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sábado, 3 de junio de 2017

El gran error de Dombrowski.


Desde la llegada de Dombrowski a los Red Sox no se ha dejado de hablar de sus controvertidas decisiones. Se ha dicho que ofrecer 217 millones a Price fue una desmesura. Que tradear a Anderson Espinoza, mejor pitcher prospect de la organización, por Pomeranz no tenía sentido. Que fichar a relevistas en su mejor momento de forma era un mal negocio. Que traspasar a Travis Shaw a los Brewers y jugártelo todo a Sandoval era un suicidio. Y hasta el fichaje de Sale fue criticado en su momento. Sin embargo, el mayor de sus errores ha sido dejar escapar a Torey Lovullo.

En octubre de 2015, después de que Lovullo deslumbrara como entrenador interino de los Red Sox durante la baja de Farrell por una operación, solo se hablaba de su segura salida en dirección a otra franquicia para ocupar el puesto de manager. Sonaron los Twins, los Rangers y los Mariners. Pero la sorpresa estalló cuando se hizo oficial que Lovullo se quedaba en Boston.

Parece que la confianza en Farrell no era absoluta y Dombrowski quería estar cubierto en caso de que hubiera que despedir al manager. Para lograr que Lovullo se quedara en Boston se apeló a su fidelidad a Farrell, llevaban trabajando juntos desde 2010, pero también a su bolsillo. Los Red Sox hicieron un esfuerzo económico importante y le ofrecieron un sueldo muy similar al que cobra cualquier manager de las Mayores. "No me gusta hablar sobre los salarios, pero digamos que el suyo está en un escalón más alto que el de bench coach", dijo Dombrowski.

Este invierno Lovullo se cansó de esperar y aceptó la oferta que le hizo Mike Hazen, nuevo GM de los D-backs y ex de los Red Sox. Se fue a Arizona y los buenos resultados no han tardado en llegar. Su equipo es una de las sensaciones del 2017 y un firme candidato a jugar en octubre. Además Lovullo está siendo parte esencial del buen rendimiento que están teniendo los jugadores más jóvenes de la plantilla.

Jake Lamb ha dicho que es el mejor manager que ha tenido en su vida y Chris Owings asegura que le está dando la confianza necesaria para rendir de manera notable en todas las facetas del juego. Por no hablar de que después del un 2016 desastroso los D-backs están disfrutando del mejor Greinke.

Mientras tanto en una entrevista concedida a Jared Carrabis en Section 10 Podcast Travis Shaw afirmaba que Farrell es un manager que se comunica poco con los jugadores jóvenes y con el que se sintió muy raro durante todo el 2016. Tras esta afirmación Carrabis pregunta si otros jugadores jóvenes se sentían igual. Shaw no da nombres, pero dice que sí. Para rematar el asunto dice que la presencia de Lovullo en el clubhouse fue una gran ayuda para él.

El frío inició de los Red Sox y los problemas del equipo en algunos aspectos del juego han hecho que se hable, y mucho, de una posible destitución de Farrell. La columna de Ken Rosenthal hace un par de semanas les daba todavía más credibilidad a estos rumores y especulaba sobre quien podría ser su sustituto. No hay nadie que trasmita muchas garantías, quizás por eso Farrell sigue en Boston. Dombrowski tenía al candidato perfecto y lo dejo marchar.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

La dentellada de Dombrowski.



Los tiburones blancos que bañan las aguas del Cabo Cod, en el Sureste de Massachusetts, son famosos por la brutalidad de sus ataques. Suelen acometer a sus víctimas desde abajo, con una embestida relámpago que no permite reacción alguna. Cuando la presa está en la superficie el tiburón aprovechan el impulso de su poderosa aleta caudal para acercarse rápidamente desde abajo y dar una dentellada mortal.

Los Red Sox habían estado muy quietos este mercado de traspasos. Quietos y callados. Es cierto que había rumores, pero siempre los hay. Ayer, de buenas a primeras, se hicieron con tres jugadores.

Dombrowski actuó de golpe, sin dejar a sus competidores tiempo para reaccionar. Como Michael Corleone al final de El Padrino o como un tiburón blanco cuando ataca. En apenas 10 horas puso patas arribas el mercado y consiguió hacerse con los servicios de un buen relevista, un infielder aseado y uno de los mejores ace de la competición. Casi nada.

Lo primero fue la llegada de Tyler Thornburg desde Milwaukee. Un relevista diestro que después de dos años con problemas de lesiones viene de hacer un buen 2016 con los Brewers. Parece que con está incorporación se descarta totalmente la renovación de Ziegler y será el propio Thornburg el que desempeñe el rol de setup pitcher. En el trade los Red Sox perdieron a Travis Shaw. Un jugador correcto tanto en primera como en tercera pero que ya sabemos que tiene ciertos problemas en el cajón, especialmente ante zurdos.

La salida de Shaw hacía imprescindible la llegada de un nuevo infielder. El elegido fue Mitch Moreland. Tras siete años en Texas el primera base llega a Boston  con etiqueta de buen defensor y un Guante de Oro bajo el brazo. No es un bateador espectacular y se poncha demasiado, pero es zurdo, algo que le hacía falta al lineup de Boston. Además tiene cierto poder (slugging de 0.438 en siete temporadas en MLB). La lógica nos hace pensar que será el inicialista titular y Hanley ocupará la posición de bateador designado.

Entre la llegada de Thornburg y la de Moreland se produjo el fichaje estrella de lo que llevamos de temporada muerta. Uno de esos movimientos por los que se trajo a Dombrowski. Los Red Sox ficharon (como ya todos los lectores sabrán) a Chris "Manostijeras" Sale.

La llegada de Sale ilusiona a todo el mundo, lo que deja fría a mucha gente es lo que se ha dado a cambio. Con este fichaje Dombrowski agranda su leyenda como tío que destroza farm systems con el único objetivo de ganar ya. Pero eso ya se sabía cuando se le trajo. Incluso diría que se le trajo para esto. La idea era que un equipo lleno de talento joven y con una granja repleta de futuras estrellas diera el salto para competir después de, no lo olvidemos, tres años siendo último de su división. En su primera campaña al frente de los Red Sox Dombrowski metió al equipo en octubre.

