponerse a ello. Quizás Mookie no vuelva a diputarle el MVP a Trout. Quizás Benintendi no sea el Novato del Año. Quizás Jackie no consiga una racha de 29 partidos consecutivos con hit. Quizás Hanley no pegue 30 homers. Quizás Pedoria pierda definitivamente la pelea con el Padre Tiempo. Y quizás Bogaerts no gane el Silver Slugger. Aún con todo esto la ofensiva del equipo pondrá una buena cantidad de carreras en el marcador y estará entre las mejores de la MLB.
Es lógico pensar que la baja de Ortiz impactará de manera evidente en la ofensiva del equipo, pero también es lógico pensar que desde la tercera base y la receptoría se podrá llenar parte de ese hueco. La ofensiva de los Red Sox fue la mejor de las Mayores en 2016 a pesar de tener dos posiciones que fueron un verdadero agujero negro. Los catchers de los Red Sox, a pesar de la irrupción de León, completaron una temporada muy discreta desde el punto de vista ofensivo. Su wRC+ fue de 79 y crearon 18.2 carreras menos que el catcher medio de la liga.
Lo de la tercera base fue la segunda parte de una película de terror que ya había empezado en 2015. La esquina caliente de los Red Sox fue la menos productiva de la competición desde un punto de vista ofensivo. Generó 21.1 carreras menos que la media. Además en defensa tampoco estuvo demasiado fina.
Las estadísticas nos muestran que si desde estas dos posiciones se consigue producir a un nivel promedio de la liga se cubrirá más o menos la baja de Ortiz. A eso hemos llegados con Sandoval, nos vale que sea un tercera base average.
Sin meternos mucho en el orden de bateo podríamos aventurar que este será el lineup contra zurdos:
Pedroia, 2B.
Benintendi, LF.
Betts, RF.
Hanley, 1B.
Bogaerts, SS.
Bradley, CF.
Young, DH.
Sandoval, 3B.
Catcher.
Y este contra diestros:
Pedroia, 2B.
Benintendi, LF.
Betts, RF.
Hanley, DH.
Bogaerts, SS.
Bradley, CF.
Moreland,1B.
Sandoval, 3B.
Catcher.
Como vemos la única duda está en el puesto de catcher. A día de hoy los Red Sox cuentan con un veterano como León, cumplidor en defensa y que durante buena parte del año pasado pareció la reencarnación de Mike Piazza, y con dos jóvenes promesas completamente opuestas. Swihart es todo ataque. Vázquez es todo defensa. Parece que León empezará la temporada como titular, pero en cuanto un Swithart que viene de lesión este al 100% se hará con el puesto. Si Vázquez quiere tener opciones deberá conseguir mejorar su productividad en el cajón o llevar su defensa al siguiente nivel. Los que le han visto esta primavera dicen que su brazo está recuperando la velocidad que tenía antes de la Tommy John- Así que quizás sea capaz de hacerlo.
Para cerrar con los jugadores de campo decir que Young será el cuarto jardinero y el especialista ante lanzadores zurdos. No será raro verlo como sustituto de Bradley o Benintendi los días que toque enfrentar a un 'southpaw'. Moreland es un seguro defensivo en primera y aportará el toque de veteranía que necesita un vestuario tan joven. Holt es el chico para todo. Cuando toque jugar en el shortstop jugará allí y cuando toque en el jardín izquierdo allá. Sam Travis y Marcos Hernandez son los dos bateadores de las Menores que contaran con más oportunidades.
Ahora llega el momento de tocar el tema peliagudo. Toca hablar de la rotación. Todo el mundo lo ve como el gran problema del equipo, pero que quieren que les diga, si no hay lesiones graves no veo que haya motivo de preocupación. Y de las lesiones nadie se libra y poco se puede hacer al respecto. Eso de hablar de la fragilidad de la rotación poniendo como condición que Price, Pomeranz, Rodriguez y/o Wright se lesionen es muy fácil. Pero igual de jodido estaría el equipo si se lesiona Mookie y no he oído a nadie plantearlo. Igual que no he oído a nadie decir que, pongamos por caso, la rotación de los Indians está cogida por los pelos y que a ver qué hace Francona para sacar la temporada adelante si Carrasco y Salazar se vuelven a lesionar. Así que menos elucubraciones.
Porcello no va a ganar el Cy Young otra vez, esto no es elucubrar, es un hecho. No obstante, ha demostrado ser un pitcher de garantías. Sale es una mega estrella. Seguramente Fenway se le atragante un poco en su primer año (es algo que le ha pasado a todos los pitchers en su primera temporada en Boston), pero aún así tenerlo en la nómina de abridores supondrá una mejora evidente respecto al año anterior. Price no tuvo un debut soñado en 2016, y aún así lanzó más entradas que nadie en las Mayores y tuvo un WAR de 4.5 (!!!!). Va a empezar la temporada en la lista de lesionados, pero se le espera a finales de abril o principios de mayo. Don't panic.
Los dos puestos restantes se los repartirán entre Pomeranz, Eduardo Rodriguez y Wright. Es cierto que son lanzadores irregulares y con tendencia a lesionarse, ¡pero que alguien me diga otro equipo que tenga como posibles cuatro y cinco a dos All Stars del 2016! Si se lesionan los tres al mismo tiempo (que mira que es difícil) entraran los Henrys Owens, Brians Johnsons y Roenis Elias del mundo. Y punto. A todo el mundo le pasa.
El pitcheo abridor de los Red Sox flaquea en la parte baja, cierto, pero otras rotaciones de las Mayores tenidas por el colmo de los colmos se encuentran en idéntica situación. Los Mets tienen a Syndergaard y deGroom, pero también a un pseudo novato como Matz y a dos incógnitas como Harvey y Wheeler. Los tres primero abridores de los Indians (Kluber, Salazar y Carrasco) son alucinantes, pero tras ellos nos encontramos con un parche como Josh Tomlin y un descerebrado como Bauer. ¡Hasta los Cubs tienen una papeleta importante que resolver con el quinto brazo de la rotación!
Los bullpens siempre son difíciles de analizar. Lo que un año brilla puede convertirse en chatarra la temporada siguiente. A Kimbrel hay que darle el beneficio de la duda. Ya hemos comentado que los pitchers siempre sufren en su primer año en Fenway. Esperemos que eso sea la causa de su decepcionante 2016. El fichaje de Thornburg y un reconvertido Joe Kelly se postulan como los habituales en la octava entrada. La séptima será para Barnnes, que a pesar de su progresión y de tener una fastball que llega a las 99 millas no parece preparado para emociones más fuertes. Robby Scott y Heath Hembree son perfectos para dar relevos largos o ejercer como especialistas antes zurdos y diestros respectivamente.
Este equipo debería dominar la división durante los dos o tres próximo años y lograr cosas importantes en octubre. Si no es así hablar de fracaso se quedaría corto.
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viernes, 20 de enero de 2017
Un recuerdo para Nomah.
David Ortiz ha sido catártico para los Red Sox. Su llegada en 2003 cambio el rumbo de una franquicia maldita y cuando apenas pasan unos meses de su retirada podemos decir que es el jugador más importante en la historia de los Red Sox. Se podría decir incluso, que uno de los más importantes de las Mayores. Y no por sus números, sino por ser quien es. Por ser Big Papi.
Su sonrisa, su buen rollo, sus home runs, sus tres World Series y su discurso tras los atentados de la Marathon de Boston han inundado la idiosincrasia de Fenway Park sacando cualquier recuerdo anterior a su llegada. Ortiz es los Red Sox y los Red Sox son Ortiz.
