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miércoles, 12 de octubre de 2016

La ofensiva de los Red Sox se hizo "la picha un lío" ante los Indians.



La decepción es absoluta. Un equipo que antes de empezar los playoffs tenía ese "no sé qué" de campeón, esa magia que hacía que muchos soñáramos con unas cuartas World Series para Ortiz en el año de su despedida ha sido barrido sin apenas competir.

A la hora de buscar culpables todos los dedos apuntan a los abridores. Ni Porcello, ni Price, ni por supuesto Buchholz estuvieron a la altura. Ninguno de ellos pasó de la quinta entrada y el ERA combinado de los tres fue de 9.26.

A cambio el bullpen si que respondió. No importó que los relevistas tuvieran que hacer un sobreesfuerzo para suplir el mal papel de la rotación. En las 13.1 entradas que lanzaron tuvieron una efectividad de 1.35 y lograron 17 ponches con solo 3BB.

De esta manera Boston "limitó" a la ofensiva de los Indians a lograr cinco, seis y cuatro carreras en cada uno de los tres partidos que tuvo la serie. Es un número elevado de anotaciones, de eso no hay duda, pero pensemos que el ataque de Boston promedió 5.42 carreras por partido durante la temporada regular . Si los bates hubieran estado a ese nivel los Red Sox podrían haberse llevado al menos uno, sino dos, de los juegos.

La pregunta es ¿a qué se debe el mal rendimiento de los bates? ¿Cómo es posible que un equipo que lideró las Mayores en carreras, promedio de bateo, embasado y slugging haya anotado siete carreras en tres partidos con una línea de bateo de .214/.278/.378?

La respuesta es sencilla. Han estado perdidos. Los Red Sox salieron especialmente agresivos en el primer choque, decidieron ser más pacientes en el segundo y en el tercero ya no sabían ni que hacer.

Con un K% de 18.4 Boston es el tercer equipo que menos se ha ponchado durante la temporada regular. El lineup no ha estado obsesionado con los home runs y ha sabido combinar la paciencia en el plato con el contacto y el poder para convertirse en un ataque temible.

En el primer choque en Cleveland los Red Sox "traicionaron" su estilo. Salieron pasados de revoluciones e intentado buscar contactos muy duros a cada pitch. Este ansia por mandar la bola a las gradas hizo que catorce de los treinta y siete bates que pasaron por el cajón salieran ponchados. Esto es un K% de 37.8, muy superior al habitual. Es cierto que Benintendi, León y Holt consiguieron un homer cada uno, pero a cambio  Pedroia, Betts, Ortiz, Bogaerts y Bradley se combinaron para un 2 de 20 y 11K's.

Parece que antes del segundo partido se decidió ser más paciente. Los ajustes en los bateadores llevan tiempo y evidentemente la cosa no funcionó. Tener a Klubler enfrente tampoco ayudó. El ace de los Indians lanzó siete entradas con otros tantos strikes y solo cedió tres hits. Es cierto que los Red Sox consiguieron hacer bastante contacto, pero eran lineas débiles que morían en los guantes de Lindor o Napoli. La agresividad mal digerida del partido anterior se convirtió en una desesperante bisoñez.

En la vuelta a Fenway, con una remontada heroica en el horizonte, se produjo el último y definitivo colapso. Tomlin abría para los Indians. No se puede decir que sea un pitcher élite, ni siquiera un dos o un tres. Es un hombre que simplemente completa rotaciones. No destaca por nada. No lanza potente, ni tiene una bola curva de las que dejan en ridículo, pero posee un gran control. Nunca pierde de vista la zona de strike. Con 1.03 walks cada nueve entradas es el abridor que menos bases por bolas ha cedido en las Mayores este 2016. Contra el lineup de los Red Sox se limitó a meter la bola dentro y ver que pasaba. Lo que pasó es que los bateadores la veían pasar sin encontrar contactos adecuados. Hubo hasta tres strikes clarísimos en que los jugadores de Boston ni siquiera abanicaron.

Por la boca muere el pez.

domingo, 2 de octubre de 2016

Sobre el roster de Boston en los playoffs.



Pues si, como ya sabemos los Red Sox se han metido en playoffs. Después de dos años ocupando la última plaza de la división ha tocado volver a jugar en octubre. Así que antes de que empiece la lucha por llegar a las Series Mundiales vamos a repasar el roster que Boston puede llevar a la postemporada.

El lineup sale casi de memoria y no hay muchas dudas. Las únicas incógnitas están en el jardín izquierdo y en la receptoría. El primer puesto parece que será para Benintendi, y cualquier otra opción sería una auténtica sorpresa. Lo del catcher parece más abierto. Es cierto que León ha sido el titular indiscutible en la segunda mitad de la temporada, pero la defensa de Vázquez tras el plato puede ser algo a tener muy en cuenta en octubre.

Los tres primeros puestos de la rotación están claros. Porcello, Price y Rodríguez. Parece que por este orden. Podemos decir que a día de hoy Porcello es el ace de los Red Sox. El cuarto abridor (recordemos que en playoffs las rotaciones se suelen reducir a cuatro jugadores) va a ser Buchholz. Así, sin vaselina. Pomeranz ha llegado muy cansado al final de la temporada regular. De echo ha sido la primera vez en su carrera que lanza más de cien entradas en un solo año. Su rendimiento ha sido considerablemente inferior desde su llegada a Boston y parece que se le prefiere dejar como un relevista de largo recorrido.

Entre los nueve titulares (que por si alguien anda despistado son Ortiz, Hanley, Pedroia, Bogaerts, Shaw, Betts, Jackie, Benintendi y León) y los cuatro abridores nos plantamos con trece jugadores de un roster que debe ser de veinticinco. Lo siguiente será seleccionar los jugadores de banquillo, que generalmente suelen ser cinco. De momento lo vamos a dejar en cuatro: Holt, Young, Hill y Váquez.

Holt será el hombre para todo. Young el outfielder reserva y posible bateador emergente. Hill el infielder de recambio y más que probable titular en la 3B cuando abran zurdos. Vázquez parte como catcher suplente, pero no parece descabellado pensar que acabará siendo titular.

A continuación toca confeccionar el bullpen. Las tres piezas fundamentales son Ziegler, Koji y Kimbrel. Ellos serán los encargados de repartirse la octava y la novena. En segunda fila es probable que nos encontremos a Pomeranz, Kelly, Barnes y Ross.

En Pomeranz los Red Sox tienen un long reliever que también puede actuar como especialista ante bates zurdos.

Kelly y Barnes tienen problemas de control más que evidentes, pero lanzan fuego y son capaces de conseguir strikes con cierta facilidad. Además Kelly también pude asumir relevos largos si fuera necesario.

Ese importante rol de especialista ante bates zurdos recaerá en Ross.

Pues ya llevamos veinticuatro jugadores. Nos queda un solo puesto que asignar. El dilema es si meter un jugador de campo u optar por un brazo de refresco más. Si se opta por la primera opción los elegidos podrían ser Marco Hernández o Yoan Moncada. No nos emocionemos, sus apariciones se limitarían a ser corredores emergentes, por Ortiz mayormente.

Si finalmente Farrell decide meter un relevista más los mejor colocados son Hembree y Scott. Lo lógico seria elegir al primero. Un ERA de 2.70 en cincuenta entradas lanzadas y mucha regularidad a lo largo de todo el 2016 le avalan. Además Hembree rinde especialmente bien ante bateadores diestros. La opción de Scott sería más underground. El chico debutó en las Mayores este septiembre con una edad poco habitual: veintisiete años. Consiguió llegar al Gran Show después de un periplo por las Ligas Independientes y ha ayudado a enderezar un bullpen que despertaba algo más que dudas.

Todo está pendiente de que la siempre enigmática cabeza de Farrell tome una decisión.

martes, 27 de septiembre de 2016

Los Red Sox hacen "click".


Boston ha tenido muy buena pinta durante toda la temporada, pero el equipo no terminaba de despegar. Cuando el ataque funcionaba el pitcheo era un desastre. Cuando los abridores conseguían dejar al rival en dos o tres carreras los bateadores no producían nada. Por no hablar de la película de terror que fue el bullpen en agosto, cuando un final apretado se traducía irremediablemente en una derrota de los Red Sox.

Ha sido en septiembre, en el momento en el que todo se decide, cuando las piezas han encajado perfectamente. Ha sido el propio fluir de la temporada, con sus sorpresas, sus lesiones y sus decepciones, el que ha ido colocando todo en su lugar.

En el último mes de competición los Red Sox han dado un puñetazo encima de la mesa. Lo que parecía que iba a ser un final de temporada apasionante en la AL Este ha quedado algo descafeinado por el ritmo infernal de Boston. Una racha de once victorias consecutivas y un balance de 18-5 ha dejado prácticamente sentenciada la división. De hecho los de Massachusetts solo necesitan una victoria más (o una derrota de los los Blue Jays) para garantizarse el primer puesto.

La rotación fue el primer gran quebradero de cabeza de la temporada. Más allá de Porcello y Wright había un erial. Afortunadamente Price ha acabado adaptándose, Rodriguez ha vuelto a encontrar su ritmo tras la lesión y el fichaje de Pomeranz ha dado la profundidad necesaria. ¡Hasta Buchholz ha dejado buenas sensaciones últimamente!

A pesar de la lesión de Wright Boston tiene un cuerpo de abridores de lo más solvente de cara a los playoffs. Evidentemente Porcello y Price son los dos brazos estrella mientras que Rodriguez parece a día de hoy el tercero en discordia. Un Pomeranz que ha llegado algo cansado al final de año se quedará como número cuatro.

En el lineup hubo un movimiento especialmente acertado por parte de Farrell. El despertar de Betts como slugger hizo que a mediados de agosto se le moviera de la primera a la cuarta posición en la línea de bateo. Su lugar como leadoff fue ocupado por Pedroia, que desde ese momento está bateando para .373.

Los problemas en el jardín izquierdo han quedado solucionados gracias a un joven e ilusionante Benintendi y Hanley ha recuperado en la segunda mitad de la temporada un poder que parecía desaparecido. Además Holt y Young se han convertido en dos suplentes de lujo que siempre cumplen.