Para conseguir a Sale Boston ha soltado a cuatro prospectos muy interesantes, y a pesar de ello su farm system sigue siendo bueno. Un General Manager de otro equipo de la AL decía impresionado que solo una granja tan profunda como la de Boston te permite hacer un traspaso como el de Sale.

Lo dos novatos claves en el traspaso han sido Yoan Moncada y Michael Kopech. El primero está considerado el mejor prospecto de la MLB. Está llamado a ser la próxima gran estrella cubana y Boston pagó unos 60 millones de dólares por su fichaje. El segundo es un pitcher diestro que lanza por encima de las 100 millas.

Son dos grandes jugadores pero ambos presentan algunas dudas. Moncada es una bestia a la ofensiva, pero se tienen ciertas dudad sobre su defensa. Su posición natural es la segunda base, pero es demasiado grande para jugar allí. Mide casi 1.90 cuando los infileders interiores rara vez pasan del 1.80. En Boston le estaban probando en la tercera base y no se descartaba alguno de los jardines exteriores. Además conviene recordar que tiene problemas graves a la hora de batear determinados lanzamientos.

Kopech, por otro lado, ha dado muestras de ser una persona "difícil". No solo dio positivo por PED en 2015 sino que el verano pasado agredió a su compañero de cuarto rompiéndose la mano en la disputa. Insisto, son dos grandes jugadores, pero estas pequeñas cosas quizás han ayudado a soltarlos a ellos y no a otros. Solo el tiempo nos dirá quien ha salido ganando.

domingo, 10 de julio de 2016

¡Más madera! Quizás la solución está en reforzar (aún más) el bateo.

Todo el mundo coincide en que los Red Sox van a ser los grandes animadores del mercado de fichajes. Necesitan refuerzos. Tienen un farm system atractivo para equipos en reconstrucción. Su GM es de los que siempre está buscando estrellas. Y el dinero no es un problema. El bueno de John Henry lo tiene por castigo.

La lógica nos empuja a pensar que lo que necesita Boston son abridores. Más allá de Wright, Porcello y Price el panorama es desolador. La parte baja de la rotación está siendo una auténtica pesadilla. Así mismo parece que hay cierto consenso en creer que los Red Sox no deben buscar pitchers aseados que den profundidad a la rotación, se necesitan estrellas. Es cierto que Wright, Porcello y Price están cumpliendo, pero lo de Wright parece una casualidad que cualquier día terminará, Porcello no deja de ser un número tres y Price no está siendo el super ace que se esperaba.

Se necesitan dos brazos de los gordos. Dos jugadores de calidad y regularidad probada cuyo impacto se haga notar desde el primer momento. El problema es que hay muy pocos en el mercado (prácticamente ninguno) y van a costar mucho. Ya sea por los contratos que traigan bajo el brazo (caso de Greinke) o por el paquete de prospects que haya que dar a cambio.

La solución que algunos portales como Fangraphs o Baseball Prospectus vienen dando últimamente es que los Red Sox deben olvidarse de buscar abridores y meter todavía mas bates en un lineup que ya es el más demoledor de las Grandes Ligas. Aquí gana el que más carreras anota, no el que tiene un ERA más bajo.

Mientras que la nómina de abridores "estrella" en el mercado es prácticamente nula la de bateadores es bastante más sustanciosa. Los dos principales huecos que ha presentado el lineup de los Red Sox, en cuanto a producción ofensiva se refiere, son el jardín izquierdo y la receptoría.

Las opciones para el outfield son enormes. Carlos Gonzalez y Jay Bruce parecen las perfectas. Sus contratos terminan en 2017 y no le cortarían el paso a Benintendi, una de las joyas de la granja que se espera que este listo para jugar a la sombra del mosntruo verde en 2018. Si no se puede concretar a ninguno de estos dos se podría intentar ir a por Ryan Braun. Su salida de los Brewers no parece complicada, el problema es un contrato largo (y elevado) que si frenaría la progresión del prospect.

La ventaja de ir a por Braun es que se podría negociar al mismo tiempo por Lucroy. Es cierto que la de catcher es la posición que mejor cubierta tienen los Red Sox, pero traer a un tío que esta entre los tres o cuatro mejores del puesto sería un lujo que habría que aprovechar.

¡Más madera! ¡Es la guerra! Esto es lo que gritaban los hermanos Marx en una de sus escenas más celebradas. Quizás es el grito que también debe emplear Dombrowski cuando vaya a la agencia libre.

Los hermanos Marx con Lou Gehring.

martes, 28 de junio de 2016

All-in o nada.

Resulta aburrido seguir hablando de esto. Aburrido para el lector. Aburrido para mí. Llevamos un año dándole vueltas al asunto y no termina de arreglarse. Ni el cambio del coach de pitcheo, ni la llegada de un nuevo general manager, ni los 217 millones de dólares por Price han solucionado absolutamente nada. La rotación de los Red Sox sigue siendo un desastre.

Después de tres meses de competición nos encontramos con que Boston únicamente cuenta con tres abridores "fijos". El propio Price, que a pesar de llegar con vitola de estrella está firmando su peor temporada como profesional. Un Porcello cumplidor que está haciendo lo que se esperaba de él y que a día de hoy parece un número tres de lo más fiable. Y por último nos encontramos con Steven Wright, una de las sensaciones de la temporada. El nudillero empezó como número cinco provisional de la rotación por la lesión de Eduardo Rodriguez y ha acabado sonando como abridor para el All-Star Game.

Las dos últimas posiciones de la rotación están siendo una auténtica pesadilla. Buchholz, Rodriguez, Kelly, Owens, O'Sullivan y Elias son los seis pitchers que las han ocupado con actuaciones que se han movido entre lo lamentable y lo patético. Tan desafortunados han estado estos lanzadores que durante buena parte de junio los Red Sox se la jugaron con una rotación de solo cuatro brazos.

Estadísticas del pitcheo abridor de los Red Sox en 2016. Fuente: Fangraphs.