Pero hubo un tiempo, no hace tanto, en que los héroes de Fenway eran tipos bien distintos. Secos. Callados. Trágicos. Hombres que luchaban contra los Yankees y el fantasma del Bambino en una guerra desigual que siempre terminaba igual. En derrota. Aún sabiendo esto asumían su destino y lo enfrentaban estoicos.
Hablo por supuesto de Ted Williams y Carl Yastrzemski. De Johnny Pesky, Carlton Fisk o Dom "El Otro" DiMaggio. Y de Nomar Garciaparra, quizás el último de esa larga lista de héroes trágicos que aguantó sobre sus hombros todo el pesimismo de la Red Sox Nation.
La historia de amor entre Nomar y los Red Sox empieza en 1994, cuando la franquicia de Nueva Inglaterra utilizó su primera elección del Draft para seleccionar a un shortstop procedente de Georgia Tech. El nivel de Garciaparra ya había quedado patente en el béisbol universitario. Él y otro Red Sox ilustre, Jason Varitek, habían guiado a los Yellow Jackets hasta la final de la NCAA, donde fueron derrotados por Oklahoma. Pese a no hacerse con la victoria Nomar fue incluido en el All-Tournament Team.
En 1996, después de dos años en las menores, hizo su debut en el Gran Show. No tenía las cosas fáciles. Por aquel entonces John Valentin estaba más que asentado en el campo corto y venía de completar su mejor temporada como profesional. Un año bastó para demostrar su valía. En el '97 ya empezó como titular indiscutible y Valentin fue reubicado en la segunda base primero y en la tercera después.
Su impacto fue inmediato. En su primera campaña en las Mayores fue al All-Star y ganó el galardón de Novato del Año. Era una auténtica máquina de sacar hits y con bastante más poder de lo que su físico podría indicar. En 1999 y 2000 ganó el título de bateo de forma consecutiva, algo que no conseguía nadie desde (agárrense los machos) que Joe DiMaggio lo lograra en un béisbol en blanco y negro. En esas dos campañas promedio .357 y .372 con 27 y 21 home runs respectivamente. Tan temido llegó a ser en el cajón que en el 2000 recibió 20 bases por bolas intencionadas.
Entre su debut en 1997 y su último año completo en Boston, 2003, apareció hasta en cinco ocasiones en el Top 10 de las votaciones para el MVP y acumuló otras tantas apariciones en el Juego de las Estrellas. Esto tiene especial mérito si tenemos en cuenta que aquellos años la posición de shortstop gozaba de una excelente salud: Ripken Jr. agotaba su carrera con los Orioles, Jeter se estaba estableciendo como el jugador franquicia de los Yankees y A-Rod se convertía en el pelotero mejor pagado de la historia.
Nueva Inglaterra se enamoró de él. Dejó de ser Nomar y se le rebautizó como Nomah, haciendo un pequeño chiste con el acento de Boston. Jimmy Fallon, por aquella época en Saturday Night Life, aparecía con su camiseta en algunos sketches y protagonizó una de las portadas más "alucinantes" de Sports Ilustrated.
Por no hablar del emotivo saludo entre él y Ted Williams en el All-Star celebrado en Fenway. Fue como un traspaso de poderes. Parecía que tras esa sacudida de manos Garciaparra iba a poder completar una temporada con un promedio de bateo superior al .400, algo que solo Williams ha conseguido en los últimos ochenta años. Pero toda historia de amor tiene su final.
En julio de 2004 Theo Epstein decidió traspasar a Nomar. Epstein llevaba un año escaso como General Manager de los Red Sox y tomó una decisión arriesgada. Una que podría haber hundido su carrera. Realizó un trade a cuatro bandas que acabó con Garciaparra en Wrigley Field y Orlando Cabrera en Boston. La cosa salió bien para Boston y a Theo. Todos conocemos esa historia. Para Nomar todo fue bien distinto. Para él empezó una peregrinación por varios equipos en los que no volvió a rendir al nivel esperado y con las lesiones como compañeras de viajes.
Después de un año y medio gris en Chicago firmó por los Dodgers. Fue en la ciudad de su infancia donde recuperó algunas buenas sensaciones. En 2006, cuando las lesiones respetaron algo un cuerpo que había demostrado mucha fragilidad, logró participar en el sexto All-Star de su carrera y llevarse un premio que habla mucho de su pobre rendimiento en las temporadas anteriores: Comeback Player of the Year.
En 2008 terminó la relación de Nomar con los Dodgers y todo apuntaba que había sido su última temporada en las Mayores. Pero el destino quiso que los A's le ofrecieran un contrato de un año que le permitió volver a jugar en Fenway por primera vez desde 2004. Los Red Sox eran un equipo completamente distinto al que él había conocido. Eran un equipo ganador que después de 86 años de desdichas había ganado las Series Mundiales en 2004 y 2007. A pesar de los triunfos los aficionados no le habían olvidado y cuando salió a batear le recibieron con una emotiva ovación.
Aún con los problemas físicos de los últimos años los números de Nomar son superiores a los de otros shortstops con más nombres que él. Su OPS y wRC+ son mucho mejores que los de Ripken Jr. o Jeter. Incluso en defensa, donde no destacaba especialmente, era mejor que el 2 de los Yankees. Es una pena que una carrera que en 2003 estaba irremediablemente destinada a acabar en el Hall of Fame se viera truncada por las lesiones.
viernes, 11 de noviembre de 2016
Jugando a ser GM de los Red Sox (parte II de II).
Aquí estamos, con la deseada segunda parte de Jugando a ser GM de los Red Sox. Después de que en la primera entrega nos centráramos en el bullpen, la que para servidor es una de las dos necesidades básicas de los Red Sox de cara al 2017, toca solucionar la baja de Ortiz. En el año de su despedida Big Papi estuvo espectacular, de hecho fue elegido Mejor Jugador Ofensivo de la Liga Americana. Suplirle no va a ser nada sencillo.
Ortiz no solo era el slugger de la plantilla, sino el bate zurdo más importante del lineup y una auténtica pesadilla para los pitchers diestros. Pensemos que tener a bateadores especialmente productivos contra lanzadores derechos es vital porque estos son mayoría. Pues el OPS de Big Papi ante righties este pasado año fue de 1.072, y en toda su carrera de 1.015. Casi nada. Además su baja es especialmente sensible para Boston ya que apenas cuenta con bateadores zurdos en su roster. Solo Shaw, Bradley, Benintendi y Holt son lefties mientras que León y Swithart son los únicos switch hitters.
Muy bien. Sabiendo esto y teniendo en cuenta que el equilibrio entre zurdos y diestros es cada vez más importante en un lineup (los Indians del 2016 son un buen ejemplo) podemos afirmar que los Red Sox necesitan bates zurdos. Si además son especialmente letales contras pitches diestros pues mejor que mejor.
En la agencia libre encontramos a un tío que da ese perfil: Josh Reddick. El jardinero derecho, que es producto del farm system de Boston, es un jugador establecido y cuyas cualidades ofensivas podrían encajar a la perfección en Fenway. Su defensa no es la que era pero sería un movimiento interesante.