En el puesto de catcher León parece haberse echo con la titularidad por su aseada defensa y su espectacular aportación ofensiva. Aunque es cierto que el salto defensivo que el equipo tienen con Vazquez puede hacer que el puertorriqueño vuelva a asumir protagonismo en octubre.

Cuando el problema de la rotación parecía resuelto y el lineup funcionaba a la perfección el bullpen colapsó. En agosto el papel de los relevistas de Boston dejó mucho que desear. A la lesión de Carson Smith hubo que unir la baja de Uehara, la decepción de Abad y Tazawa y el mal momento de Hembree, Ross y Barnes. Además por alguna razón que solo él sabe Farrell redujo las apariciones de Ziegler hasta el ridículo.

El bullpen tuvo en agosto un ERA de 4.70 y fue "responsable" de nueve derrotas. Saltaron las alarmas y muchos hablamos de lo mal que los Red Sox se manejaban en los finales apretados.

Ha sido llegar el mes de septiembre y todo ha cambiado. Ha vuelto Uehara, Barnes y Hembree han resucitado, un Joe Kelly desahuciado ha encontrado en el bullpen un lugar en el que ser productivo y Farrell ha decidido usar a sus brazos de reserva con algo más de cabeza. En este último mes los relevistas de Boston tienen un ERA inferior a uno y un WAR de 1.6, el mejor de las Mayores junto al de Astros, Mets y Braves.

Los Red Sox son ahora el coco de la Liga Americana y el máximo favorito para medirse con los Cubs en unas Series Mundiales que tendrían mucho morbo. Esperemos que todas las piezas que llevan buscando su sitio desde mayo y que finalmente lo han encontrado en septiembre no se descoloquen demasiado rápido.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Los Red Sox y su falta de clutch ante la serie más importante de la temporada.

El otro día en el podcast de Buster Olney se referían a la lucha que hay en la división Este de la Liga Americana como el Royal Rumble. Para el que no lo sepa el Royal Rumble es el evento más importante de eso que en España llamamos lucha libre (WWE sería la denominación oficial). Básicamente consiste en meter a muchos (pero muchos, muchos) luchadores en un ring y ver como se sacuden de lo lindo.

Bienvenidos al Royal Ramble.
La comparación resulta de lo más acertada. En la AL Este nos encontramos con tres equipos que aspiran a dar muchas guerra en octubre y que llevan todo el año turnándose como líderes de la división: Orioles, Blue Jays y Red Sox. Además habría que añadir a unos rejuvenecidos Yankees. Hace un mes los Bombarderos parecían desahuciados pero una transfusión de sangre joven los ha metido de lleno en la lucha por la wildcard.

Estas cuatro franquicias están en cuatro partidos de diferencia y con aún muchos enfrentamientos directos entre ellos. Por eso la serie de tres juegos que este fin de semana mide a Red Sox y Blue Jays es especialmente importante. Para Boston será el final de un road trip de nueve partidos que empezó en California y terminará en Canada.

En la costa Oeste el balance de los de Farrell fue un correcto 4-2. Podría haber sido mejor, sobretodo si tenemos en cuenta que los dos rivales, A's y Padres, están entre los peores equipos de la competición. Si los Red Sox no fueron capaces de sacar un mejor récord en su periplo californiano fue por lo mal que el equipo se está moviendo en los partidos apretados. En los seis juegos disputados entre Oakland y San Diego Boston anotó un total de cuarenta carreras y recibió tan solo diez. Sin embargo perdió dos partidos. 0-1 y 1-2.

Se lleva un tiempo hablando de lo mal que los Red Sox se mueven en partidos que se resuelven por una sola carrera de diferencia. El récord en estas circunstancias es de 16-20, un .444 de porcentaje de victorias que queda muy lejos del .561 que el equipo promedia en lo que llevamos de temporada. Este dato en si no es malo. Solo demuestra cierta mala suerte que debería ir desapareciendo. Lo lógico es que el porcentaje de victorias (o derrotas) por una carrera se asemeje al récord total del equipo.

Además si nos fijamos en el récord de otros equipos en partidos resueltos por una carrera vemos que es un dato que varía mucho y que poco tiene que ver con el balance total. En la misma división de los Red Sox nos encontramos con que los Blue Jays tienen un malísimo 15-23 y los Orioles un discreto 15-14. Por otro lado los Yankees pueden presumir de un espectacular 23-9. Los Royals, con su poderoso bullpen y con esa capacidad de hacer las cosas bien en su justo momento, solo tienen un 20-20. Por otro lado nos encontramos con equipos que están teniendo muy mala campaña pero que están consiguiendo sacar adelante victorias por una sola carrera de diferencia. Los A's están en un 22-21, los D-Backs en 19-12 y los Phillies en un más que sorprendente 26-18. Podemos por tanto afirmar que este dato no arroja información especialmente relevante.

Lo que si debería preocupar más a la Red Sox Nation es el mal rendimiento de los Medias Rojas en eso que webs como FanGraphs llaman High Leverage Situations. Podríamos traducir este término como Momentos de Máxima Tensión. FanGraphs nos dice que no es lo mismo lograr un out en la novena entrada de un partido empatado y con dos corredores en posición de anotar que hacerlo en el tercer capítulo de un juego que se gana 3-0. Igual que no es lo mismo batear en entradas extras con dos bateadores eliminados y otros dos en bases cuando tu equipo va por detrás en el marcador que ir al cajón en el primer episodio del partido. FanGraphs ha creado un índice para medir el rendimiento de los equipos en estas "situaciones calientes" y los que nos dice de los Red Sox no es especialmente bueno.

El ERA de Boston en las High Leverage Situations es a día de hoy el segundo peor de la MLB. Se sitúa en 12.35 y solo es superado por el de los Arizona Diamondbacks. Como referencia decir que el mejor equipo en esta estadística son, como no, los Cubs. Los de Chicago encajan 6.44 carreras limpias por partido cuando las cosas se ponen complicadas. La media de la liga estaría en 9.13, por lo que el 12.35 de los Red Sox es espantoso.

Kimbrel está decepcionando en su primer año en Boston

Que el pitcheo de Boston este siendo malo en los momentos tensos de los partidos no llama especialmente la atención. Al fin y al cabo el bullpen de los de los de Massachusetts está entre los peores de las Mayores. Las lesiones han lastrado mucho al cuerpo de relevistas y los que han estado sanos no han rendido al nivel esperado.

Lo preocupante es que el ataque de Boston tampoco responde en las High Leverage Situations. Y esto si resulta sorprendente. El ataque más devastador de las Grandes Ligas se congela cuando le toca inclinar la balanza en los momentos claves.


Como vemos en la tabla los Red Sox batean en general mucho mejor que el resto de la liga, de hecho encabezan la MLB en muchas de la estadísticas. Pero cuando nos limitamos a observar la producción ofensiva en las High Leverage Situations vemos que el rendimiento deja mucho que desear. En los momentos de tensión Boston produce por debajo de la media.

Especialmente preocupante resulta el wCR+ (Weighted Runs Created Plus). Esta estadística nos dice cuantas carreras por encima de la media es capaz de producir un equipo o jugador.  Es una estadística  relativamente compleja de calcular pero que resulta especialmente útil porque está muy ajustada, lo que la hace imprescindible a la hora de comparar la producción ofensiva sin importar la liga, la época o el estadio donde se juegue.

Un wCR+ de 100 sería la media, por lo que el 113 de los Red Sox es muy bueno. Es de hecho el mejor de la competición seguido muy de lejos por el 107 de los Cardinals. Como vemos la media de la liga este 2016 está en 96, pero en las High Leverage Situations baja a 91. Si todos los ataques de las Mayores bajan su producción en los "momentos calientes" parecería lógico pensar que a Boston le pasara lo mismo. Y así sucede, pero es que los números de los Red Sox disminuyen de una manera alarmante. De liderar la MLB se pasa a rendir por debajo de la media. Es como si los bates se encogieran cuando no tienen todo de cara.

Betts se convierte en un jugador "average" en la High Leverage Situations.

No resulta muy esperanzador descubrir que los Medias Rojas no dan la cara en las situaciones tensas. La serie contra los Blue Jays es solo el principio de unas semanas que se prevén muy apretadas y en las que cada inning debería jugarse como si fuera el último. A Boston le quedan seis partidos frente a Toronto, siete ante Baltimore y otros tantos contra los Yankees. Con las fuerzas muy igualadas va a tocar moverse en márgenes muy pequeños y los Red Sox no parecen muy efectivos en estas lides.

jueves, 1 de septiembre de 2016

ELEVADO A LOS JARDINES XV: Un niño québécois que se hizo jugador de béisbol.

A estas alturas nadie duda de mi absoluta devoción por los Medias Rojas. Todo el mundo sabe que soy un fiel y buen patriota de la Red Sox Nation, pero parece que hay vida más allá de Fenway. Para hablar de ello nace Elevado a los jardines.


Se acerca el final de temporada regular en la MLB. Lo principal en estos momentos es hablar sobre quién se clasificará para octubre. Qué equipos tienen más opciones de llevarse cada una de las seis divisiones y quiénes serán los afortunados segundones que jugaran el partido de wildcard. Pero también hay sitio para discutir sobre los premios individuales.

Este año se está produciendo una circunstancia no demasiado habitual. Entre los principales candidatos al Cy Young de la Liga Americana hay un relevista: Zach Britton de los Baltimore Orioles. Este premio está reservado para los grandes aces. Para lo tíos que lanzan más de 200 entradas por temporada. Pero muy de vez en cuando hay excepciones. Si Britton consiguiera llevarse el galardón al mejor lanzador del 2016 se convertiría en el primer pitcher relevo en lograrlo desde el 2003, año en que Eric Gagne, closer de los Dodgers, se llevó el premio.

Gagne nació en Canadá, más en concreto en Quebec. Si el football es una religión en Texas no sé lo que es el hockey en Quebec. Como poco otro religión. Podríamos decir que el sueño de cualquier niño québécois es convertirse en jugador de los Montreal Canadiens. Y a eso aspiraba el joven Eric.