El problema no ha sido solo de los pitchers, desde el banquillo y la gerencia se han cometido una serie de decisiones horribles que no han ayudado para nada. ¿Cómo es posible que nadie del staff técnico se diera cuanta de una serie de cambios en la manera de lanzar de Price que probablemente estaban lastrando su rendimiento? Tuvo que ser Pedroia, después de ver varios videos, el que le recomendara a su compañero recuperar su antigua mecánica con la consiguiente mejora. Por no hablar de lo mal que se ha llevado la vuelta del Rodriguez al equipo. Ante lo espantoso que estaba siendo Buchholz se decidió acelerar el regreso del venezolano a pesar de que estaba teniendo problemas en sus aperturas en las Menores. El resultado era de esperar y de sobra conocido por todos. Quizás ahora Rodriguez ya este recuperado físicamente, pero tiene un bloqueo mental del que le va a ser difícil salir.

Con este panorama y con algún otro problema, aunque mucho menor, en el bullpen y en la profundidad del banquillo se plantan los Red Sox en julio. Parece evidente que habrá algún trade. La cuestión es que Boston no necesita pulir un poquito aquí y abrillantar una pizca allá. No basta con un brazo que de profundidad a la rotación, se necesitan dos, incluso tres, abridores de garantías. Incluso habría que pensar en reforzar el cuerpo de relevistas y añadir una o dos piezas secundarias, pero solventes, a la ofensiva.

Dombrowski, GM de la franquicia de Massachusetts desde el otoño pasado, es de los que no tienen problemas a la hora de destrozar granjas para atraer a jugadores consagrados. Ahora es el momento. Pero si se mueve que no sea para traer un número dos o tres a la rotación, que sea para forzar la llegada de dos brazos que de verdad hagan temblar a toda la Liga. No tiene sentido perder algo de talento joven para que un Shoemaker o un Pomeranz te den algo de oxígeno. Aprovecha todos los recursos que uno de los mejores farm system del béisbol te ofrece. Deshazte de Benintendi, Devers, Espinoza, Kopech, Light y hasta de Moncada si con ello vas a poder conseguir a gente como Fernandez, Gray, Teheran o Carlos Gonzalez.

La temporada de los Red Sox es ahora mismo una bola elevada que vuela hacia los jardines. Si queremos que sea un cuadrangular las oficinas deben apostar fuerte y moverse bien. Poner toda la carne en el asador y traer refuerzos serios que de verdad le den al equipo el salto de calidad que necesita. No valen medias tintas. Para fichar a un jugador de rol lo mejor es no moverse y terminar la temporada como se pueda. "Hazlo o no lo hagas", le decía Yoda a Luke, "pero no lo intentes". Dombrowski debe ir a puerta gayola y lanzarse un órdago, un all-in y lo que haga falta, pero dejarse de faroles.


viernes, 23 de octubre de 2015

¿Por qué? Resumen del desastroso 2015 de los Boston Red Sox.

A día de hoy son pocas las cosas novedosas que se puede decir sobre la decepción que ha sido la temporada de los Red Sox. El equipo perdió toda opción de estar en postemporada a finales de mayo y desde entonces se vienen aireando las carencias y deficiencias del roster. Una rotación limitada con gente que ha rendido por debajo de lo esperado. Un bullpen malo en el que solo dos piezas trasmitían confianza. Fichajes multimillonarios que han sido un auténtico pufo. Una plantilla descompasada en la que jóvenes prometedores y veteranos crepusculares no se han entendido.

Mediados de marzo del 2015. Fort Myers, Florida. No hace falta ser un genio para ver que el roster de los Red Sox es de todo menos equilibrado. Mucho bate y dudas en el pitcheo.

En las posiciones de campo nos encontramos con una extraña mezcla. Por un lado una serie de curtidos veteranos que ya han dado sus mejores cabalgadas. En la otra parte un grupo de rookies que apenas cuentan con uno o dos años de experiencia en las Mayores. Entre los primeros están Ortiz, Pedroia, Victorino, Napoli, Hanigan o Nava. Entre los segundos destacan Bogaerts, Betts, Castillo o Holt. Solo dos jugadores escapan a esta clasificación. Dos caras nuevas llamadas a marcar las diferencias. Los dos grandes fichajes del GM Ben Cherington en la agencia libre: Hanley Ramírez (88 millones por cuatro años) y Pablo Sandoval (95 millones por cinco años).

En la rotación también se intuyen cosas raras. Después de la salida de Lackey y Lester en el verano del 2014 parecía una obligación fichar a un abridor estrella. Los despachos no lo han visto necesario. Han optado por una rotación en la que abundaban treses y cuatros, quizás con suerte algún dos. Pero no hay un claro número uno. ¿Porcello, Kelly, Buchholz, Miley o Masterson? ¿Quién va a ser el ace?

Una rotación así sería justificable si el equipo contara con un bullpen profundo y de garantías, pero no es el caso. En 2014 los relevistas de los Red Sox lograron un ERA de 3.33, el décimo segundo mejor de la MLB.


De la tabla anterior solo Uhera, Tazawa y Breslow siguen en el equipo de cara al 2015. Para cubrir las bajas se ha decidido confiar en la granja y en un par de contrataciones: Ogando y Ross.

No hay ninguna duda de a que van a jugar los Red Sox en el 2015. A pegar más que el rival mientras se espera que los lanzadores no lo hagan especialmente mal. Si el pitcheo no colapsa la ofensiva de Boston se encargará de doblegar a los contrarios a golpe de bate. La idea es sencilla, pero arriesgada.

Siete meses después se puede decir que la temporada ha sido un desastre. Sobre el papel es muy sencillo hablar. Es muy fácil mirar las estadísticas y decir que con estos pitchers vamos a permitir tantas carreras de media mientras que nuestra ofensiva va a promediar una mayor anotación que nos va a permitir ganar. El problema está en que si el pitcheo funciona peor de lo esperado los bateadores empiezan a dudar. La necesidad imperiosa de tener que conseguir un hit en cada turno de bateo puede crispar los nervios de cualquier jugador.


Como vemos en la tabla anterior a medida que el rendimiento de los lanzadores fue mejorando y estabilizándose la confianza de los bates aumentó. Un equipo de béisbol se debe empezar a construir desde el pitcheo y la defensa. Una buena rotación, un buen bullpen y un buen fildeo pueden sobrevivir a una mala ofensiva. Lo contrario es muy complicado.