A continuación tocaría meterse a fondo con la posición de DH. Encarnación y Bautista son los nombres que más suenan. Tres motivos para descartarlos: 1) ambos son diestros, 2) piden mucho dinero con contratos largos y 3) aspiran a jugar a la defensiva. Por otro lado la agencia libre te ofrece a Morales y Beltrán. Ambos son switch hitters y se les podrían firmar contratos más asequibles en duración y salario. Pensemos que en unos años habrá que afrontar las renovaciones de Betts y Bogaerts. No queremos que se repita el "caso Lester". Por otro lado no merece la pena comprometerse en exceso en esta agencia libre cuando la del 2018 si que va a ofrecer muchas opciones en las que dejarse la pasta.
Una posición que necesita refuerzos con tanta urgencia como la de DH es la 3B. La esquina caliente de Boston lleva dos años siendo la peor de la Mayores en WAR. Sandoval parece que ha perdido peso y ha decidido volver a ser un jugador de béisbol, pero no se puede contar con él. Shaw es un suplente interesante, con defensa aceptable tanto en 3B como en 1B, pero no puede ser titular en un equipo que aspira a ser campeón.
Conseguir a Turner en la agencia libre parece imposible. Salvo sorpresa mayúscula seguirá en los Dodgers, en un proyecto que él y Seager deben liderar. Además firmar a una super estrella en esta posición podría retrasar la llegada de Moncada, al que se espera a finales del 2017. Steven Pearce podría ser un buen parche. Su defensa no es buena pero es su bate es peligroso, especialmente contra zurdos. Él y Shaw podrían formar un platoon interesante.
Lo ideal sería buscar un traspaso utilizando a Bradley como moneda de cambio. Pensemos que el hipotético regreso de Reddick haría que Betts volviera al jardín central y mandaría a Bradley al banquillo. Después de un 2016 muy resultón seguro que no faltan equipos interesados en soltar a un veterano ilustre por una "joven promesa". Algunas opciones podrían ser Carpenter de los Cardinals, Martin Prado de los Marlins, Longoria de los Rays, Frazier de los White Sox, Moustakas de los Royals, Plouffe de los Twins o Kang de los Pirates. Este último podría cuadrar bastante ya que se rumorea que en Pittsburgh están dispuestos a soltar a McCutchen. Bradley cubriría a la perfección ese hueco. Además podría buscarse incluir a Tony Watson en el traspaso.
Por fin llega el momento definitivo: ¿Cómo quedaría el lineup de Boston? Pues está seria una opción ante abridores diestros:
Y esta podría ser la variante ante abridores zurdos:
Ortiz no solo era el slugger de la plantilla, sino el bate zurdo más importante del lineup y una auténtica pesadilla para los pitchers diestros. Pensemos que tener a bateadores especialmente productivos contra lanzadores derechos es vital porque estos son mayoría. Pues el OPS de Big Papi ante righties este pasado año fue de 1.072, y en toda su carrera de 1.015. Casi nada. Además su baja es especialmente sensible para Boston ya que apenas cuenta con bateadores zurdos en su roster. Solo Shaw, Bradley, Benintendi y Holt son lefties mientras que León y Swithart son los únicos switch hitters.
Muy bien. Sabiendo esto y teniendo en cuenta que el equilibrio entre zurdos y diestros es cada vez más importante en un lineup (los Indians del 2016 son un buen ejemplo) podemos afirmar que los Red Sox necesitan bates zurdos. Si además son especialmente letales contras pitches diestros pues mejor que mejor.
En la agencia libre encontramos a un tío que da ese perfil: Josh Reddick. El jardinero derecho, que es producto del farm system de Boston, es un jugador establecido y cuyas cualidades ofensivas podrían encajar a la perfección en Fenway. Su defensa no es la que era pero sería un movimiento interesante.
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| ¿Volverá Reddick a Boston? |
Una posición que necesita refuerzos con tanta urgencia como la de DH es la 3B. La esquina caliente de Boston lleva dos años siendo la peor de la Mayores en WAR. Sandoval parece que ha perdido peso y ha decidido volver a ser un jugador de béisbol, pero no se puede contar con él. Shaw es un suplente interesante, con defensa aceptable tanto en 3B como en 1B, pero no puede ser titular en un equipo que aspira a ser campeón.
Conseguir a Turner en la agencia libre parece imposible. Salvo sorpresa mayúscula seguirá en los Dodgers, en un proyecto que él y Seager deben liderar. Además firmar a una super estrella en esta posición podría retrasar la llegada de Moncada, al que se espera a finales del 2017. Steven Pearce podría ser un buen parche. Su defensa no es buena pero es su bate es peligroso, especialmente contra zurdos. Él y Shaw podrían formar un platoon interesante.
Lo ideal sería buscar un traspaso utilizando a Bradley como moneda de cambio. Pensemos que el hipotético regreso de Reddick haría que Betts volviera al jardín central y mandaría a Bradley al banquillo. Después de un 2016 muy resultón seguro que no faltan equipos interesados en soltar a un veterano ilustre por una "joven promesa". Algunas opciones podrían ser Carpenter de los Cardinals, Martin Prado de los Marlins, Longoria de los Rays, Frazier de los White Sox, Moustakas de los Royals, Plouffe de los Twins o Kang de los Pirates. Este último podría cuadrar bastante ya que se rumorea que en Pittsburgh están dispuestos a soltar a McCutchen. Bradley cubriría a la perfección ese hueco. Además podría buscarse incluir a Tony Watson en el traspaso.
Por fin llega el momento definitivo: ¿Cómo quedaría el lineup de Boston? Pues está seria una opción ante abridores diestros:
2B. Pedroia R
RF. Reddick L
CF. Betts R
1B. Hanley R
SS. Bogarts R
DH. Beltrán S
3B. Kang R
LF. Benintendi L
C. Swihart S
Y esta podría ser la variante ante abridores zurdos:
2B. Pedroia R
SS. Bogarts R
CF. Betts R
1B. Hanley R
RF. Young R
DH. Beltrán S
3B. Kang R
LF. Benintendi L
C. León S
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martes, 8 de noviembre de 2016
Jugando a ser GM de los Red Sox (parte I de II).
Pongamos por caso que un día de estos me levantó por la mañana y al encender el móvil me encuentro con una llamada
perdida de prefijo desconocido. 1617. ¿Eso de dónde coño es? Ni puñetera idea. Imaginemos
que, picado por la curiosidad, hago algo que nunca he hecho: devuelvo la
llamada.
Cuando lo único en lo que
puedo pensar es en la “clavada” que me van a meter los cabrones de la compañía
telefónica por llamar a donde sea que este llamando alguien contesta al otro lado (en inglés claro, ya tenía yo asumido que no estaba llamando a Cubo de la Solana).
-John Henry al aparato.
-Si mire, soy Perico de los Palotes, me he despertado
esta mañana y tenía una llamada perdida de este número.
-Ahhhh. ¿Qué tal Perico? Un placer hablar con usted.
-Psss. Aquí andamos. Disculpe, ¿pero nos conocemos?
-No en persona. Sigo su blog. Soy John Henry, dueño
de los Red Sox, del Liverpool y del Boston Globe. Quería ofrecerle el puesto de General Manager.
El tema del contrato serían
simples minucias. Aceptaría sin dudarlo y me pondría rápidamente manos a la
obra. Bajo mi punto de vista el equipo tiene dos necesidades básicas de cara al 2017: un par de piezas que completen el bullpen y rellenar como se pueda el vacío que va a dejar Ortiz. Habrá quien crea que la nómina de abridores también merece cierta atención, pero a mí me parece que a día de hoy, y sobre el papel, la rotación de los Red Sox está entre las cinco mejores de la MLB (y me quedo tan ancho).