El béisbol era para él un simple entretenimiento veraniego. Un hobby en el que ocupar el tiempo libre entre el final de una temporada de hockey y el inicio de la siguiente. Un físico imponente le convirtió en el goon del equipo del instituto. Ese rol macarra que existe en el hockey y cuya principal función es dar de hostias a quien ose incordiar demasiado a las figuras. Qué alguien se atrevía tocar al center estrella, pues allí estaba Eric para poner las cosas en su sitio.

A pesar de soñar con la Stanley Cup y de tener a Paul Gagne, primo de su padre y jugador profesional de los Rockies (ahora Colorado Avalanche), Devils, Maple Leafs e Islanders, como principal inspiración su talento para el hockey nunca fue más allá de la intimación y los puños. Donde Eric si destacaba era en el béisbol, eso que él consideraba un simple pasatiempo.

Gracias a su talento como pitcher consiguió una beca para el Seminole State Junior College de Oklahoma, donde con ayuda del entrenador Lloyd Simmons fue puliendo sus lanzamientos hasta convertirse en un power pitcher que resultaba muy atractivo para las franquicias de las Grandes Ligas. Pero lo que hacía que Gagne fuera un jugador distinto era su mentalidad. Había llevado su comportamiento chulesco de goon al montículo. No era un pitcher frío que intentará reprimir sus sentimientos, sino todo lo contrario. Le gustaba mirar a los bateadores a los ojos buscando intimidarlos y llegó a decir que disfrutaba dándoles bolazos.

Tras su periplo universitario acabó en los Dodgers. Las lesiones y cierta perdida de control en su fastball lo tuvieron a caballo entre las Menores y el primer equipo hasta que Jim Tracy decidió probarlo como relevista a finales del 2001. Todo el mundo se dio cuenta de lo cómodo que Gagne se sentía en momentos tensos. Él mismo ha reconocido que lanzar en situaciones límites "es la mejor sensación que hay. El partido apretado y tú siendo el centro de atención".

Después de la buenas sensaciones que trasmitió en el 2001 se convirtió en el cerrador del equipo en la siguiente temporada. Estuvo realmente dominante pero un año después, en 2003, asistiríamos a algo muy pocas veces visto. Consiguió 55 saves con un ERA de 1.20, un ERA+ de 337 y un K/9 de 15. Además entre el 2002 y el 2004 Gagne acumuló 84 saves consecutivos. Tal era su dominio que en el Dodger Stadium se le recibía al grito de "game over".

En el 2004 volveríamos a asistir a una muy buena temporada de Eric, pero la lesiones acabarían por cebarse con él. Arrastró problemas físicos desde principios del 2005 y a finales de ese año tuvo que someterse a una cirugía Tommy John de la que nunca se recuperó. Dejó Los Ángeles en 2006 y en apenas dos años pasó con más pena que gloria por Rangers, Red Sox y Brewers. Además se le empezó a relacionar con el uso de sustancias dopantes. Fue uno de los jugadores que apareció en el Informe Mitchell. Él mismo reconoció en 2010 haber utilizado hormona del crecimiento.

En 2008, con solo 31 años, Gagne dejaba el béisbol profesional. Probó suerte en un equipo canadiense de la Ligas Independientes, los Québec Capitalies. También ha ejercido como entrenador de la selección francesa de béisbol en distintos momentos.

En Hit Somebody! Warren Zebon se preguntaba que podía hacer un chico canadiense que jugaba al hockey como goon además de pegarse con sus rivales. El protagonista de la canción, cuyo único rol según su entrenador era el de pelearse, acababa marcando un gol en su último partido. Gagne consiguió ganar un Cy Young y ser un pitcher dominante durante tres años. No está nada mal para un chico pueblerino de Canadá. 

lunes, 29 de agosto de 2016

Los Royals no perdonan los fallos de los Red Sox.

Si algo ha caracterizado a los Royals en estos tres últimos años es que penalizan los errores y las dudas de los rivales de una forma extraordinaria. No tienen un gran ataque, su lineup no resulta especialmente terrorífico si se miran los nombres uno por uno, pero siempre acaban produciendo algo. El pitcheo solo tiene que aguantar el marcador y los bates, cuando huelan la sangre, atacarán.

A veces lo harán buscando el primer pitch del lanzador como si fuera el último, otras con una paciencia milimétrica que les permita conseguir una base por bolas. Son un equipo que rara vez permite un inning limpio a las defensas porque les guía un principio tan sencillo como cierto: si colocas a alguien en bases las posibilidades de que pasen cosas se multiplican. Si además ese alguien esta cerca del home todavía pueden pasar más cosas.

Los de Kansas se han llevado dos de los tres partidos frente a los Red Sox en dos entradas. Un mal primer inning de Wright en el juego inicial de la serie fue penalizado con cinco carreras de las que Boston no se pudo recuperar (el marcador final fue 6-3). En el tercer partido aprovecharon el sexto capítulo, cuando un Rodriguez cansado cedió su puesto a un bullpen lleno de dudas para anotar hasta ocho carreras.

Que los Royals salieran tan agresivos contra Wright no fue casualidad. El nudillero está firmando un gran año, su ERA de 3.18 y su presencia en el All Star lo demuestran, pero su talón de Aquiles están siendo los inicios de partido. En el primer capítulo está siendo especialmente vulnerable. Su ERA se eleva hasta el 5.48, cinco de los diez cuadrangulares que ha permitido han llegado en la entrada inaugural y el promedio con el que le batean pasa de un .228 a un .294. Ned Yost les debió decir a sus chicos que salieran enchufados y dispuestos a hacer daño. Eso hicieron.

Los Royals penalizaron las malas primeras entradas de Wright.
En el partido de ayer la victoria de Kansas llegó en la sexta entrada. Con los Red Sox ganando 2-4 Rodriguez empezó a dar señales de cansancio. Le costaba encontrar la zona de strike. Los bates de los Royals apostaron por la paciencia y consiguieron sacar ventaja. Hosmer lograba una base por bolas, Morales pegaba un doble con el conteo 3-1 a su favor y Perez conseguía otro boleto para cargar las bases. El partido terminaba para Rodriguez y el frágil bullpen de Boston tenía que salvar la situación.

El relevista elegido fue Barnes y el colapso fue total. La ofensiva de los Royals cambio de táctica. Olió las dudas del pitcher y decidió que lo ideal era ser agresivos. Los bates atacaron sistemáticamente los lanzamientos de Barnes y reventaron el partido. Escobar impulsó una carrera en el segundo pitch del relevista y Mondesi conectó un triple en el primer lanzamiento que recibió. Kansas había dado la vuelta al partido y la serie era suya.

Los Red Sox siguen combinando rachas impresionantes en las que parecen favoritos a todo con momentos de caraja en los que pierden tres o cuatro partidos seguidos. De ganar diez de doce hace una semana han pasado a perder cuatro de los últimos cinco. El liderato de la división parece que se resolverá en los duelos directos contra los Blue Jays (quedan seis), mientras que la wildcard parece asegurada salvo debacle monumental en septiembre.

jueves, 25 de agosto de 2016

Intentando arreglar el bullpen de los Red Sox.

Tazawa deja la lomita en un partido frente a Tigers.
Parece que los Red Sox están lanzados hacía la post temporada. El ataque está funcionando como se esperaba. Liderado por Ortiz y Betts es una máquina casi perfecta que encabeza la MLB es carreras, promedio de bateo, porcentaje de embasado y slugging. En las últimas semanas, y después de muchos quebraderos de cabeza, hasta la rotación empieza a funcionar. Parece asentada con Price, Porcello, Wright, Pomeranz y Rodriguez y en las últimas dos semanas ha promediado un ERA de 2.63. El único problema está siendo el bullpen.

El ERA de los relevistas en esas mismas dos semanas es de 4.28 y 8 de las 14 derrotas del equipo en los últimos 30 días han sido debidas a las malas decisiones del bullpen. Hay que pensar que dos piezas fundamentales, Smith y Koji, no están participando. El primero fue un gran fichaje de Dombrowski que pasó por debajo del radar. Podría haber dado mucho a la franquicia pero su lesión y posterior cirugía Tommy John lo ha tenido fuera todo el año. Koji ha tenido apariciones esporádicas. El japonés tienen cuarenta y un años y la edad no perdona. No se puede contar con él regularmente.

Arreglar el bullpen ahora no es sencillo. Son pocas las piezas que se pueden traer de fuera. Quizás algún jugador que una franquicia se quiera quitar de encima vías waivers (como Papelbon) o alguien de las granjas. Pero la mayor parte del trabajo se debe hacer con lo que se tiene. Para esto lo mejor es analizar bien a tus pitchers, identificar sus fortalezas e intentar organizar un poco la cosa. Establecer jerarquías.

Farrell ha sido acusado de no saber manejar el bullpen. Y es cierto. Su principal problema es que ni siquiera ha definido roles. Más allá de Kimbrel en el puesto de closer no se sabe en que momento lanzará uno u otro jugador. No se sabe quienes son los especialistas y diría que ni los propios lanzadores saben que espera el manager de ellos.

Ya hemos dicho que lo único claro es que Kimbrel es el closer. Para eso se le trajo de los Padres. Pero quiénes son los hombres para la séptima y la octava entrada. En un principio iban a serlo Smith y Koji, pero las lesiones los han apartado del equipo. El recambio natural hubiera sido Tazawa, pero está firmando un año horrible.

Todo esto obligó a que el pasado julio se fichara a Ziegler para intentar mejorar la situación y podemos decir que el ex de los D-Backs está cumpliendo. Parece lógico nombrarlo set up pitcher. Salvo cambios específicos para enfrentar a bates zurdos la octava debería ser suya.

Matt Barnes podría ser el hombre de la séptima. Es cierto que tiene problemas evidentes de control pero es capaz de lanzar muy duro. Además este año ha dado el paso hacia delante que se le pedía. Consigue strikes con cierta facilidad y su rendimiento es similar frente a zurdos y diestros.

Teniendo claro quienes son los dueños de la novena, la octava y la séptima solo queda establecer los elegidos para enfrentamientos concretos. Tanto Kimbrel como Ziegler y Barnes son diestros. De hecho todo el bullpen de los Red Sox tiene un déficit evidente de lanzadores zurdos. Para eso se trajo a Fernando Abad, pero ha sido un auténtico desastre. El dominicano llegó con el cartel de ser una máquina contra lefties y no ha cumplido con las expectativas.