Después de un mes de abril dubitativo en el que los Red Sox terminaron segundos de su división llegó un mayo negro que relegó al equipo a la última plaza. En estos dos primeros meses de competición la ofensiva estuvo muy lejos de lo esperado y el pitcheo fue una calamidad. Durante abril la ERA de los abridores fue de 4.94 para Kelly, 5.16 para Masterson, 5.34 para Porcello, 5.76 para Buchholz y 8.62 para Miley. Si los Red Sox consiguieron sacar partidos adelante fue por un inicio espectacular de Hanley Ramírez. El dominicano bateó .293 con diez cuadrangulares y veintidós remolcadas en su primer mes como patirojo.

La llegada de Willis fue clave
para la mejora del pitcheo.
Ya hemos comentado que mayo no empezó muy bien. Esto empujó a la dirección a tomar medidas drásticas. Ciertos sectores de la prensa llegaron a sugerir  la destitución de John Farrell, pero finalmente se apostó por tocar una pieza de menor importancia. Juan Nieves fue despedido como pitching coach y en su lugar llegó Carl Willis.

Poco a poco se fue notando cierta mejoría. La entrada del joven Eduardo Rodríguez en la rotación supuso un soplo de aire fresco al mismo tiempo que los poderosos bates del equipo entraban en calor. Un buen mes de junio devolvía la ilusión a la Red Sox Nation y hacía posible creer en la remontada. Cuando llegó el fin de semana del All Star el récord de Boston era de 42-47, a "solo" seis partidos de los Yankees. Un desastroso 5-15 en los veinte partidos siguientes desvanecía cualquier opción.

Sandoval y Hanley. Tanto monta, monta tanto.
Si antes hemos comentado que Ramírez empezó como un tiro ahora toca decir que ha medida que avanzó el verano su rendimiento bajo hasta límites insospechados. Su producción ofensiva fue decreciendo hasta un promedio de .183 y cero cuadrangulares después del partido de las Estrellas. Tampoco Sandoval se movía cerca de los números a los que nos tenía acostumbrados. Su promedio de bateo en sus ocho años de experiencia en las Grandes Ligas es de .288, esta temporada terminó con un discreto .245. Pero el mayor problema de ambos ha sido su defensa. La estadística avanzada los sitúa entre los peores defensores del 2015 y Fangraphs fija su war en -2.0 para Sandoval (el peor de la MLB) y -1.8 para Ramírez. Los dos fichajes destinados a tirar del carro no solo no han cumplido en ataque sino que han sido un lastre en defensa.

Cuando llegó el 31 de julio, fecha límite de traspasos, el equipo malvivía en el fondo de la tabla con un pobre 46-58. A pesar de que los nombres de Hammels y Kazmir sonaron para reforzar la rotación la dirección deportiva optó por no hacer incorporaciones y desprenderse de algunos contratos importantes. Así que Napoli volvió a Texas, Nava marchó para los Rays y Victorino se unió a los Angels.

En agosto, con poco que hacer en lo deportivo, se producían un terremoto institucional. Primero Larry Lucchino, hombre fuerte de la franquicia en los últimos trece años, anunciaba su dimisión como Presidente y CEO. Su sustituto, al menos en las labores administrativas, era Sam Kennedy, un hombre de la casa con experiencia como gestor pero con una nula formación deportiva. Para cubrir esta carencia se especulaba con la posibilidad de promocionar a Ben Cherington de GM a Presidente de Operaciones Beisbolísticas, pero finalmente sucedía algo más inesperado.

El elegido como mandamás del área deportiva era el ex directivo de los Tigers Dave Dombrowski.  Esto terminó por poner los ojos de todo el mundo en el 2016. Lo que quedaba de temporada quedó en un segundo plano y empezaron a correr ríos de tinta sobre lo que la llegada de un "win now" guy como Dombrowski podía suponer. Básicamente se hablaba de un posible desmantelamiento del farm system con el objetivo de incorporar jugadores contrastados que hicieran competitivo al equipo en el corto plazo. Para más información consultar el artículo publicado en este mismo blog el pasado 28 de agosto y titulado ¿Cómo encajará Dombrowski en los Red Sox?

Dombrowski tiene la difícil tarea de volver a
convertir a los Red Sox en un equipo ganador.

También en agosto se producía una terrible noticia. A John Farrell le era diagnosticado un linfoma. El manager aparcaba el béisbol y se centraba en un tratamiento de quimio que afortunadamente ha salido bien. Si todo sigue su curso Farrell volverá al dugout el año que viene.

Tanta inestabilidad en los institucional no repercutió de manera negativa en el juego, sino todo lo contrario. Con Terry Lovullo como sustituto provisional de Farrell el equipo firmó sus mejores partidos. La rotación se asentó mucho más y vimos la mejoría de Kelly y Porcello, así como la irrupción del joven Henry Owens. La defensa también se vio beneficiada por la entrada de dos nuevos jardineros en el fildeo habitual. Bradley Jr. y Castillo eran dos jugadores que no habían terminado de despegar en años anteriores, este final de temporada se convirtieron en escuderos de lujo de un Betts espectacular.

Al tiempo que la defensa mejoraba los bates empezaron a producir a gran nivel. Los mismos Betts, Castillo y Bradley Jr., así como un gran Bogaerts, un inesperado Shaw y un eterno Ortiz, que alcanzaría la mágica cifra de 500 home runs, espoleaban a los Red Sox. La orgía ofensiva de Boston llegaba a su clímax a mediados de agosto. En dos partidos contra los Mariners el lineup patirojo anotó treinta y siete carreras.

El buen rendimiento del equipo en los últimos instantes hizo que por momentos se coqueteara con la cuarta plaza e incluso se rozara la tercera, pero finalmente se terminó en una merecidísima última posición. Por tercera vez en cuatro los Sox acaban la temporada regular como sotaneros de la división. Y con el cuarto presupuesto más alto de la MLB.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Mike Haze nuevo GM de los Red Sox.

Después de tanto misterio y tanta intriga se toma una decisión de una sencillez aplastante. Tantas vueltas acerca de quienes serían los treinta nombres de esa misteriosa lista que Dombrowski decía tener para acabar apostando por la continuidad. No se puede decir que los dirigentes de los Red Sox se hayan roto la cabeza. El elegido para ocupar la vacante dejada por Ben Cherington es su asistente.  