![]() |
| El bueno de John Henry hablando con servidor. |
Firmar a Ziegler parece una obligación. En una agencia libre muy descafeinada un relevista
como este es oro en paño. Es cierto que tiene 39 castañas y que habría que
ofrecerle un contrato corto. Dos años y unos 15 millones sería perfecto, pero si pide algo más
se le da y punto.
El siguiente paso sería renovar a Koji. Esta mayor y habría que tenerlo entre algodones, pero se mueve especialmente bien en situaciones tensas. Podría aportar veteranía, especialmente si el equipo juega postemporada. A su compatriota Tazawa, por otro lado, se le darían las gracias por los servicios prestados y se le dejaría ir a la agencia libre.
El puesto de cerrador está
cubierto por Kimbrel (esperemos que su 2017 sea mejor que su 2016), mientras que cuatro tíos
con contratos muy favorables como Ross (en el rol de especialista ante zurdos),
Heembre (especialista ante diestros), Barnes y Robby Scott le darían cierta profundidad al cuerpo
de relevistas.
Joe Kelly ha agotado todas las oportunidades para demostrar que es válido como abridor, sin embargo ha tenido buenas actuaciones como relevista a finales del 2016. El bullpen sería su lugar. Lo mismo para Buchholz. Además son dos piezas que podrían incluirse en algún traspaso o cubrir posibles lesiones en la rotación.
Ahora llega la pregunta del millón: ¿qué piezas traer? Descartaría a Jansen y Chapman por lo elevado que van a ser sus contratos y por posibles choques de egos con Kimbrel. Melancon ya ha estado en Boston y parece un tío que pondría menos pegas si no es el closer, pero seguiría siendo una opción cara. ¿Tres años y unos 45 millones? John Henry estírate, sabemos que tienes el dinero por castigo.
Más allá de estos tres nombres la agencia libre no ofrece nada especialmente excitante. Nos encontramos con veteranos como Benoit, Rodney o el cuerpo de relevistas, casi al completo, de los Giants de los últimos años (Romo, Javi López, Casilla...). Mientras que la alternativa son jugadores capaces como Wood, Cecil, Hochevar o Storen, pero que no te dan ese salto de calidad que estás buscando.
Más allá de estos tres nombres la agencia libre no ofrece nada especialmente excitante. Nos encontramos con veteranos como Benoit, Rodney o el cuerpo de relevistas, casi al completo, de los Giants de los últimos años (Romo, Javi López, Casilla...). Mientras que la alternativa son jugadores capaces como Wood, Cecil, Hochevar o Storen, pero que no te dan ese salto de calidad que estás buscando.
Un opción arriesgada es la de Greg Holland. El que fuera closer de los Royals y All-Star en 2013 y 2014 lleva sin lanzar desde septiembre del 2015 por una lesión que precisó de cirugía Tommy John. Va a hacer algunos entrenamientos abiertos para que le vean los scouts y evalúen el riego de su contratación. Los expertos hablan de que un contrato de 18 millones por dos años sería suficiente para hacerse con él. ¿Riesgo? Si, pero mucho que ganar.
Fuera de la agencia libre existe la posibilidad de los traspasos. La granja de Boston ya ha sido esquilmada últimamente y seguir tirando de ella no debería ser una opción. Por lo tanto habría que intentar sacar algo con lo que se tiene en el roster actual.
Ya hemos comentado que Kelly y Buchholz son dos piezas que pueden tener cierto atractivo en el mercado, especialmente para franquicias con gurús entre su staff de pitcheo. Los Pirates parecen un buen destino para que cualquiera de los dos relance su carrera. A cambio se podría intentar obtener a Tony Watson (termina contrato en 2018) o a Jared Hughes.
Otros equipos interesados en abridores en horas bajas podrían ser los Rays y los A's. Quizás añadiendo un poco de picante a Kelly o Buchholz se podría intentar sacar a Colome o Doolittle. Imaginemos un paquete con Shaw y Buchholz por Doolittle u otro con Kelly y Bradley (si, Jackie Bradley Jr.) por Colome.
Con esto dejamos zanjado el tema del bullpen y en la próxima entrega hablaremos sobre como hacer frente al año cero después de Big Papi. Como adelanto os digo que si Bradley no saliera en ese hipotético traspaso por Colome entraría en algún otro trade. Mi apuesta sería devolver a Betts al jardín central y traer a un viejo conocido al exterior derecho (toma "cliffhanger").
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lunes, 24 de octubre de 2016
Notas de fin de curso.
Pues sí, como hiciera Jesús Gil hace ya unos años vamos a poner nota a los habituales de los Red Sox. No os lo toméis muy en serio, solo busco dar una pincelada rápida sobre lo que ha sido la temporada de cada uno de los jugadores.
Mookie Betts. SOBRESALIENTE. Le está discutiendo el MVP a Trout. Nada más que añadir.
Xander Bogaerts. BIEN. Su año ha sido algo decepcionante. Empezó como un tiro pero la temporada se le hizo larga. Su mala racha con el bate lo llevo de la tercera a la sexta posición del lineup. Un SS con una defensa average debe aportar todavía más en ataque. Sobretodo con unas manos tan rápidas como las de Xander.
Dustin Pedroia. NOTABLE. El que tuvo retuvo. Después de un 2015 marcado por las lesiones ha vuelto a la élite. Una de las mejores temporadas de un tío que, no lo olvidemos, fue MVP en 2008.
Jackie Bradley Jr. BIEN. ¡Estas loco! ¿Solo un bien? ¡Si tuvo una racha de 29 partidos con hits! ¡Si ha pegado 26 homers! ¡Si ha sido All-star! Vale, vale. Tranquilos. Pero hay van mis motivos: es inconsistente con el bate y se poncha mucho. Si, es cierto que ha pegado 26 cuadrangulares, pero no se le pide eso. No hace falta que sea un slugger, su objetivo debe ser llegar a base. Y no lo ha conseguido con regularidad.
David Ortiz. SOBRESALIENTE. Sin comentarios.
Hanley Ramirez. NOTABLE. Lo de moverlo a 1B sonaba a medida desesperada. Parecía que estaba acabado. La sorpresa ha sido mayúscula. Ha sido productivo con el bate y aseado con el guante. Quizás la sorpresa más agradable del 2016.
Travis Shaw. APROBADO. ¡Pobrecito mío! Y le apruebo porque es mi ojo derecho. Ha ido de bien a peor y de peor a horrible. Nunca fue un Top 10 Prospect de la organización y parece que su irrupción en el verano del 2015 fue un simple espejismo. Su defensa es aceptable tanto en 1B como en 3B y puede ser un jugador interesante como platoon ante pitchers diestros. Poco más.
Brock Holt. NOTABLE. Sé que miro a este chico con muy buenos ojos, pero es una pasada ver como un jugador tan limitado en lo físico hace tantas cosas bien. Creo que cualquier entrenador lo querría en su equipo. Me atrevería a decir que su versatilidad le convierte en el mejor suplente de las Mayores. Eso si, la estadística avanzada lo cruje.
Sandy León. NOTABLE. Empezó el año como cuarto catcher del equipo y acabó de titular. Ha parecido un jugar nuevo, sobretodo con el bate. Ha sido uno de los mejores receptores ofensivos de la liga, pero debemos tener en cuenta que "solo" ha tenido 283 turnos de bateo. Debe demostrar que puede mantener esos números durante toda una temporada.