Dicho rol parece ajustarse mejor a Robbie Ross Jr. En 17.2 entradas lanzadas frente a zurdos le han bateado para .153 con solo .172 de slugging. Mientras que el hombre para secar a los bates diestros debe ser Heath Hembree. Su ERA frente a righties está por debajo de dos y su irrupción ha sido una de las mejores noticias de la temporada.

Buchholz y Kelly podrían ayudar en momentos concretos, especialmente si hace falta un relevo largo. Salvo milagrosa e improbable recuperación Tazawa y Abad no pueden entrar en ningún plan. Deberían lanzar solo en partidos decididos o en juegos que se vayan a las entradas extras.

Evidentemente esto no va a convertir el bullpen de los Red Sox en el de los Royals, pero tener las cosas un poco claras puede ayudar más de lo que parece.


lunes, 22 de agosto de 2016

Serie 38 @ Tigers.

Jueves 18 agosto. Red Sox 3-4 Tigers.

La lesión de Wright obligaba a que Clay Buchholz volviera a ejercer como abridor, con la incertidumbre que eso conlleva. La lógica nos hacía pensar que el pitcher no pasaría de las cuatro entradas. Lo cierto es que se fue hasta las seis y completó su mejor actuación en lo que llevamos de año. No fue una maquina de retirar bateadores pero no cometió errores y lanzó de una manera inteligente.

La única carrera que Buchholz permitió llegó en la segunda entrada y no fue del todo culpa suya, sino que estuvo precedida de una dudosa decisión arbitral. Con J.D. Martinez en primera base McGehee mandaba la bola al jardín central en lo que parecía que iba a ser un hit sencillo. Pero por allí apareció Bradley. El jardinero hizo un esfuerzo espectacular y se lanzó para agarrar una bola que parecía inalcanzable. El defensor consiguió atrapara la pelota pero esta se le escapó del guante en la caída sin que los umpires lo notaran. J.D. Martinez confundido por el desarrollo de la jugada y por lo que habían marcado los árbitros decidió volver de segunda a primera donde McGehee que si parecía convencido de que había sido un hit le miraba sorprendido.

Con los dos banquillos protestando los árbitros repasaron la jugada para acabar con una decisión francamente extraña. Efectivamente la bola no había sido atrapada por Bradley, por lo que McGehee había logrado un hit y se quedaría en primera. Hasta aquí todo normal. La duda era que hacer con Martinez. Eliminarlo parecía demasiado duro, es cierto que el jugador de los Tigers había ido a una base ocupada, pero lo hizo por el error de los propios umpires. La decisión lógica parecería dejarlo en segunda, pues bien, le mandaron a tercera. Una bola de sacrificio del siguiente bateador permitía que Detroit anotará su primera carrera.

Los Red Sox se sobrepusieron a este revés inicial. En la cuarta un homer de León se perdía en el jardín izquierdo del Comerica Park y ponía de nuevo el empate en el marcador. Boston conseguía deshacer las tablas en la parte alta de la octava. Bogaerts anotaba primero al aprovechar un single de Ramirez y Betts ponía el 3-1 en un wild pitch de Justin Wilson.

Es entonces cuando un mal relevo de Tazawa y las malas decisiones de Farrell entregaron el partido a los de Michigan. Ross había estado bien en la séptima. Con solo diez lanzamientos retiró a tres bateadores y podría haber seguido en la lomita. Pero Farrell decidió meter al japonés, que lleva tiempo dando muestras de no estar nada bien. Nueve pitchs después Tazawa dejaba el montículo. Había concedido dos singles y un doble. Ziegler no pudo repetir la gesta de la semana anterior ante los D-Backs y Detroit se acabó llevando el partido.

Viernes 19 agosto. Red Sox 10-2 Tigers.

El partido tenía todo para ser un gran duelo de lanzadores. Porcello, que ha renacido de sus cenizas después de un 2015 horrible, se enfrentaba a Fulmer, uno de los principales candidatos a ser nombrado Rookie del Año. La poderosa ofensiva de los Red Sox se encargó de que no existiera tal duelo. Machacó al novato desde la primera entrada.

Los seis primeros bates que enfrentó fueron un auténtico potro de tortura para Fulmer. Consiguió eliminar a Pedroia y Betts, pero a cambio cedió un single de Bogaerts, un home run de Papi, un nuevo single de Ramirez y otro homer de Bradley que daban cuatro carreras de ventaja al equipo visitante nada más empezar el juego.

En la segunda entrada Detroit aprovechó el único momento de duda de los Red Sox. Un error de fildeo de Pedroia permitía a V-Mart llegar a la primera base para que a continuación J.D. Martinez la sacará y apretará un poco el marcador. Al mismo tiempo Fulmer pareció sentirse más cómodo con sus lanzamientos. Encontró ritmo y los Tigers, durante cuatro entradas, soñaron con la remontada.

Es entonces cuando el ataque de los Red Sox volvió a aparecer. Primero sacó a Fulmer del partido con cuatro hits consecutivos que supusieron dos anotaciones más. Luego siguieron cebándose con los relevistas. Dos dobles de Hanley, uno en la séptima y otro en la octava, impulsaban cuatro carreras más y redondeaban el marcador.

Sábado 20 agosto. Red Sox 3-2 Tigers.

En un partido igualado y algo espeso los Red Sox arrancaron una victoria agónica. Tanta fue la igualdad que todo podría haber terminado de manera bien distinta si una bola elevada bateada por Upton en la novena entrada hubiera avanzado unos cuantos centímetros más. Lo que fue un simple doble se hubiera convertido en un cuadrangular y otro gallo hubiera cantado.

La ofensiva patirroja volvió a dejar mucho que desear. En la tercera entrada se consiguieron cargar las bases con ningún out y lo único que se pudo sacar fue una carrera. Las otras dos anotaciones del equipo se consiguieron en la quinta, cuando después de un doble de Bogaerts Ortiz pegaba un homer que colocaba un 3-1 provisional en el marcador. Este hit de Big Papi fue la última jugada ofensiva de Boston en el partido. Ni un solo jugador fue capaz de embasarse entre la quinta y la novena entrada.

Tampoco los bates de los Tigers estuvieron especialmente acertados. Solo consiguieron seis hits en todo el encuentro y sus dos carreras fueron cortesía de sendos home runs de McCann y J.D. Martinez. Parte de la poca productividad de Detroit habría que atribuírsela a Pomeranz. Cada vez parece más asentado en la rotación de Boston y a pesar de no ser un pitcher ponchador si consigue forzar muchas groundballs que suponen outs fáciles para la defensa.

Pomeranz cada vez tiene mejor pinta.
Cuando el abridor dejó el montículo, en el sexto capítulo, volvimos a la ruleta rusa que está siendo el bullpen últimamente. El primer relevo fue Hembree, y el cuadrangular que le conectaron no hacía presagiar nada bueno. Afortunadamente entre Ziegler, Barnes y Kimbrel consiguieron cerrar un partido que podría haber terminado de manera bien distinta.

Domingo 21 agosto. Red Sox 5-10 Tigers.

Los problemas que Rodriguez viene arrastrando en la rodilla desde el Spring Training obligaban a un cambio de última hora. Owens subía desde Triple AAA para hacerse cargo de la apertura del venezolano. Era la cuarta oportunidad del año para el prospect, que después de dejar un buen sabor de boca la pasada temporada ha mostrado cierto estancamiento en la presente.
 
Owens dio una base por bolas al primer bateador que enfrentó, demostrando que el control es el mayor de sus problemas. A pesar de no tener unos lanzamientos especialmente veloces (su fastball está en torno a las 90 millas) si posee un arsenal amplio que combina bastante bien. Pero tiene enormes problemas para localizar sus pitchs dentro de la zona de strike y acaba concediendo un número alarmante de walks.

Aún así el abridor de Boston completó dos capítulos iniciales espectaculares. Sin un solo hit y ponchando a cinco bateadores. En la tercera su magia se acabó de golpe. Los Tigers le masacraron con hasta cinco carreras que se convirtieron en ocho cuando en la quinta Justin Upton pegaba su segundo triple homer de la tarde.

Con el partido ya perdido el ataque de Boston fue capaz de inquietar al equipo de Michigan. Cuatro carreras en la séptima, con el primer cuadrangular de Benintendi en las Mayores, maquillaban un poco el resultado final.

Una derrota para cerrar una semana que se ha saldado con un muy buen balance de 5-2. Récord que es todavía mejor si tenemos en cuenta que Orioles y Blue Jays han fallado más de lo esperado. Además hay lugar para el optimismo: de los próximos dieciséis partidos de los Red Sox solo tres son ante equipos por encima del .500. Esperemos que caigan un buen número de victorias.

jueves, 18 de agosto de 2016

Serie 37 @ Orioles.

Los Red Sox venían de jugar un partido en Cleveland. Un encuentro que se debería haber disputado en abril pero que quedó aplazado por las malas condiciones climatológicas. El choque era una buena piedra de toque ya que tocaba enfrentarse a unos Indians que lideran la AL Central con cierta holgura y que se cuentan entre los principales candidatos a llegar a las finales del Nuevo Circuito. Boston se llevó el partido. 3-2. Un enfrentamiento vibrante en el que Pomeranz estuvo a la altura y los homers de Ortiz y Bradley dieron una victoria importantísima, sobretodo en lo moral.

Lo de Cleveland solo era el aperitivo de una semana que puede ser crucial. Después de la visita a los Indians tocaba medirse con los Orioles, rival directo de la división, y luego viaje a Detroit para disputar cuatro juegos contra uno de los aspirantes a wildcard.

Martes 16 agosto. Red Sox 5-3 Orioles. 

Tal y como están las cosas la primera plaza de la División Este de la Liga Americana se va a decidir por un margen ridículo. Eso hace que los enfrentamientos entre los tres principales candidatos a ocuparla tengan cierto regustillo a octubre, aunque aún queden seis semanas para llegar a la post temporada. 