Mike Hazen nació en Massachusetts en 1976. Después de un breve paso por la Ligas Menores entró a formar parte del equipo de scouts de los Indians. Rápidamente ascendió y pasó a ser asistente de John Farrell, que por aquel entonces era Director of Player Development en la franquicia de Cleveland. El propio Farrell fue su padrino en los Red Sox, y tras ocupar varios puesto distintos acabó como asistente del GM.

Hazen (drcha) y Dombrowski (izda) en la
 presentación del primero como nuevo GM.
Su elección parece lógica. Es un hombre de la casa y conoce bien la granja. Pero la razón fundamental para su nombramiento (o al menos tan de peso como las anteriores) es que tiene un perfil bajo. Es relativamente joven. No fue un gran jugador y tampoco ha pasado por los banquillos. Nunca antes ha sido GM y su recorrido se limita a los Indians y a los propios Red Sox. 

No es casualidad que en los últimos días su nombre estuviera vinculándose con el puesto de GM de los Angels. Una franquicia que busca a alguien flexible y poco conocido que se amolde a Mike Scioscia. Scioscia es el entrenador del equipo y una de las personalidades más fuertes de la MLB. Sus monumentales broncas con el anterior GM, Jerry Dipoto, acabaron con este en la calle. 

Seamos realistas. Dombrowski va a ser el que tome las decisiones verdaderamente importantes. El que haga y deshaga el roster de los Red Sox. Para evitar enfrentamientos y polémicas le va mejor alguien como Hazen. Este mismo ha reconocido que que "el rol de GM va a ser un poco distinto con Dave (Dombrowski)".

Quizás decir que Hazen va a ser el chico de los recados es un poco exagerado. Pero seguro que su papel se va a centrar más en el control y desarrollo del farm system (donde si tiene mucho prestigio) que en firmar a las estrellas que deben volver a hacer aspirantes a los Red Sox. Veremos como termina la cosa. 

viernes, 28 de agosto de 2015

¿Cómo encajará Dombrowski en los Red Sox?


El 1 de agosto Larry Lucchino anuciaba su dimisión como Presidente y CEO de los Boston Red Sox. En esa misma comparecencia el propio Lucchino hacía público que su sucesor sería Sam Kennedy. El nuevo presidente de los Red Sox es un ejecutivo vinculado desde hace tiempo a la gestión de organizaciones deportivas. Empezó con unas prácticas universitarias en los Yankees para unirse en 1996 a unos San Diego Padres presididos por Lucchino. En 2002 ambos abandonaban California y se unían a los Red Sox. Mientras que la carrera de Lucchino se "limitó" a presidir el equipo de béisbol Kennedy compatibilizó puestos en la franquicia con otros en el Fenway Sports Group. Esta compañía es entre otra cosas propietaria de los propios Red Sox, del Liverpool y de los derechos de imagen de Lebron James. En 2009 Mike Dee, presidente del conglomerado, se iba a los Miami Dolphins y Kennedy asumía la presidencia.

El curriculum de Kennedy como gestor es impresionante, y una vez fue nombrado presidente de los Red Sox nadie puso en duda sus capacidades como administrador, pero su experiencia en el ámbito puramente deportivo es nula. Por ello parecía evidente la necesidad de contratar a otra persona que cubriera esa carencia. Lo más lógico hubiera sido promocionar a Ben Cherington, GM de Boston desde 2012, al puesto de presidente de operaciones beisbolísticas pero la decisión fue totalmente opuesta y sorprendente. El 18 de agosto se anunciaba que el elegido era Dave Dombrowski. Ideólogo de los Detroit Tigers durante las últimas catorce temporadas, Dombrowski había renunciado a su puesto en la franquicia de Michigan dos semanas atrás. Inmediatamente después de este anuncio Cherington, en un ejercicio de honestidad profesional, presentaba su dimisión. La espantada de Cherington no era una simple rabieta por no haber sido el elegido, sino que tenía un trasfondo mucho mayor: el cambio de filosofía en la gestión deportiva de los Red Sox que suponía la llegada del ex de los Tigers.

Lo primero que sorprende en el nombramiento de Dombrowski son las fechas. Normalmente este tipo de decisiones se hacen públicas fuera de temporada. La excusa puesta por la franquicia ha sido que cuanto antes se empiece a planificar la nueva temporada mejores resultados habrá. Lo segundo que sorprende es el nombramiento en si. La elección de Dombrowski supone un auténtico giro copernicano en el ámbito deportivo de los Red Sox. Una franquicia que había apostado por la sabermétrica desde sus orígenes delega en un hombre que no cree en ella. Una organización que había apostado por un farm system potente que formaría a las estrellas del mañana contrata a un profesional que concibe a los prospectos como simples monedas de cambio para conseguir grandes estrellas.

Después de la exitosa campaña de los A's en el 2002 los Red Sox toman conciencia de las enormes posibilidades de éxito que se encierran en el análisis de la estadísticas avanzadas. Le ofrecen a Billy Beane un contrato como GM pero este lo rechaza. No obstante la franquicia de Massachusetts había decidido apostar por este revolucionario modelo y cambia su estructura para adaptarse al mismo. Se contrata a Bill James, gurú de la sabermétrica, como asesor; se nombra GM a Theo Epstein, un estudiante de Yale con ninguna experiencia como jugador o entrenador y se moderniza el sistema de scouts. La llegada de Dombrowski rompe totalmente con esta mentalidad. Él mismo ha manifestado en múltiples ocasiones que las estadísticas le parecen importantes, pero que sus decisiones se basan finalmente en las sensaciones que le trasmite un jugador y en la opinión de sus ojeadores. Poco después de su nombramiento hizo unas declaraciones muy ilustrativas cuando era preguntado sobre esto: "Si las estadísticas me dijeran que José Iglesias no es un buen SS no haría caso. Me fiaría de mis ojos y lo ficharía". Dejando a un lado las discusiones (interminables) sobre el éxito de una u otra forma de confeccionar los rosters decir que lo verdaderamente sorprendente en este caso es el cambio que la gerencia de los Red Sox ha decidido dar.