Chris Young. NOTABLE. Se le trajo para ser cuarto outfilder y bate contra zurdos. Ha cumplido más que de sobra. Si todos los pitchers fueran zurdos sería el puto Pete Rose.
Christian Vázquez. APROBADO ALTO. La vuelta de la Tommy John siempre es dura. Vázquez volvió muy bien y con un brazo letal tras el cajón. Parece el catcher de futuro del equipo pero debe mejorar mucho su ofensiva. Su baja producción con el bate hizo que pasara la segunda parte de temporada en las Menores.
Aaron Hill. SUSPENSO. Se le fichó para solucionar los problemas de Shaw contra pitchers zurdos y no ayudó absolutamente nada. Su promedio fue de .218.
Andrew Benintendi. NOTABLE. Llegó al jardín izquierdo como una solución desesperada y se hizo con el puesto. En nuestra memoria quedará su catch ante los Rays y un homer en su primer turno al bate en postemporada. Debe seguir creciendo en 2017.
Ryan Hanigan. SUSPENSO. Ha jugado poco y mal. Espantoso con el bate.
David Price. APROBADO RASPADO. Sus siete primeras aperturas lastran mucho sus números. Pero de ninguna manera ha sido el ace que se esperaba. Una de las cosas que salvan algo su temporada son los 230 innings lanzados, el que más de la MLB.
Rick Porcello. SOBRESALIENTE. No solo ha sido muy bueno, sino que su regularidad a lo largo de todo el curso ha sido brutal. No será una máquina de sacar de strike outs, pero lo suple con control e inteligencia. Ha pasado de escuchar chistecitos sobre su elevado contrato en marzo a sonar para el Cy Young en octubre.
Steven Wright. NOTABLE. ¡Cómo nos ha hecho disfrutar! Entró en la rotación por la lesión de Rodríguez y acabó jugando el All Star. Una lástima que los problemas físicos lo mantuvieran alejado del montículo durante todo el final de temporada. Muy interesante lo que escribió en The Players' Tribune.
Clay Buchholz. SUSPENSO COMO UN PIANO. Esto todo dicho.
Eduardo Rodríguez. BIEN BAJO. Su debut a mediados del 2015 creo muchas expectativas. Creo que no las ha cumplido, al menos no totalmente. Se forzó su vuelta de una lesión por el desastre que estaba siendo la rotación y se vio que no estaba al 100%. No obstante su final de temporada nos hace ser optimistas.
Drew Pomeranz. BIEN BAJO. Critiqué su llegada a finales de julio. No me parecía un pitcher que fuera a cambiar la rotación y sin embargo le dio cierta consistencia al grupo de abridores. Si su llegada en verano no ilusionó demasiado su presencia como número 3/4 en 2017 si parece interesante.
Matt Barnes. BIEN BAJO. En su haber tiene la facilidad para sacar strike outs y el haber sido el relevista más utilizado de la plantilla. Su problema es el control. Sigue concediendo muchas bases por bolas.
Robbie Ross Jr. BIEN ALTO. Un cumplidor con muy poco cartel. Destroza a los bates zurdos y consigue dejar la bola en el suelo, algo poco habitual en la nómina de lanzadores de los Red Sox.
Craig Kimbrel. SUSPENSO. Se ha dado de bruces contra la División Este de la Liga Americana, coto privado de los bates más peligrosos de la MLB. Podemos decir sin miedo ha equivocarnos que ha completado la peor temporada de su carrera. En ningún momento ha sido el closer dominante que vimos en Atlanta.
Heath Hembree. BIEN. Un caso similar al de Ross. Un chico que está haciendo las cosas bien sin meter mucho ruido. Si Ross resulta especialmente letal contra los zurdos Hembree es el especialista contra diestros.
Junichi Tazawa. SUSPENSO. El japonés tiene muy mala pinta. El año pasado ya dio señales de no ser el mismo y este 2016 ha vuelto a flaquear. Sus apariciones fueron disminuyendo paulatinamente hasta que se quedo fuera del roster de playoffs.
Koji Uehara. APROBADO. Koji ya no es ningún chaval. Con 40 castañas habrá quien lo vea para sopitas. Quizás tengan razón, las lesiones lo han tenido muy limitado en 2016. Sin embrago ver a un tío con una recta de 85 millas sacar strike outs es algo maravilloso en el béisbol de hoy en día. Espero que se le renueve un año más, aunque sea para lanzar 30 entradas.
Joe Kelly. SUSPENSO. Lanza misiles que pueden acabar en cualquier lado. Es un peligro público para bateadores, umpires y aficionados, pero al mismo tiempo es adorable. Como un hijo tonto. Después de ver que lo de abridor no es lo suyo dejo un "buen" sabor de boca al salir desde el bullpen.
Brad Ziegler. NOTABLE. Por favor Dombrowski, ¡¡renuévale!! Dos y meses y medio le han bastado para ser el relevista más fiable de los Red Sox. La lesión de Carson Smith, los contratos que gente como Chapman o Jansen pedirán en esta agencia libre y la importancia que los relevistas tienen a día de hoy hacen imprescindible su continuidad. Un veterano solvente con facilidad para sacar groundballs.
miércoles, 12 de octubre de 2016
La ofensiva de los Red Sox se hizo "la picha un lío" ante los Indians.
La decepción es absoluta. Un equipo que antes de empezar los playoffs tenía ese "no sé qué" de campeón, esa magia que hacía que muchos soñáramos con unas cuartas World Series para Ortiz en el año de su despedida ha sido barrido sin apenas competir.
A la hora de buscar culpables todos los dedos apuntan a los abridores. Ni Porcello, ni Price, ni por supuesto Buchholz estuvieron a la altura. Ninguno de ellos pasó de la quinta entrada y el ERA combinado de los tres fue de 9.26.
A cambio el bullpen si que respondió. No importó que los relevistas tuvieran que hacer un sobreesfuerzo para suplir el mal papel de la rotación. En las 13.1 entradas que lanzaron tuvieron una efectividad de 1.35 y lograron 17 ponches con solo 3BB.
De esta manera Boston "limitó" a la ofensiva de los Indians a lograr cinco, seis y cuatro carreras en cada uno de los tres partidos que tuvo la serie. Es un número elevado de anotaciones, de eso no hay duda, pero pensemos que el ataque de Boston promedió 5.42 carreras por partido durante la temporada regular . Si los bates hubieran estado a ese nivel los Red Sox podrían haberse llevado al menos uno, sino dos, de los juegos.
La pregunta es ¿a qué se debe el mal rendimiento de los bates? ¿Cómo es posible que un equipo que lideró las Mayores en carreras, promedio de bateo, embasado y slugging haya anotado siete carreras en tres partidos con una línea de bateo de .214/.278/.378?
La respuesta es sencilla. Han estado perdidos. Los Red Sox salieron especialmente agresivos en el primer choque, decidieron ser más pacientes en el segundo y en el tercero ya no sabían ni que hacer.
Con un K% de 18.4 Boston es el tercer equipo que menos se ha ponchado durante la temporada regular. El lineup no ha estado obsesionado con los home runs y ha sabido combinar la paciencia en el plato con el contacto y el poder para convertirse en un ataque temible.