Los Red Sox están teniendo ciertos problemas para sacar buenos resultados dentro de su división. Antes de este partido su récord era un simplón 22-22. Si nos fijamos en los enfrentamientos contra los dos equipos fuertes, Blue Jays y Orioles, nos encontramos con un mal 10-13. A esto hay que añadirle que los Orioles son el mejor equipo de la Liga en casa, solo habían perdido dieciocho partidos en Camden Yards. Aún con todo en contra los de Massachusetts fueron capaces de llevarse la victoria.

Rodriguez empezó imperial. El venezolano secó a los bates de Baltimore en las primeras entradas. Sus bolas rápidas elevadas se alternaron perfectamente con sliders y changeups bajas que resultaban indescifrables para la ofensiva de Maryland. En el quinto episodio, con ningún hit y siete ponches, tuvo que dejar el montículo. Parece que notó ciertas molestias en la rodilla y Farrell, con buen criterio, no quiso arriesgar.

La buena apertura de Rodriguez fue aprovechada por sus compañeros. Antes de que el pitcher dejará paso a los relevistas Betts pegaba un triple homer que ponía a los Red Sox por delante. Un bullpen que está dejando muchas dudas en las últimas semanas desperdiciaba la ventaja. Barnes estuvo bien en los dos primeros innings que lanzó, pero se fue en el tercero después de haber dado un single y un walk. Abad no supo lidiar con la complicada situación y al final de la séptima el partido volvía a estar empatado.

Entonces volvió a aparecer Betts. El jardinero pegó su quinto cuadrangular en tres días y conseguía el triunfo para Boston. Ojo a la temporada de Mookie Betts. Podría acabar con un promedio superior al .300, más de 30 homers, más de 30 bases robadas, más de 100 impulsadas y más de 100 anotadas. Casi nada.

Miércoles 17 agosto. Red Sox 8-1 Orioles.

Solo la lluvia pudo frenar al ataque de Boston. Con una buena salida de Price y unos bates que siguen abonados a los home runs los Red Sox consiguieron una "mini" barrida en la, hasta el momento, serie más importante del año. El choque apenas duró seis entradas y media. Fue suspendido en el medio de la séptima por el aguacero que caía sobre Baltimore.

A pesar del solitario cuadrangular de Davis en el segundo capítulo Price volvió a mostrarse muy sólido. Solo cedió cuatro hits y aguantó las seis entradas que duró el juego. Las malas actuaciones de principio de temporada están lastrando mucho sus números. Lo cierto es que si solo contabilizamos las últimas diecinueve aperturas del zurdo nos encontramos con un muy satisfactorio ERA de 3.37.

Betts y León celebran una carrera.
En ataque los Red Sox no perdieron el tiempo, trece hits y ocho carreras en siete innings lo demuestra. Los grandes protagonistas ofensivos de la noche fueron Bradley y León. Cada uno de ellos logró un doble homer que demuestra lo largo que puede hacerse el lineup de Boston. Una novena en la que cualquiera puede meterte en problemas.

Después de esta importantísima victoria toca viaje a Detroit. Si los Red Sox siguen así pueden "asegurarse" un puesto de wildcard esta semana. 

domingo, 14 de agosto de 2016

Serie 36 vs Diamondbacks.

Viernes 12 agosto. D-backs 4-9 Red Sox.

Después de dos derrotas ante unos Yankees en teóricas horas bajas había que ganar a los Diamondbacks como fuera. Hanley Ramirez, que  estuvo a punto de lesionarse contra los del Bronx,  se encargó de dejar el partido resuelto desde bien pronto. El dominicano tuvo un arranque espídico y en la segunda entrada ya había impulsado seis carreras.

Hanley y Ortiz celebran un home run.
El principio del choque estuvo dominado por la imprecisiones que ambos equipos cometieron en el fildeo. Un resbalón de Bradley en los jardines permitió un triple de Segura, aunque el outfielder no tardo en redimirse. En la jugada siguiente atrapó un golpeo elevado y lanzó al home con precisión para eliminar al propio Segura antes de  que anotara. Aún así un doble cuadrangular de Weeks permitía a los de Arizona tomar la primera ventaja del partido.

La reacción de los Red Sox no se hizo esperar. Dos malas decisiones del infield de los D-Backs dejaba que Pedroia y Ortiz se embasaran. Con corredores en las almohadillas Hanley no perdonó. Una bola rápida espantosa de Corbin acabó en lo alto del Monstruo Verde. La mala defensa de Arizona aún permitió a Boston anotar una carrera más en la primera entrada.

En el siguiente episodio se repitió la película. Una serie de hits permitieron a los Red Sox anotar de nuevo una carrera y cuando Hanley llegó al cajón por segunda vez se volvió a encontrar con dos corredores en bases y una calamitosa bola rápida que está vez acabó en los bleachers.

Price supo administrar bien el 2-8. Aguantó hasta el octavo inning y con la ayuda de toda la defensa mantuvo a raya a los bateadores rivales. Concedió una carrera más que llegó en la quinta con un cuadrangular de Gosewisch. Ortiz contestó con otro para seguir redondeando un año de despedida que ni los más optimistas imaginaban.

Sábado 13 agosto. D-backs 3-6 Red Sox.

Ciertos problemas físicos de Wright obligaron a que Buchholz abriera un juego después de más de un mes en el bullpen por su horrible desempeño como abridor. Podríamos decir que había una calma tensa al respecto. Con la rotación de Boston consolidada la visión de Buchholz en la lomita traía de vuelta fantasmas del pasado.

El pitcher estuvo bien en las primeras entradas. Sin ser nada espectacular pero forzando bolas rodadas que provocaron hasta dos double plays en los tres primeros episodios. En la cuarta, con Boston ganando 0-1, la cosa se empezó a torcer. Un sencillo, una base por bolas, una base robada y otro sencillo permitían a Arizona ponerse 2-1. En el siguiente capítulo las serpientes conseguían aumentar su ventaja hasta el 3-1.

Boston encontró respuesta en la parte baja del lineup, que sorprendió con un poder inesperado. Primero con  un homer de León por el Pesky's pole que inauguraba un rally de tres carreras en la quinta. Más tarde con cuadrangular de Holt que cerró la noche con tres anotadas y dos impulsadas.

La flaqueza de Buchholz obligó a tirar de un bullpen que no lo estaba haciendo bien últimamente. Esta vez los relevos si cumplieron, hasta que le llegó el turno a Barnes. El diestro tiene un brazo que lanza fuego, pero con evidentes problemas de colocación. En la parte alta de la octava cargó las bases con ningún out al dar tres bases por bolas consecutivas. Ziegler fue el encargado de solucionar el problema. El ex de Arizona ponchó de seguido, y con solo diez lanzamientos, a tres de sus anteriores compañeros para dejar el marcador como estaba. En la novena Kimbrel cerró y dejó la victoria en Fenway.

Domingo 14 agosto. D-backs 2-16 Red Sox.

El partido había terminado casi antes de empezar. En la mitad de la segunda entrada Greinke dejaba la lomita con la cabeza "gacha". El ataque de los Red Sox se había cebado con él a base de bien. En menos de dos entradas el ace había encajado nueve entradas. Una detrás de otra.

El marcador lo inauguró Mookie con un doble homer que se fue, literalmente, fuera del estadio. En la siguiente entrada el ataque de Boston no quitó el pie del acelerador. Varios hits elevaban la ventaja hasta un más que cómodo 0-4 que se convertía en un "sonrojante" 0-7 la segunda vez que Mookie pisaba el cajón. El jardinero la volvía a sacar y se apuntaba su vigésimo quinto bambinazo de la temporada. La humillación del que fuera candidato al Cy Young en 2015 y ganador en 2009 la culminaba Jackie Bradley con un nuevo cuadrangular de dos carreras.

Hanley felicita a Betts por uno de sus homers.
Lo que no pudo hacer un súper clase como Greinke tampoco lo pudieron hacer los relevistas. Los bates de Boston siguieron encendidos y las carreras siguieron cayendo. Un Betts absolutamente desatado aún tuvo tiempo de pegar un tercer home run y firmar su mejor partido como profesional: cuatro hits en seis at bats, cuatro anotadas y ocho impulsadas.

Tal orgia ofensiva deja en la sombra otra brillante apertura de Porcello. Concedió solo tres hits y una carrera en siete entradas y ya lleva dieciséis victorias (récord de la MLB junto a Haap) este 2016.

Después de seis series sin conocer la victoria los Red Sox volvieron a lo grande. Esperemos que sea para quedarse y veremos si estas buenas sensaciones tienen continuación en los tres partidos que vienen en los próximos días: uno aplazado frente a Indians y una mini serie ante los Orioles.

viernes, 12 de agosto de 2016

Serie 35 vs Yankees.

Martes 9 agosto. Yankees 3-5 Red Sox.

Tres nombres bastan para explicar esta victoria: Benintendi, Pedroia y Porcello. La joven promesa y el veterano se combinaron para protagonizar de una u otra manera cada una de las carreras de los Red Sox. Mientras que en el montículo Porcello volvió a estar soberbio. Sus aperturas se cuentan prácticamente por victorias.

El comienzo de partido no fue fácil para Boston. Porcello cedió cinco de los siete hits que concedió  en los tres primeros episodios. Los Yankees aprovecharon este dubitativo inició y cogieron una ventaja de dos carreras. En vez de venirse abajo Porcello tiró de clase y se fue hasta el final de la octava entrada sin conceder una carrera más. Incluso protagonizó el momento del partido al mantener una disputa verbal con Headley que acabó con los dos banquillos en el infield.

Headley le pide explicaciones a Porcello.
A medida que el pitcheo se asentó el ataque empezó a encontrar su ritmo.  En la parte baja de la tercera los Red Sox conseguían empatar el choque con un doble de Pedroia que remolcaba las carreras de Benintendi y Betts. Dos entradas después Boston tomaba la delantera con casi idénticos protagonistas. Primero Benintendi, que se fue con tres hits en tres at bats, pegaba un doble que  permitía a León llegar al home.  Pedroia volvía a impulsar otra carrera del novato en su turno y Ortiz se encargaba de redondear el rally con un sencillo que ponía las cosas en un 2-5 favorable a los Red Sox.

Cuando todo parecía resuelto Kimbrel se encargó de darle un poco de suspense al asunto. El closer está estando muy irregular y en esta ocasión no fue capaz de acreditarse el save. Dio cuatro bases por bolas y su compañero Barnes tuvo que relevarle para dejar la victoria en casa.