Theo Epstein, amo y
señor de Wrigley Field.
Pero aun hay más. Theo Epstein fue un tío que apostó claramente por fortalecer el farm system de Boston. Se llevó este modelo a los Cubs cuando la franquicia de Chicago lo contrató como presidente de operaciones beisbolísticas y el trabajo está dando sus frutos. Gente que viene de las Menores, como Bryant o Schwarber, son piezas importantísimas de unos Cubs que aspiran a todo. A pesar de la marcha de Epstein a Illinois en 2011 los Red Sox siguieron fieles a este modelo. De hecho, a día de hoy la mayoría de expertos consideran que las canteras de ambas organizaciones están entre las cinco mejores de la MLB.

Betts, Bogaerts, Swithart, Rodríguez, Bradley o Shaw son algunos ejemplos que demuestran el buen hacer de Boston en las Menores. Además habría que mencionar que la organización cuenta en sus distintos equipos asociados con cinco prospectos (Owens, Johnson, Moncada, Margot y Devers) que aparecen en el Top 50 de los más prometedores de los próximos años.

La gestión por la que Dombrowski apostó en sus catorce años en los Tigers fue totalmente opuesta. Considerado un win-now guy utilizó las jóvenes promesas de las menores como piezas de cambio para conseguir jugadores formados que supusieran impactos inmediatos. Su jugada más arriesgada fue cambiar a seis prospectos, entre los que había dos primeras rondas del draft considerados entre los diez mejores novatos del momento (Andrew Miller y Cameron Maybin), por Miguel Cabrera. A día de hoy es imposible negar que el traspaso fue un éxito, pero en su momento hubo críticas. Por ejemplo, imaginemos que a primeros de diciembre se hace oficial que los Red Sox dan a Rodriguez, Owens, Devers, Marrero y Shaw a cambio de Bryce Harper. Habrá a quien le parezca un movimiento brillante, pero no deja de ser una apuesta a todo o nada. Un all in que algo tan incontrolable como una lesión puede truncar.


Dombrowski sostiene uno de los trofeos de campeón
de la Liga Americana conseguidos en Detroit.
Dombroski se ha cansado de repetir que su manera de manejar el club no será la misma en los Red Sox que en los Tigers. "En Detroit usábamos el farm system de una manera una tanto diferente. Allí teníamos mucha urgencia por ganar las Worlds Series (...) y desafortunadamente tuvimos que traspasar a muchos jóvenes talentos", ha comentado en referencia a la presión ejercida por Mike Ilitch, propietario de la franquicia, y cuya gran obsesión fue llevar el título de campeones a una ciudad azotada por una crisis brutal. Dombrowski no ha dudado en hacer hincapié en lo beneficioso que es un farm system potente:"...si se pueden sacar jugadores formados por la propia organización mucho mejor. Se les conoce bien, se saben sus puntos fuertes, se les enseña aquello en lo que fallan..."

Dombrowski ha sido traído a los Red Sox para reconstruir el equipo y hacerlo aspirar a todo, pero la tarea no va a ser sencilla. La primera piedra va a ser el ya mencionado choque entre las ideas más clásicas del nuevo presidente de operaciones beisbolíticas y la estructura más enfocada a las estadísticas que impera desde hace años en la franquicia. La impresión es que los propietarios quieren hallar una manera de aunar las dos escuelas multiplicando así las opciones de alcanzar el éxito. En la mano del recién llegado está el combinar su olfato ganador y el buen ojo de sus scouts con los datos sabermétricos.

Otro de los retos de Dombrowski va a ser la confección de un roster competitivo. Los Red Sox han sido sotanero de su división en los últimos cuatro años, si bien es cierto que en 2013 fueron campeones de las Series Mundiales. A día de hoy nos encontramos con tres contratos muy elevados (Ramirez, Sandoval y Porcello) en jugadores que han rendido muy por debajo de lo esperado, por lo que encontrar algún equipo interesado en ellos parece complicado. La rotación ha sido otro de los problemas. Kelly, Porcello y Masterson han estado horribles, Buchholz cumplió hasta su lesión y Wright y Miley han sido tremendamente irregulares. El bullpen ha sido otro desastre. Solo Uhera y Tazawa se salvan de la quema. 

A su favor cuenta con un puñado de buenos jugadores jóvenes, dos veteranos de lujo como Ortiz y Pedroia y una granja que desborda de talento. En manos de Dave está manejar correctamente los recursos disponible y enderezar el rumbo de los Red Sox. Si tiene éxito nadie se acordará de aquellos prospects que se tradearon, ni de si se apostó por los ojeadores de toda la vida o por la estadística pura. Pero como fracase los aficionados y la inmisericorde prensa de Nueva Inglaterra lo machacaran.

lunes, 24 de agosto de 2015

Semana 17- 23 agosto.

El azar ha querido que escasos tres días después de conocerse el cáncer de John Farrell los Red Sox se enfrenten a los Cleveland Indians. En el equipo de Ohio es donde Farrell rindió mejor como lanzador, y es también en la tribu donde conoció a Terry Francona.

Ambos jugadores se hicieron entrenadores tras el retiro y formaron parte del staff, con Terry como manager y John como pitching coach, que llevó a los Red Sox a ser campeones de las Series Mundiales del 2007. Farrell dejó los Red Sox en el 2010 para estrenarse como manager al Norte de la frontera, mientras que Francona continuó al frente de Boston hasta el 2011. En el 2013 ambos volvieron a entrenar. Francona se decidía por los Indians al mismo tiempo que Farrell volvía a Nueva Inglaterra para volver a coronar a los Red Sox como campeones del mundo.

Esta semana, después de ser compañeros y rivales en los banquillos, se van a ver como amigos. Aprovechando su estancia en Massachusetts para la serie contra los Red Sox Francona ha manifestado que acompañará a Farrell en la primera sesión de quimio que este reciba. "Hay un puñado de gente que no solo son tus amigos por el béisbol, sino más allá del béisbol. John es uno de ellos," ha declarado el entrenador de los Indians.