En el primer choque en Cleveland los Red Sox "traicionaron" su estilo. Salieron pasados de revoluciones e intentado buscar contactos muy duros a cada pitch. Este ansia por mandar la bola a las gradas hizo que catorce de los treinta y siete bates que pasaron por el cajón salieran ponchados. Esto es un K% de 37.8, muy superior al habitual. Es cierto que Benintendi, León y Holt consiguieron un homer cada uno, pero a cambio Pedroia, Betts, Ortiz, Bogaerts y Bradley se combinaron para un 2 de 20 y 11K's.
Parece que antes del segundo partido se decidió ser más paciente. Los ajustes en los bateadores llevan tiempo y evidentemente la cosa no funcionó. Tener a Klubler enfrente tampoco ayudó. El ace de los Indians lanzó siete entradas con otros tantos strikes y solo cedió tres hits. Es cierto que los Red Sox consiguieron hacer bastante contacto, pero eran lineas débiles que morían en los guantes de Lindor o Napoli. La agresividad mal digerida del partido anterior se convirtió en una desesperante bisoñez.
En la vuelta a Fenway, con una remontada heroica en el horizonte, se produjo el último y definitivo colapso. Tomlin abría para los Indians. No se puede decir que sea un pitcher élite, ni siquiera un dos o un tres. Es un hombre que simplemente completa rotaciones. No destaca por nada. No lanza potente, ni tiene una bola curva de las que dejan en ridículo, pero posee un gran control. Nunca pierde de vista la zona de strike. Con 1.03 walks cada nueve entradas es el abridor que menos bases por bolas ha cedido en las Mayores este 2016. Contra el lineup de los Red Sox se limitó a meter la bola dentro y ver que pasaba. Lo que pasó es que los bateadores la veían pasar sin encontrar contactos adecuados. Hubo hasta tres strikes clarísimos en que los jugadores de Boston ni siquiera abanicaron.
Por la boca muere el pez.
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domingo, 2 de octubre de 2016
Sobre el roster de Boston en los playoffs.
Pues si, como ya sabemos los Red Sox se han metido en playoffs. Después de dos años ocupando la última plaza de la división ha tocado volver a jugar en octubre. Así que antes de que empiece la lucha por llegar a las Series Mundiales vamos a repasar el roster que Boston puede llevar a la postemporada.
El lineup sale casi de memoria y no hay muchas dudas. Las únicas incógnitas están en el jardín izquierdo y en la receptoría. El primer puesto parece que será para Benintendi, y cualquier otra opción sería una auténtica sorpresa. Lo del catcher parece más abierto. Es cierto que León ha sido el titular indiscutible en la segunda mitad de la temporada, pero la defensa de Vázquez tras el plato puede ser algo a tener muy en cuenta en octubre.
Los tres primeros puestos de la rotación están claros. Porcello, Price y Rodríguez. Parece que por este orden. Podemos decir que a día de hoy Porcello es el ace de los Red Sox. El cuarto abridor (recordemos que en playoffs las rotaciones se suelen reducir a cuatro jugadores) va a ser Buchholz. Así, sin vaselina. Pomeranz ha llegado muy cansado al final de la temporada regular. De echo ha sido la primera vez en su carrera que lanza más de cien entradas en un solo año. Su rendimiento ha sido considerablemente inferior desde su llegada a Boston y parece que se le prefiere dejar como un relevista de largo recorrido.
Entre los nueve titulares (que por si alguien anda despistado son Ortiz, Hanley, Pedroia, Bogaerts, Shaw, Betts, Jackie, Benintendi y León) y los cuatro abridores nos plantamos con trece jugadores de un roster que debe ser de veinticinco. Lo siguiente será seleccionar los jugadores de banquillo, que generalmente suelen ser cinco. De momento lo vamos a dejar en cuatro: Holt, Young, Hill y Váquez.
Holt será el hombre para todo. Young el outfielder reserva y posible bateador emergente. Hill el infielder de recambio y más que probable titular en la 3B cuando abran zurdos. Vázquez parte como catcher suplente, pero no parece descabellado pensar que acabará siendo titular.
A continuación toca confeccionar el bullpen. Las tres piezas fundamentales son Ziegler, Koji y Kimbrel. Ellos serán los encargados de repartirse la octava y la novena. En segunda fila es probable que nos encontremos a Pomeranz, Kelly, Barnes y Ross.
En Pomeranz los Red Sox tienen un long reliever que también puede actuar como especialista ante bates zurdos.
Kelly y Barnes tienen problemas de control más que evidentes, pero lanzan fuego y son capaces de conseguir strikes con cierta facilidad. Además Kelly también pude asumir relevos largos si fuera necesario.
Ese importante rol de especialista ante bates zurdos recaerá en Ross.
Pues ya llevamos veinticuatro jugadores. Nos queda un solo puesto que asignar. El dilema es si meter un jugador de campo u optar por un brazo de refresco más. Si se opta por la primera opción los elegidos podrían ser Marco Hernández o Yoan Moncada. No nos emocionemos, sus apariciones se limitarían a ser corredores emergentes, por Ortiz mayormente.
Si finalmente Farrell decide meter un relevista más los mejor colocados son Hembree y Scott. Lo lógico seria elegir al primero. Un ERA de 2.70 en cincuenta entradas lanzadas y mucha regularidad a lo largo de todo el 2016 le avalan. Además Hembree rinde especialmente bien ante bateadores diestros. La opción de Scott sería más underground. El chico debutó en las Mayores este septiembre con una edad poco habitual: veintisiete años. Consiguió llegar al Gran Show después de un periplo por las Ligas Independientes y ha ayudado a enderezar un bullpen que despertaba algo más que dudas.
Todo está pendiente de que la siempre enigmática cabeza de Farrell tome una decisión.
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martes, 27 de septiembre de 2016
Los Red Sox hacen "click".
Boston ha tenido muy buena pinta durante toda la temporada, pero el equipo no terminaba de despegar. Cuando el ataque funcionaba el pitcheo era un desastre. Cuando los abridores conseguían dejar al rival en dos o tres carreras los bateadores no producían nada. Por no hablar de la película de terror que fue el bullpen en agosto, cuando un final apretado se traducía irremediablemente en una derrota de los Red Sox.
Ha sido en septiembre, en el momento en el que todo se decide, cuando las piezas han encajado perfectamente. Ha sido el propio fluir de la temporada, con sus sorpresas, sus lesiones y sus decepciones, el que ha ido colocando todo en su lugar.
En el último mes de competición los Red Sox han dado un puñetazo encima de la mesa. Lo que parecía que iba a ser un final de temporada apasionante en la AL Este ha quedado algo descafeinado por el ritmo infernal de Boston. Una racha de once victorias consecutivas y un balance de 18-5 ha dejado prácticamente sentenciada la división. De hecho los de Massachusetts solo necesitan una victoria más (o una derrota de los los Blue Jays) para garantizarse el primer puesto.
La rotación fue el primer gran quebradero de cabeza de la temporada. Más allá de Porcello y Wright había un erial. Afortunadamente Price ha acabado adaptándose, Rodriguez ha vuelto a encontrar su ritmo tras la lesión y el fichaje de Pomeranz ha dado la profundidad necesaria. ¡Hasta Buchholz ha dejado buenas sensaciones últimamente!
A pesar de la lesión de Wright Boston tiene un cuerpo de abridores de lo más solvente de cara a los playoffs. Evidentemente Porcello y Price son los dos brazos estrella mientras que Rodriguez parece a día de hoy el tercero en discordia. Un Pomeranz que ha llegado algo cansado al final de año se quedará como número cuatro.