Miércoles 10 agosto. Yankees 9-4 Red Sox.

Los Red Sox desaprovecharon un partido en el que lo tuvieron todo de cara y dejaron que unos Yankees venidos a menos se les subieran a las barbas. Cuando Eovaldi se retiró lesionado en la segunda entrada todo hacía indicar que Boston se iba a dar un paseo triunfal. El bullpen de Nueva York, que recientemente ha perdido a Miller y Chapman, iba tener que aguantar ocho interminables entradas contra el ataque más letal de las Mayores. Pero el béisbol está lleno de sorpresas.

Podemos dividir el encuentro en dos partes muy diferenciadas. La primera duró aproximadamente hasta la séptima entrada. Los Red Sox fueron los dueños del partido y sin excesiva brillantez consiguieron dominar a sus eternos rivales. León, Pedroia y Betts fueron los más inspirados con el bate y permitieron que los suyos anotaran cuatro carreras. Pomeranz estuvo en su línea, quizás algo mejor que en sus anteriores aperturas. Solo permitió una anotación que llegó con un homer de Gregorious y sin ser una cosa espectacular cumplió.

En el séptimo episodio presenciamos el hundimiento del Titanic. Los relevistas hicieron aguas por todas partes y los del Bronx dieron la vuelta al marcador en un abrir y cerrar de ojos. Barnes, Abad y Tazawa solo fueron capaces de retirar a tres bateadores y se combinaron para permitir siete carreras. Especialmente grave es el caso del japonés. Tras un gran mes de abril ha ido reduciendo sus prestaciones hasta ser una auténtica moneda al aire.

La cosa podía haber acabado todavía peor. Ortiz, que recibió hasta tres bases por bolas intencionadas, se retiró lesionado en la novena entrada. Una bola impactó en su pierna y se fue cojeando con una ovación de fondo. Afortunadamente la cosa quedo en nada.

Ortiz deja Fenway ayudado por Farrell y otro miembro del staff. 

Jueves 11 agosto. Yankees 4-2 Red Sox.

Creo que no exageró si digo que estamos ante uno de los peores Yankees de la historia. Tan malo es su momento que la poderosa franquicia del Bronx ha aprovechado el límite del mercado de traspasos para soltar a jugadores importantes y reforzar su granja, algo que los Bombarderos han hecho muy poco a lo largo de su historia. Perder un partido contra este equipo es un accidente que puede pasarle a cualquiera. Perder dos veces seguidas en Fenway ante estos Yankees cuando aspiras a jugar post temporada es mucho más grave.

Los Red Sox volvieron a desperdiciar un partido en el tenían todo de cara. Con el bullpen de los Yankees reventado por el esfuerzo del día anterior y con Pineda como abridor Boston tenía que haber arrasado. Sucedió todo lo contrario. Los únicos bates que estuvieron inspirados fueron los de Hanley, que impulsó las dos carreras de los suyos, y León, que sigue sorprendiendo a propios y extraños y se fue con tres hits.

A pesar del mal rendimiento ofensivo Rodriguez estuvo muy bien y mantuvo a los suyos en el partido. Después de un mal inicio de temporada está encontrando su ritmo y su hueco en una rotación que cada vez parece más consolidad. En las últimas dos semanas el pitcheo abridor de los Red Sox tiene un muy buen 3.17 de ERA. El venezolano lanzó siete entradas completas y solo le conectaron tres hits, lastima que uno de ellos acabara en lo alto del monstruo verde.

El problema volvió a ser el bullpen. Rodriguez se fue del montículo con los Red Sox ganando 1-2. Su sustituto fue Ziegler, que en un octavo inning horrible en el Benintendi tampoco ayudó mucho echo por tierra la labor del abridor. Los Yankees consiguieron anotar hasta tres carreras y llevarse la serie al Bronx como regalo de despedida para A-Rod.

martes, 9 de agosto de 2016

Serie 34 @ Dodgers.

Viernes 5 agosto. Red Sox 9-0 Dodgers.

El pitcheo de Boston siguió funcionando. La diferencia fue que en esta ocasión el ataque encontró la inspiración perdida. Los Dodgers no fueron rivales en ningún momento y la knuckelball de Wright los volvió completamente locos. El nudillero había bajado algo su rendimiento desde el All-Star pero en Los Ángeles completó su mejor partido como profesional. Blanqueó a los californianos concediendo solo tres hits y ponchando a nueve bateadores.

León y Wright se felicitan. 
La actuación de Wright se vio apoyada por un ataque acertado y un mal fildeo a partes iguales. Un par de errores en el infield angelino ayudaron mucho a los bates de los Red Sox. León fue sin duda el protagonista ofensivo de la noche. En poco menos de un mes el venezolano ha pasado de no contar a ser el catcher titular de Boston.

De su bate salió la primera carrera de la noche. Un elevado de sacrificio que permitía a Bradley Jr. llegar al home. La segunda anotación la logró Betts al pegar su vigésimo tercer cuadrangular del año y ratificar de esta manera su candidatura al MVP. En la cuarta entrada Sandy León golpeaba de nuevo. Un doble homer ponía el 4-0 en Chavez Ravine.

Con el partido en sus instantes finales Boston completaba la humillación. Primero con un homer run de Shaw. Después con una serie de hits que una mala defensa de Utley y Seager convertían en carreras. Wright parece de vuelta y el ataque recupera el aliento.

Sábado 6 agosto. Red Sox 0-3 Dodgers.

Los Dodgers devolvieron la blanqueada a unos Red Sox que fueron de más a menos. Todo empezó con muy buenas sensaciones cuando los dos primeros turnos del equipo se convirtieron en hits. Incluso lograron cargar las bases en esa primera entrada, pero sin conseguir anotar. La aportación ofensiva de Boston no fue mucho más allá. Solo tres imparables más en las restantes ocho entradas.

En la lomita la cosa estuvo más bien gris. Ni bien, ni mal. La bola rápida de Rodriguez funcionó al principio, especialmente al localizarla en la parte alta de la zona de strike, los problemas llegaron cuando tuvo que ampliar su repertorio. El resto de sus lanzamientos dejaron mucho que desear y su fastball se hizo vulnerable en otros spots. Cedió hasta ocho hits en menos de cinco entradas completas.

Los Dodgers consiguieron ponerse por delante al aprovecharse de una mala gestión del banquillo de Boston. Con corredores en bases, dos outs, un conteo de 3-0 y siendo el pitcher el siguiente bate a enfrentar no se optó por dar un base por bolas intencionada. El resultado fue un hit y primera carrera para los Dodgers. Otra decisión algo controvertida de Farrell fue la de retirar a Ortiz, que había empezado como inicialista, cuando Boston pedía 0-3 y se necesitaba ofensiva a cualquier precio.

Derrota incomprensible. Los Red Sox siguen abonados a la mediocridad de ganar uno y perder el siguiente.

Domingo 7 agosto. Red Sox 5-8 Dodgers.

Otra errática actuación de Price y un relevo desastroso de Tazawa fueron demasiado para los Red Sox. A pesar de ponerse por delante con una tempranera carrera de Betts los fallos de los lanzadores acabaron hundiendo a Boston.

Cuando parecía que Price estaba empezando a mejorar nos volvimos a dar de bruces con su decepcionante 2016. Estuvo cinco entradas sobre la lomita y tuvo claros problemas para localizar la bola dentro de la zona de strike. De los cien pitchs que realizó solo cincuenta y nueve fueron strikes. Además ponchó a solo tres bateadores rivales y repartió hasta cinco bases por bolas. A pesar de la mala actuación del ace el fildeo fue capaz de mantener al equipo en el partido hasta que un homer de Turner abrió la lata para los Dodgers. Del 2-0 se paso al 2-6.

La agresividad de los corredores de Boston permitía que los Red Sox metieran miedo a los californianos. Una pequeña remontada que finalmente quedó en nada. Con el partido 5-6 para Los Ángeles Tazawa destruía cualquier posibilidad de victoria. Los cuadrangulares que le pegaron Adrián González y Quique Hernández pusieron el punto final al encuentro.

La anécdota de la noche fue que en dos franquicias con contratos multimillonarios acabaron poniendo el espectáculo dos debutantes. Para los Red Sox fue Benintendi, que en su quinta aparición en las Mayores se fue hasta los tres hits y logró anotar e impulsar sus primeras carreras. En los Dodgers destacó Segedin. Un novato de 27 años que en su primer partido en la MLB conectó dos hits e impulsó cuatro carreras.

Benintendi batea ante Grandal.

Nueva derrota y nueva serie que no se gana. Twins, Tigers, Angels, Mariners y ahora Dodgers. Ni una serie de las últimas cinco ha terminado con victoria global para los Red Sox. El bajón que está atravesando la ofensiva parece la razón fundamental. Al mismo tiempo los Blue Jays están cada vez más engrasados y parecen la escuadra más potente de la AL Este. Los Orioles les están aguantando el tirón como buenamente pueden y a día de hoy son colíderes de la división con una venta de dos partidos y medio sobre la franquicia de Nueva Inglaterra.

viernes, 5 de agosto de 2016

Series 33 @ Mariners.

Lunes 1 agosto. Red Sox 2-1 Mariners.

Los Red Sox siguieron abonados a la épica. Después de una victoria agónica frente a los Angels decidieron regalarnos otro "comeback" in extremis. En un duelo de pitchers poco esperado la pegada de los Red Sox fue determinante.

Rodriguez se parece cada vez al prospect que dejó tan buen sabor de boca la temporada pasada. Espoleado, quizás, por los rumores que lo incluían en el frustrado traspaso de Sale firmó su mejor actuación del 2016.  El venezolano se olvidó de su changeup, un lanzamiento que este año no le esta dando resultados, y se centró en lanzar bolas rápidas y sliders. En la cinco primeras entradas solo concedió un hit. En el sexto episodio, cuando su brazo ya rondaba los cien lanzamientos, Cano encontró la forma de conectarle un doble. Después Rodriguez le dio un boleto a Cruz y Lee consiguió otro doble que impulsaba la primera carrera del partido.