Después de la serie de tres partidos contra los Indians toca disfrutar, pero del rival, no de los Red Sox. Los Kansas City Royals llegan al 4 de Yawkey Way. A pesar de haber jugado las Series Mundiales el año pasado los de Missouri son la gran sorpresa de este 2015. Nadie daba un duro por ellos después de una temporada pasada donde ya llegaron bastante lejos, además las bajas sufridas durante el invierno los hacía, a priori, un equipo más débil. Nada de eso, segundo mejor equipo de la MLB, solo superados por sus vecinos de San Luis, a los que andan pisando los talones. Un equipo que hace todo bien. Batean, corren, roban y son sostenidos por buena rotación, una gran defensa y un bullpen espectacular.

Por otro lado comentar que últimamente se ha escuchado un rumor bastante raro. Los Dodgers estarían interesados en De Aza. Debe ser que como no tienen casi jugadores necesitan alguno más en el que malgastar el dinero.

Lunes 17 vs Cleveland Indians (Derrota, 2-8).
Lo más destacado de este partido era el debut de Matt Barnes como abridor. El pitcher viene siendo un habitual desde el pasado septiembre, pero su papel había sido siempre el de relevista. Su primera apertura duró solo cinco entradas y dejó mucho que desear a pesar de los siete strikeouts. Todo lo contrario sucedió en el montículo de Cleveland, donde Salazar solo concedió cuatro hits y una carrera.

Shaw está firmando un gran mes
de agosto: .434, 12RBI y 5HR
La cosa fue favorable para los Red Sox hasta la cuarta entrada. Un homer de Shaw daba ventaja y Barnes trasmitía buenas sensaciones logrando seis ponches en tres entradas. En la parte alta de la cuarta es cuando vino la reacción de los Indians. En primer lugar Almonte impulsaba la carrera de Brantley para restaurar las tablas. Luego vendrían una serie de buenos hits y un walk que permitía llenar las bases y anotar cuatro carreras más. El brazo de Barnes, acostumbrado a uno o dos innings, se acabó por venir abajo.

Santana acababa por amargarle la noche al lanzador de Boston con un home run que hacía inminente la llamada al bullpen. El elegido fue Hembree, que recibió un nuevo cuadrangular del primer bate al que se enfrentó. Un lunes de resaca para lo bateadores de los Red Sox después de la borrachera ofensiva del fin de semana.

Martes 18 vs Cleveland Indians (Victoria, 9-1).
El mal inició de Bauer lastró a su equipo. El joven pitcher concedió cinco carreras en menos de dos entradas. Demasiado botín para un Eduardo Rodríguez que supo administrar la ventaja.

En la primera entrada Los Red Sox se adelantaban gracias a una remolcada de Ortiz. Bid Papi empezó la temporada con bastantes dudas, pero poco a poco está recuperando las sensaciones. Antes del All Star su promedio era de .231, desde entonces el dominicano está en .342. En la segunda los de Boston seguían imponiendo su ley desde el cajón. Un doble de Betts impulsaba las carreras de Shaw, Catillo y Swithart. Poco después el propio CF llegaba al home gracias al hit de Holt.

Los Indians buscaron soluciones en sus relevistas, pero lo único que encontraron fueron más hostilidades. Ni Crockett, ni Webb, ni Adams, ni Manship. Hasta dieciseís hits conectó la ofensiva de los Red Sox, siempre respaldada por Rodríguez. El venezolano estuvo ocho entradas sobre el montículo y tan solo cedió una carrera, fruto de un cuadrangular de Brantley.

Por cierto, el día se cerró con una noticia menor: Dave Dombrowski fue nombrado nuevo presidente de Operaciones Beisbolísticas de los Red Sox. Al mismo tiempo Ben Cherington decidía abandonar la organización.

Miércoles 19 vs Cleveland Indians (Victoria, 6-4).
El nuevo Presidente de Operaciones "charla" con John Henry en el
partido entre Red Sox e Indians. ¡Vaya rollo estas contando Dave!
A golpe de home run. Así es como los Red Sox consiguieron la victoria en el último partido de la serie contra los Indians. Los nueve ponches conseguidos por Kluber no doblegaron a unos Red Sox consagrados a la potencia de bateo.

El partido empezaba con una duda: con Betts y Bogaerts fuera del lineup por descanso quién iba a liderar el ataque de Boston. La respuesta no tardó en llegar. En la segunda entrada Ortiz lograba un homer. En el siguiente turno de bateo Shaw repetía ante la cara de pasmo del ace de Cleveland. Como ya hemos dicho Kluber no firmó un mal partido, solo concedió seis hits, el problema es que cuatro de ellos fueron cuadrangulares.

En la cuarta los encargados de penalizar con abusivos resultados los fallos del pitcher fueron Bradley y Hanigan, que con otros dos homers (el de Bradley además impulsó las carreras de Castillo y Sandoval) consecutivos daban a los locales una ventaja de 6-0.

Con el partido agonizando el bullpen de los Red Sox se las arreglo para poner algo de tensión a las dos últimas entradas. Layne y Machi cedieron tres carreras en la octava, pero Tazawa cumplía en su rol de cerrador y permitía a Boston adjudicarse una victoria de 2-1 en la serie.

Jueves 20 vs Kansas City Royals (Victoria, 1-4).
Los Royals se quedaron secos. Siete contundentes entradas lanzadas por Miley y un buen hit de Hanigan sirvieron para dar la tercera victoria consecutiva a los Red Sox. Los de Missouri decepcionaron y en ningún momento estuvieron cómodos.

Ya en la primera entrada se veía que el partido no iba a deparar muchas alegrías para Kansas. Después de conceder dos hits y un walk Danny Duffy volvía a lanzar cuatro bolas para permitir la primera carrera de los Red Sox. El pitcher de los líderes de la Americana estuvo errático y poco decidido en las cinco entradas que aguantó en la lomita. Es cierto que no se puede hablar de una actuación horrible, pero trasmitió muy poca seguridad y eso repercutió en sus compañeros.

La ventaja de Boston aumentó hasta el 4-0 en la tercera. Hanigan lograba impulsar dos carreras y anotar otra aprovechando un triple de Bradley. La ofensiva de los Royals, con seis hits y solo tres jugadores en posición de anotar, estuvo lejos de su nivel. Hosmer, que promedia .315, hizo cero de cuatro y la única carrera fue fruto de un homer de Moustakas.