En el lineup hubo un movimiento especialmente acertado por parte de Farrell. El despertar de Betts como slugger hizo que a mediados de agosto se le moviera de la primera a la cuarta posición en la línea de bateo. Su lugar como leadoff fue ocupado por Pedroia, que desde ese momento está bateando para .373.
Los problemas en el jardín izquierdo han quedado solucionados gracias a un joven e ilusionante Benintendi y Hanley ha recuperado en la segunda mitad de la temporada un poder que parecía desaparecido. Además Holt y Young se han convertido en dos suplentes de lujo que siempre cumplen.
En el puesto de catcher León parece haberse echo con la titularidad por su aseada defensa y su espectacular aportación ofensiva. Aunque es cierto que el salto defensivo que el equipo tienen con Vazquez puede hacer que el puertorriqueño vuelva a asumir protagonismo en octubre.
Cuando el problema de la rotación parecía resuelto y el lineup funcionaba a la perfección el bullpen colapsó. En agosto el papel de los relevistas de Boston dejó mucho que desear. A la lesión de Carson Smith hubo que unir la baja de Uehara, la decepción de Abad y Tazawa y el mal momento de Hembree, Ross y Barnes. Además por alguna razón que solo él sabe Farrell redujo las apariciones de Ziegler hasta el ridículo.
El bullpen tuvo en agosto un ERA de 4.70 y fue "responsable" de nueve derrotas. Saltaron las alarmas y muchos hablamos de lo mal que los Red Sox se manejaban en los finales apretados.
Ha sido llegar el mes de septiembre y todo ha cambiado. Ha vuelto Uehara, Barnes y Hembree han resucitado, un Joe Kelly desahuciado ha encontrado en el bullpen un lugar en el que ser productivo y Farrell ha decidido usar a sus brazos de reserva con algo más de cabeza. En este último mes los relevistas de Boston tienen un ERA inferior a uno y un WAR de 1.6, el mejor de las Mayores junto al de Astros, Mets y Braves.
Los Red Sox son ahora el coco de la Liga Americana y el máximo favorito para medirse con los Cubs en unas Series Mundiales que tendrían mucho morbo. Esperemos que todas las piezas que llevan buscando su sitio desde mayo y que finalmente lo han encontrado en septiembre no se descoloquen demasiado rápido.
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Temporada 2016
viernes, 9 de septiembre de 2016
Los Red Sox y su falta de clutch ante la serie más importante de la temporada.
El otro día en el podcast de Buster Olney se referían a la lucha que hay en la división Este de la Liga Americana como el Royal Rumble. Para el que no lo sepa el Royal Rumble es el evento más importante de eso que en España llamamos lucha libre (WWE sería la denominación oficial). Básicamente consiste en meter a muchos (pero muchos, muchos) luchadores en un ring y ver como se sacuden de lo lindo.
La comparación resulta de lo más acertada. En la AL Este nos encontramos con tres equipos que aspiran a dar muchas guerra en octubre y que llevan todo el año turnándose como líderes de la división: Orioles, Blue Jays y Red Sox. Además habría que añadir a unos rejuvenecidos Yankees. Hace un mes los Bombarderos parecían desahuciados pero una transfusión de sangre joven los ha metido de lleno en la lucha por la wildcard.
Estas cuatro franquicias están en cuatro partidos de diferencia y con aún muchos enfrentamientos directos entre ellos. Por eso la serie de tres juegos que este fin de semana mide a Red Sox y Blue Jays es especialmente importante. Para Boston será el final de un road trip de nueve partidos que empezó en California y terminará en Canada.
En la costa Oeste el balance de los de Farrell fue un correcto 4-2. Podría haber sido mejor, sobretodo si tenemos en cuenta que los dos rivales, A's y Padres, están entre los peores equipos de la competición. Si los Red Sox no fueron capaces de sacar un mejor récord en su periplo californiano fue por lo mal que el equipo se está moviendo en los partidos apretados. En los seis juegos disputados entre Oakland y San Diego Boston anotó un total de cuarenta carreras y recibió tan solo diez. Sin embargo perdió dos partidos. 0-1 y 1-2.
Se lleva un tiempo hablando de lo mal que los Red Sox se mueven en partidos que se resuelven por una sola carrera de diferencia. El récord en estas circunstancias es de 16-20, un .444 de porcentaje de victorias que queda muy lejos del .561 que el equipo promedia en lo que llevamos de temporada. Este dato en si no es malo. Solo demuestra cierta mala suerte que debería ir desapareciendo. Lo lógico es que el porcentaje de victorias (o derrotas) por una carrera se asemeje al récord total del equipo.
Además si nos fijamos en el récord de otros equipos en partidos resueltos por una carrera vemos que es un dato que varía mucho y que poco tiene que ver con el balance total. En la misma división de los Red Sox nos encontramos con que los Blue Jays tienen un malísimo 15-23 y los Orioles un discreto 15-14. Por otro lado los Yankees pueden presumir de un espectacular 23-9. Los Royals, con su poderoso bullpen y con esa capacidad de hacer las cosas bien en su justo momento, solo tienen un 20-20. Por otro lado nos encontramos con equipos que están teniendo muy mala campaña pero que están consiguiendo sacar adelante victorias por una sola carrera de diferencia. Los A's están en un 22-21, los D-Backs en 19-12 y los Phillies en un más que sorprendente 26-18. Podemos por tanto afirmar que este dato no arroja información especialmente relevante.
Lo que si debería preocupar más a la Red Sox Nation es el mal rendimiento de los Medias Rojas en eso que webs como FanGraphs llaman High Leverage Situations. Podríamos traducir este término como Momentos de Máxima Tensión. FanGraphs nos dice que no es lo mismo lograr un out en la novena entrada de un partido empatado y con dos corredores en posición de anotar que hacerlo en el tercer capítulo de un juego que se gana 3-0. Igual que no es lo mismo batear en entradas extras con dos bateadores eliminados y otros dos en bases cuando tu equipo va por detrás en el marcador que ir al cajón en el primer episodio del partido. FanGraphs ha creado un índice para medir el rendimiento de los equipos en estas "situaciones calientes" y los que nos dice de los Red Sox no es especialmente bueno.
El ERA de Boston en las High Leverage Situations es a día de hoy el segundo peor de la MLB. Se sitúa en 12.35 y solo es superado por el de los Arizona Diamondbacks. Como referencia decir que el mejor equipo en esta estadística son, como no, los Cubs. Los de Chicago encajan 6.44 carreras limpias por partido cuando las cosas se ponen complicadas. La media de la liga estaría en 9.13, por lo que el 12.35 de los Red Sox es espantoso.
Que el pitcheo de Boston este siendo malo en los momentos tensos de los partidos no llama especialmente la atención. Al fin y al cabo el bullpen de los de los de Massachusetts está entre los peores de las Mayores. Las lesiones han lastrado mucho al cuerpo de relevistas y los que han estado sanos no han rendido al nivel esperado.
Lo preocupante es que el ataque de Boston tampoco responde en las High Leverage Situations. Y esto si resulta sorprendente. El ataque más devastador de las Grandes Ligas se congela cuando le toca inclinar la balanza en los momentos claves.
Como vemos en la tabla los Red Sox batean en general mucho mejor que el resto de la liga, de hecho encabezan la MLB en muchas de la estadísticas. Pero cuando nos limitamos a observar la producción ofensiva en las High Leverage Situations vemos que el rendimiento deja mucho que desear. En los momentos de tensión Boston produce por debajo de la media.