Los bates de Boston tuvieron muchos problemas para descifrar a Paxton. Ayudado por una bola rápida que se mueve en las 98 mph retiró a un bateador tras otro. En la parte alta de la octava la producción ofensiva de los Red Sox se reducía a dos singles y un doble. En ese momento Aaron Hill conectaba su primer "ding dong" como petirrojo para amargarle la noche al abridor de los Mariners.

Con el partido empatado y los abridores fuera todo quedaba en manos de los relevistas. Ross cumplió en la séptima y Tazawa, con más suspense de lo recomendable, consiguió evitar carreras en la octava. En la parte alta de la novena Seattle se la jugaba con su closer. En su segundo pitch de la noche Cishek dejaba que Betts la mandara a las gradas del Safeco Field. Por su parte Kimbrel no fallaba, en su primera aparición desde principio de julio conseguía su décimo octavo save del año.

Martes 2 agosto. Red Sox 4-5 Mariners.

Los Red Sox venían de ganar dos partidos en los instantes finales. Dos choques consecutivos en los que después de pasarse ocho entradas sesteando los bates dejaban una pincelada de calidad que bastaba para resolver. En esta ocasión Boston probó su propia medicina. Después de ir por delante durante todo el encuentro, con buena apertura de Price incluida, recibieron el zarpazo de unos Mariners que parecían moribundos.

David Ortiz inauguró el marcador en el primer episodio al impulsar una carrera de Pedroia. El dominicano ya lleva 87 remolcadas este año y parece lógico pensar que superará las 100 por décima vez en su carrera. La ofensiva de los Red Sox no se prodigó mucho en hits, acumuló seis en todo el partido, pero fue capaz de conectar con poder de extra base y plantarse en la parte media de la octava con un 0-4 que se antojaba suficiente.

Es entonces cuando se produjo la debacle. Price, que solo había concedido tres hits anteriormente, permitió un homer y tres singles de forma consecutiva sin ser capaz de retirar a un solo bateador. Cuando fue sustituido Seattle se había puesto 2-4 y tenía dos corredores en bases. Robinson Cano ejerció de héroe y de paso le amargó el debut al relevista Fernando Abad. El segunda base de los Mariners la mandó a lo profundo del jardín central para certificar la victoria.

Miércoles 3 agosto. Red Sox 1-3 Mariners. 

El poder de los Mariners, y la mala racha que están atravesando los bates de los Red Sox, le arruinaron la noche a Porcello. El abridor lanzó su segundo partido completó de forma consecutiva y demostró su buen momento de forma. Solo concedió cuatro hits en todo el encuentro. El drama es que tres ellos se convirtieron en home runs.

Venimos comentado desde hace tiempo que Porcello está completando un año extraordinario, su único punto negro está siendo cierta tendencia a que le conecten cuadrangulares. En este partido pudimos ver lo mejor y lo peor del pitcher. Le vimos mezclar bien sus lanzamientos. Seleccionar cuando había que lanzar strikes y cuando era mejor forzar outs con bolas rodadas. Lamentablemente también vimos como Cruz, Zunino y Lind la mandaban a las gradas.

El ataque de los Red Sox volvió a brillar por su ausencia. Su producción se limita a una media de 2.85 carreras anotadas en los últimos siete partidos. Solo destacó la figura de Benintendi. El novato debutó como pinch hitter en el partido del martes y en este consiguió sus dos primeros hits en las Mayores. Los problemas constantes en el jardín izquierdo y una progresión meteórica han provocado que en un año y unos pocos meses haya saltado de la universidad al Gran Show.

Benintendi ha venido para quedarse.

Jueves 4 agosto. Red Sox 3-2 Mariners.

Otro partido que se decidió por la mínima. Con el ataque tomándose unas "vacaciones" que parecían imposibles hace un mes está siendo el pitcheo de Boston, o la falta de acierto del rival, el que está sacando las castañas del fuego. Pomeranz lanzó su cuarta apertura con los Red Sox y sigue sin convencer. Si consiguió dejar a los Mariners en dos carreras fue porque los bateadores se mostraron incapaces de sacar ventaja de las seis bases por bolas que regaló.

Un solo homer de Shaw en la segunda le daba la delantera a los de la Costa Este. Ventaja que se vería ampliada en la parte alta de la quinta gracias a un doble de Mookie que impulsaba la carrera de Brentz. En ese misma entrada un cuadrangular de O'Malley recortaba distancias y un sencillo de Lee volvía a poner las tablas.

Con los dos abridores en el banquillo y el partido adentrándose en las entradas extras todo quedó a merced de los bullpens, donde la mayor profundidad de Boston fue fundamental. Ross, Tazawa y Kimbrel estuvieron intratables, mientras que Ziegler cumplió como closer en el undécimo capítulo. En esa misma entrada Shaw logró conectar un single y llegar a la segunda con bunt de León. Holt impulsaba la carrera de la victoria con una rodada que se escapó del guante de O'Malley y acabó en los jardines. Seattle echo especialmente de menos al joven Edwin Diaz, no disponible después de haber cerrado las dos noches anteriores.

Kimbrel ponchó a tres en la décima.
Podemos decir que hay una noticia mala y varias buenas. La mala es que Boston no gana una serie desde el 21 de julio. Las buenas son: que la rotación parece consolidada con Porcello, Wright, Price, Pomeranz y Rodriguez, que a pesar de la mala racha solo se está a dos partidos del liderato y que al equipo aún le queda enganchar una racha ganadora.

lunes, 1 de agosto de 2016

Serie 32 @ Angels.

Jueves 28 julio. Red Sox 1- 2 Angels.

Después de haber sido barridos por los Tigers y de una serie que quedó empatada frente a los Twins los Red Sox llegaron al primero de los cuatro partidos contra las Angels con la obligación de despejar dudas. No pudo ser. Lo que debía haber sido una victoria agónica acabo por convertirse en una derrota dolorosa y ridícula. Quizás más lo segundo. Fue un final de los que te deja cara de tonto.

Price estuvo en su versión buena. Fue capaz de lanzar ocho innings sin conceder carreras. Pero como viene siendo habitual en este 2016 cuando el pitcheo de Boston se mantiene en el partido la ofensiva decide tomarse el día libre. Los bates de los Red Sox conectaron ocho hits y ninguno de ellos fue de extra bases. Solo una aguerrido Sandy León consiguió adelantar a los suyos en la tercera entrada, cuando aprovechó un out elevado de sacrificio de Betts.

El tópico dice que el que perdona lo acaba pagando. En esta ocasión, al menos, se cumplió. En la novena, cuando el partido ya agonizaba, los de California consiguieron hacerse con la victoria. No se puede decir que fuera de manera épica, no piensen en un cuadrangular de Trout o Pujols.  La jugada fue la siguiente: con bases llenas y un out Ziegler lanza una bola que haciendo honor a su reputación se convierte en una ground ball. Hanley la recoge con parsimonia y lanza al home para un out a priori sencillo. El problema es que Hanley lanzó un ladrillo altísimo que se fue hacía las gradas permitiendo que dos corredores anotaran.

Lo dicho, cara de tonto. Mientras los jugadores de los Angels celebraban los de los Red Sox no parecían de entender como diablos había sucedido aquello.

Ramirez se lamenta tras su error.


Viernes 29 julio. Red Sox 6-2 Angels.

Cuatro derrotas consecutivas y seis en los últimos siete partidos. Con estos antecedentes y la presión consecuente se plantó Porcello en la lomita para lanzar su vigésimo primera apertura del 2016. Una vez más volvió a ser el bálsamo que los Red Sox necesitaban. Por alguna razón el equipo se siente muy cómodo con el pitcher de Nueva Jersey. No se puede decir que este siendo especialmente intimidador, en esta ocasión solo lanzó tres strikes, pero su conexión con la defensa es brillante. Por primera vez desde su llegada a Boston el año pasado fue capaz de lanzar un partido completo.

A pesar del buen partido que acabó firmando, Porcello dejó que los Angels se adelantaran. Tres de los cinco hits que el pitcher cedió se produjeron en la segunda entrada (uno con la "colaboración" de Jackie Bradley incluida) y sirvieron para que Pujols y Nava anotaran dos carreras. La reacción de los Red Sox no se hizo esperar. En la parte alta de la tercera Boston empataba de nuevo.

Con el partido en tablas la figura de Porcello fue creciendo hasta convertirse en la clave del encuentro. El abridor le dio a sus bates la tranquilidad necesaria y estos pudieron sacar partido de un Lincecum que es una sombra de lo que fue. Hill ponía a los Red Sox por delante gracias a una remolcada de Betts y los cuadrangulares de Bradley y Bogaerts terminaban de redondear la victoria.

Sábado 30 julio. Red Sox 2-5 Angels.

Mientras que los Blue Jays han dejado atrás las dudas que arrastraron al principio de la temporada y cada día parecen más favoritos para llevarse la división los Red Sox siguen dando una de cal y otra arena. El equipo no es capaz de enlazar dos buenas semanas de juego consecutivas desde mayo y Pomeranz, en su tercera apertura como patirrojo, volvió a demostrar que no es la solución.

El partido empezó de forma ilusionante. En su tercer lanzamiento de la noche Santiago dejaba que Betts la mandará a las gradas. El jardinero parece no tener techo. Su progresión se aprecia casi partido a partido. El año pasado cerró la temporada con 18 homers, en la presente ya lleva 21. Boston aún consiguió anotar otra carrera más en esta primera entrada, incluso llegó a tener las bases llenas, pero no lo aprovechó.

Los Angels se subieron a la chepa de sus hombres más importantes y poco a poco fueron gestando la remontada. Los Red Sox tuvieron su oportunidad en el tercer episodio, cuando volvieron a cargar las bases, pero de nuevo les falto culminar. Todo lo contrario que Pujols. El veterano 1B dominicano pegó su vigésimo cuadrangular del 2016 y de esta manera consigue su décimo quinta temporada superando la barrera de los veinte home runs.

Domingo 31 julio. Red Sox 5-3 Angels.

Pedey y Betts celebran el homer del 2B.

Perder una serie por 3-1 contra un equipo cuyo récord está por debajo del .500 es un lujo que Boston no se puede permitir a estas alturas de la temporada. Contra los Angels estuvo contra las cuerdas y solo un milagro en la novena entrada permitió que se salvaran los muebles.