Especialmente preocupante resulta el wCR+ (Weighted Runs Created Plus). Esta estadística nos dice cuantas carreras por encima de la media es capaz de producir un equipo o jugador. Es una estadística relativamente compleja de calcular pero que resulta especialmente útil porque está muy ajustada, lo que la hace imprescindible a la hora de comparar la producción ofensiva sin importar la liga, la época o el estadio donde se juegue.
Un wCR+ de 100 sería la media, por lo que el 113 de los Red Sox es muy bueno. Es de hecho el mejor de la competición seguido muy de lejos por el 107 de los Cardinals. Como vemos la media de la liga este 2016 está en 96, pero en las High Leverage Situations baja a 91. Si todos los ataques de las Mayores bajan su producción en los "momentos calientes" parecería lógico pensar que a Boston le pasara lo mismo. Y así sucede, pero es que los números de los Red Sox disminuyen de una manera alarmante. De liderar la MLB se pasa a rendir por debajo de la media. Es como si los bates se encogieran cuando no tienen todo de cara.
No resulta muy esperanzador descubrir que los Medias Rojas no dan la cara en las situaciones tensas. La serie contra los Blue Jays es solo el principio de unas semanas que se prevén muy apretadas y en las que cada inning debería jugarse como si fuera el último. A Boston le quedan seis partidos frente a Toronto, siete ante Baltimore y otros tantos contra los Yankees. Con las fuerzas muy igualadas va a tocar moverse en márgenes muy pequeños y los Red Sox no parecen muy efectivos en estas lides.
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| Bienvenidos al Royal Ramble. |
Estas cuatro franquicias están en cuatro partidos de diferencia y con aún muchos enfrentamientos directos entre ellos. Por eso la serie de tres juegos que este fin de semana mide a Red Sox y Blue Jays es especialmente importante. Para Boston será el final de un road trip de nueve partidos que empezó en California y terminará en Canada.
En la costa Oeste el balance de los de Farrell fue un correcto 4-2. Podría haber sido mejor, sobretodo si tenemos en cuenta que los dos rivales, A's y Padres, están entre los peores equipos de la competición. Si los Red Sox no fueron capaces de sacar un mejor récord en su periplo californiano fue por lo mal que el equipo se está moviendo en los partidos apretados. En los seis juegos disputados entre Oakland y San Diego Boston anotó un total de cuarenta carreras y recibió tan solo diez. Sin embargo perdió dos partidos. 0-1 y 1-2.
Se lleva un tiempo hablando de lo mal que los Red Sox se mueven en partidos que se resuelven por una sola carrera de diferencia. El récord en estas circunstancias es de 16-20, un .444 de porcentaje de victorias que queda muy lejos del .561 que el equipo promedia en lo que llevamos de temporada. Este dato en si no es malo. Solo demuestra cierta mala suerte que debería ir desapareciendo. Lo lógico es que el porcentaje de victorias (o derrotas) por una carrera se asemeje al récord total del equipo.
Además si nos fijamos en el récord de otros equipos en partidos resueltos por una carrera vemos que es un dato que varía mucho y que poco tiene que ver con el balance total. En la misma división de los Red Sox nos encontramos con que los Blue Jays tienen un malísimo 15-23 y los Orioles un discreto 15-14. Por otro lado los Yankees pueden presumir de un espectacular 23-9. Los Royals, con su poderoso bullpen y con esa capacidad de hacer las cosas bien en su justo momento, solo tienen un 20-20. Por otro lado nos encontramos con equipos que están teniendo muy mala campaña pero que están consiguiendo sacar adelante victorias por una sola carrera de diferencia. Los A's están en un 22-21, los D-Backs en 19-12 y los Phillies en un más que sorprendente 26-18. Podemos por tanto afirmar que este dato no arroja información especialmente relevante.
Lo que si debería preocupar más a la Red Sox Nation es el mal rendimiento de los Medias Rojas en eso que webs como FanGraphs llaman High Leverage Situations. Podríamos traducir este término como Momentos de Máxima Tensión. FanGraphs nos dice que no es lo mismo lograr un out en la novena entrada de un partido empatado y con dos corredores en posición de anotar que hacerlo en el tercer capítulo de un juego que se gana 3-0. Igual que no es lo mismo batear en entradas extras con dos bateadores eliminados y otros dos en bases cuando tu equipo va por detrás en el marcador que ir al cajón en el primer episodio del partido. FanGraphs ha creado un índice para medir el rendimiento de los equipos en estas "situaciones calientes" y los que nos dice de los Red Sox no es especialmente bueno.
El ERA de Boston en las High Leverage Situations es a día de hoy el segundo peor de la MLB. Se sitúa en 12.35 y solo es superado por el de los Arizona Diamondbacks. Como referencia decir que el mejor equipo en esta estadística son, como no, los Cubs. Los de Chicago encajan 6.44 carreras limpias por partido cuando las cosas se ponen complicadas. La media de la liga estaría en 9.13, por lo que el 12.35 de los Red Sox es espantoso.
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| Kimbrel está decepcionando en su primer año en Boston |
Que el pitcheo de Boston este siendo malo en los momentos tensos de los partidos no llama especialmente la atención. Al fin y al cabo el bullpen de los de los de Massachusetts está entre los peores de las Mayores. Las lesiones han lastrado mucho al cuerpo de relevistas y los que han estado sanos no han rendido al nivel esperado.
Lo preocupante es que el ataque de Boston tampoco responde en las High Leverage Situations. Y esto si resulta sorprendente. El ataque más devastador de las Grandes Ligas se congela cuando le toca inclinar la balanza en los momentos claves.
Como vemos en la tabla los Red Sox batean en general mucho mejor que el resto de la liga, de hecho encabezan la MLB en muchas de la estadísticas. Pero cuando nos limitamos a observar la producción ofensiva en las High Leverage Situations vemos que el rendimiento deja mucho que desear. En los momentos de tensión Boston produce por debajo de la media.
Especialmente preocupante resulta el wCR+ (Weighted Runs Created Plus). Esta estadística nos dice cuantas carreras por encima de la media es capaz de producir un equipo o jugador. Es una estadística relativamente compleja de calcular pero que resulta especialmente útil porque está muy ajustada, lo que la hace imprescindible a la hora de comparar la producción ofensiva sin importar la liga, la época o el estadio donde se juegue.
Un wCR+ de 100 sería la media, por lo que el 113 de los Red Sox es muy bueno. Es de hecho el mejor de la competición seguido muy de lejos por el 107 de los Cardinals. Como vemos la media de la liga este 2016 está en 96, pero en las High Leverage Situations baja a 91. Si todos los ataques de las Mayores bajan su producción en los "momentos calientes" parecería lógico pensar que a Boston le pasara lo mismo. Y así sucede, pero es que los números de los Red Sox disminuyen de una manera alarmante. De liderar la MLB se pasa a rendir por debajo de la media. Es como si los bates se encogieran cuando no tienen todo de cara.
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| Betts se convierte en un jugador "average" en la High Leverage Situations. |
No resulta muy esperanzador descubrir que los Medias Rojas no dan la cara en las situaciones tensas. La serie contra los Blue Jays es solo el principio de unas semanas que se prevén muy apretadas y en las que cada inning debería jugarse como si fuera el último. A Boston le quedan seis partidos frente a Toronto, siete ante Baltimore y otros tantos contra los Yankees. Con las fuerzas muy igualadas va a tocar moverse en márgenes muy pequeños y los Red Sox no parecen muy efectivos en estas lides.
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