Los Angels demostraron en las primeras entradas porque son colistas de su división. Un Wright con todo tipo de problemas dio muchísimas facilidades que los de California fueron incapaces de aprovechar. El abridor de Boston realizó hasta cuarenta lanzamientos en los dos episodios iniciales y cedió cinco hits y una base por bolas que de forma sorprendente no se convirtieron en carreras.

Wright nunca llegó a sentirse a gusto. El calor de Anaheim hacía que todos los jugadores sudaran mucho,y esto afecta especialmente al agarre que el nudillero hace en sus lanzamientos. Ya había tenido problemas en partidos con lluvia. Los Angels aprovechaban las dudas en el montículo de los Red Sox y una rally en la quinta colocaba el 0-3 en el marcador.

En la parte alta de la novena todo parecía perdido. Es cierto que Bradley y Hill habían conseguido llegar a bases, pero después de eliminar a Hanigan y Holt los Angels estaban a un out de llevarse la victoria. Betts consiguió mantener la llama viva, su sencillo impulsaba una carrera. Lo que vino después fue uno de esos momentos que solo existen en el béisbol. Pedroia, que había sido ponchado tres veces y que había estado a punto de ser expulsado, pegó un homer que ponía a los suyos por delante. Bogaerts rendondeaba la victoria con otro homer. Unos Red Sox que había estado desaparecidos durante todo el partido se llevaban el triunfo en una sola entrada.


martes, 26 de julio de 2016

VACACIONES!!!

Lamentamos comunicar que por vacaciones (en absoluto merecidas) no habrá mucha actividad por aquí en los próximos días. El humilde redactor del blog se perderá unos días por la campiña inglesa. Con suerte estaremos de vuelta para la serie frente a los Angels que empieza el jueves 28.



jueves, 21 de julio de 2016

Series 30 vs Giants.

Martes 19 julio. Giants 0-4 Red Sox.

El misterio para entender el buen rendimiento de Porcello esta temporada es que siempre toma la decisión adecuada. Este partido sirve para ver perfectamente a lo que me refiero. Span y Pagan, los dos primeros bateadores de los Giants, consiguieron dos sencillos en la primera entrada. Esto ponía al abridor de los Red Sox en una situación complicada de la que salió con brillantez: ponchando a los tres bateadores siguientes.

Al terminar el primer episodio Porcello ya había concedido la mitad de los hits que cedió en toda la tarde y había logrado todo sus strikes outs. En las cinco entradas siguientes se limitó a lanzar los que los bateadores de los Giants no querían. Es cierto que muchos de sus lanzamientos se acaban poniendo en juego, pero resultan fáciles de atrapar para la defensa. Sus doce victorias y solo dos derrotas ratifican que los fieldeadores se sienten cómodos con él.

Todo lo contrario le paso a Peavy, el abridor de San Francisco. Retiró a los ocho primeros bates que enfrentó con una gran suficiencia, repartiendo incluso cuatro K's. Cuando estaba a punto de poner fin a la tercera entrada el último miembro del lineup de Boston demostró que cualquier turno de este esquipo es peligroso. Holt la mandaba al bullpen para adelantar a los locales.

En el siguiente capítulo los Red Sox aprovecharon las dudas que se habían generado en la novena californiana para sentenciar el choque. Pedroia conseguía una base por bolas, Bogaerts un sencillo y Ortiz llegaba al cajón para hacer lo que mejor sabe hacer. Big Papi volvía a mandar la bola al cielo de Boston y ponía el definitivo 0-4 en el marcador de Fenway.

Miércoles 20 julio. Giants 7-11 Red Sox.

La gran noche de Hanley Ramirez hizo que el mal debut de Pomeranz se convirtiera en una anécdota. El dominicano dominó el partido con el bate y con el guante y colocó a los Red Sox como líderes de la AL Este.

Al final de la tercera entrada Fenway era una fiesta. Boston estaba masacrando a los Giants. 0-8 con Hanley como gran figura del encuentro. El 1B había conectado dos cuadrangulares en sus dos primeros turnos y el abridor debutante, Pomeranz, tenía una ventaja más que cómoda para dejar buenas sensaciones en su estreno como patirrojo.

Hanley pegó su primer partido con tres homers.
Pero en la cuarta el sol se ocultó y unos nubarrones espantosos aparecieron en el horizonte. Pomeranz se contagió de ese extraño virus que hay por Nueva Inglaterra y que hace que la mayoría de los pitchers entren en pánico. Después de tres entradas ilusionantes el recién llegado desde San Diego cedió una base por bolas y seis hits consecutivos con dos homers incluidos. Del 0-8 se paso al 5-8.

Farrell tuvo que retirar al flamante fichaje de Domdrowski y jurgásela con un bullpen que tampoco está en su mejor momento. Con Smith, Kimbrel, Tazawa y Koji en la lista de lesionados fueron los teóricos menos habituales los que tuvieron que salvar los muebles. No se puede decir que estuvieran finos. Dejaron que San Francisco anotara dos carreras más y solo el buen hacer de la defensa, de nuevo con Hanley a la cabeza, permitió que Boston mantuviera su ventaja.

Una vez el arreón de los Giants fue controlado Hanley, quién si no, volvía a aparecer. El dominicano pegaba otro homer para completar el primer partido de su carrera con tres cuadrangulares. Además cerró la noche con seis impulsadas, tres anotadas y una gran labor defensiva.

En una de esas series que sirven para ver el verdadero tono competitivo los Red Sox dieron la cara. Les ganaron los dos partidos al mejor récord de las Mayores y lo hicieron a lo grande. Anotando quince carreras en dos encuentros ante una escuadra que tiene en la defensa su gran fortaleza.

domingo, 17 de julio de 2016

Serie 29 @ Yankees.

Viernes 15 julio. Red Sox 5-3 Yankees.

La vuelta del All-Star siempre suele se complicada. En un deporte en el que hasta el más pequeño de los ajustes es vital un parón de cuatro días puede ser fatal. Los Red Sox se fueron al partido de las estrellas en su mejor racha de juego desde finales de mayo, parece que han vuelto igualmente enchufados.

El de Boston es el mejor ataque de las Mayores porque te puede ganar de muchas maneras. Mientras que los Orioles viven del poder y los Pirates del contacto, los Red Sox son capaces de combinar ambas armas. En esta ocasión recurrieron a la primera.

Pineda empezó bien el partido. Consiguió retirar a los  primeros ocho bates de Boston, todos con promedios por encima del .250. Cuando le toco enfrentarse al noveno se encontró con un home run del todo inesperado. Hanigan solo está bateando para .192, pero abrió la lata en el Bronx. Tras el cuadrangular del catcher llegaron los de Shaw y Bogaerts que ponían un sonrojante 5-0 en el marcado del Yankee Stadium.

Steven Wright volvió espectacular de su sorprendente debut en el All-Star de San Diego. Las primeras visitas al cajón fueron una auténtica tortura para los bateadores neoyorkinos. Ninguno encontraba la manera de descifrar al knuckleballer. Hasta que una serie de aciertos de los bombarderos en la sexta hacían que John Farrell se viera obligado a retirar a su abridor. Los Yankees consiguieron anotar tres carreras y pusieron en peligro la victoria de los Red Sox, pero un buen trabajo de los relevistas certificó el triunfo de Boston.

Sábado 16 julio. Red Sox 5-2 Yankees.

El habitual rock de estadio fue sustituido por piezas de Dudamel. Los puestos de pizzas y hot dogs se pusieron a vender arepas y hallacas. Hasta el Hudson se convirtió en el Orinoco. Por un día el corazón del Bronx se transfornó en Venezuela. Los Red Sox, liderados por Sandy León y Eduardo Rodriguez, se llevaron el segundo encuentro de la serie.

León fue el hombre del partido con cuatro remolcadas.
Rodriguez volvía a lanzar en Grandes Ligas después de un par de aperturas en las Menores. Por primera vez en lo que va de 2016 estuvo cerca de lo que se espera de él. No fue un pitcher dominante, de hecho solo logró un ponche en las siete entradas que estuvo en la lomita, pero limitó a la ofensiva de los Yankees. Combinó bien sus lanzamientos y logró muchas bolas rodadas y globos que la defensa convirtió fácilmente en outs.

Con el empate a uno León hizo su irrupción en el encuentro. Primero con un single que impulsaba la carrera de Jackie Bradley. Dos entradas después, en la sexta, pegaba un triple homer que certificaba su buen momento con el bate. El catcher venezolano se ha hecho con un hueco en el lineup gracias a su espectacular aportación ofensiva. Su promedio es de .458 y en veinte partidos ha remolcado trece carreras.

Domingo 17 julio. Red Sox 1-3 Yankees.

Con el Yankee Stadium aún medio vacío Pedroia pegaba un homer que ponía a los suyos por delante. Las cosas se ponían muy francas para Boston pero Tanaka reaccionó. El pitcher japonés fue de menos a más y consiguió contener a la ofensiva de los Red Sox. Salió del juego en el séptima entrada, después de haber permitido solo tres hits y habiendo repartido siete ponches.

Todo lo contrario sucedió en el montículo de Boston. Price llegó a este partido después de tres aperturas consecutivas con diez strikes outs y con un K/9 de 10.13. Pero en esta ocasión no rindió a su mejor nivel. En ningún momento estuvo cómodo, un solitario ponche en seis episodios lo demuestran. El zurdo permitió mucho contacto a los bates de los Yankees, hasta doce imparables, y desaprovechó la ventaja que tenían los suyos. Hasta cinco hits y tres carreras cedió el ace solo en la cuarta entrada.

En el séptimo episodio, y con un 1-3 a favor, el bullpen de New York salió a hacer su trabajo. Betances, Miller y Chapman son una máquina de retirar bateadores cuyo margen de error es mínimo. No fallaron. La ofensiva de los Red Sox, muy apagada durante todo el partido, no encontró la manera de meterles mano.

La derrota duele. Corta una racha de seis victorias y evita la barrida, pero hay motivos para ser optimistas. Después de un mal mes de junio el equipo parece recuperado. Estas son las cuartas series que se ganan de forma consecutiva y los Orioles están a tiro de piedra. Estamos en el buen camino.