Viernes 21 vs Kansas City Royals (Victoria, 2-7).
Por fin llegó el momento de Henry Owens. Después de tres aperturas reguleras el pitcher rompió y completó un muy buen partido. Ocho entradas, cuatro hits, un walk y dos carreras. La buena actuación del novato de los Red Sox se vió respaldada por una fantástica línea de bateo que destrozó a Johnny Cueto.

Owens lanzó cuatro bolas en sus primeros cuatro lanzamientos y mandó a Alcides Escobar a la primera base. Viendo este mal inicio parecía que el partido iba ser un vía crucis de nueve estaciones en que cada pitcheo del prospect iba a ser una agonía. Nada más lejos de la realidad. Al final de la segunda entrada Boston ya ganaba 3-0 e iba camino de propinarle a Cueto una de las derrotas más duras de su carrera.

El ace de los Royals rindió lejos de su mejor nivel, pero la defensa tampoco contribuyó demasiado. Cain, Escobar y Orlando cometieron errores poco usuales que ayudaron a las carreras de los Red Sox. En Boston destacó Blake Swithart. El catcher, que se perfila como miembro del equipo ideal de novatos, consiguió cuatro hits, tres carreras y dos impulsadas.

Sábado 22 vs Kansas City Royals (Derrota, 3-6).
La lógica acabo por imponerse. Un equipo como los Red Sox les puede birlar uno, incluso dos partidos seguidos a los Royals, pero tres... Si ademas añadimos que Matt Barnes volvía a abrir para Boston la ecuación queda despejada antes de empezar.

En su primera apertura en la MLB Barnes dejó algunas dudas, en esta segunda oportunidad quedó patente que se adapta mejor al papel de relevista. Un balance muy pobre de ocho hits, cinco carreras, una base por bolas y solo dos ponches lo atestiguan. En la primera entrada Hosmer y Cain anotaron tras sendos singles y gracias a un doble de Morales. Pero el momento crítico de pitcher de Boston llegaría en la sexta entrada, cuando un triple homer de Pérez le mandaba al dugout.

Los Red Sox conseguirían anotar tres carreras en las últimas entradas, pero nunca inquietaron a los Royals.

Domingo 23 vs Kansas City Royals (Derrota, 6-8).
Partidazo en Fenway para cerrar la serie y la semana. No hubo un béisbol brillante pero la emoción supuraba en cada jugada. Impresionante la determinación y el temple de los Royals. Se movieron espectacularmente en los momentos críticos y cada día parecen más candidatos a repetir en las Series Mundiales.

Empezó pegando Boston gracias a un gran Jackie Bradley Jr. que brilló con el bate y con el guante. El outfielder impulsaba y anotaba en la segunda entrada para dar una ventaja momentánea a los Red Sox. El líder de la Liga Americana no tardaba en dar la vuelta al marcador. 2-4 con una gran aporte de Moustakas que terminó el día con tres hits, un homer, una carrera y cuatro remolcadas.

Hanigan atrapa la bola al tiempo que infante se lanza hacía el home.
Boston conseguía empatar con dos carreras en la sexta y tomaba el liderato en la séptima gracias a otra carrera y otra impulsada de Bradley. En la novena llegaba la locura. Infante era puesto out por Hanigan en las inmediaciones del home. Bogaerts se empanaba y desperdicia la oportunidad de poner fin al partido cuando un Escobar pasado de rosca tenía que volver a la segunda base porque la tercera estaba ocupada por un compañero. Con dos outs y la victoria en las mano de un Tazawa que estuvo horrible Hosmer impulsaba dos carreras para empatar a seis.

Unos grandes Royals que aprovecharon los errores del rival de forma superlativa acabarían por llevarse el partido sin necesidad de entradas extras gracias a un doble de Moustakas que permitió dos carreras más.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Semana 3-9 agosto.

Parece que pese a la marcha de Lucchino a final de temporada el sentido común se impone en la gestión deportiva de los Red Sox. La semana pasada hacíamos hincapié en que lo lógico sería no hacer ningún trade de relumbrón antes del 31 de julio. Lo suyo sería usar lo que queda de temporada para ver el rendimiento de jugadores jóvenes y descubrir las verdaderas necesidades del equipo (que por otro lado están bastante claras) de cara a la próxima temporada. Afortunadamente esto es lo que parece que se va a hacer. Durante la semana pasada ya se dieron más entradas a Castillo, Shaw, Bradley o Rutledge. Además después de los debuts de Rodríguez y Johnson el abridor Henry Owens será el siguiente en estrenarse en alguno de los choques de esta semana. También se debe pensar que en los equipos de las menores hay una buena cantidad de chavales con vitola de estrella como Moncada, Margot o Devers.

Frente a la tranquilidad de la que está haciendo gala la franquicia se encuentran los siempre furibundos periodistas de Boston. En los diarios y radios todo son especulaciones sobre los fichajes que hay que hacer el año que viene y sobre que se podría conseguir a cambio de tal o cual jugador del roster actual. Hay cierta unanimidad en que además de la rotación y el bullpen también deben hacerse incorporaciones en los puestos de 1B, 3B y LF.

¿Será Dombrowski ejecutivo de los Red Sox?
Ya habíamos comentado que el sustituto de Lurry Lucchino iba a ser Sam Kennedy. Las aptitudes de este  último como hombre de negocios no son puestas en duda por nadie, pero si que hay ciertas suspicacias acerca de sus capacidades para dirigir los aspectos netamente deportivos de la franquicia. Esto ha provocado que se especulara con la llegada de otra persona que complementaría a Kennedy y cuya función se centraría en el campo deportivo. La destitución de Dave Dombrowski como hombre fuerte de los Detroit Tigers ha generado ciertos rumores sobre su posible llegada a los Red Sox para desempeñar esta tarea.

Dejando de lado los despachos y saltando directamente al campo decir que esta semana tocan seis partidos lejos de Fenway. Primero visita al Bronx, donde se intentará arrancar alguna victoria que entorpezca la ruta de los Yankees hacía la post temporada. El fin de semana viaje hasta la Motor City para enfrentarse a unos Tigers que tras los traspasos de Price y Céspedes están con los ojos puestos en la próxima temporada.

Martes 4 @ New York Yankees (Derrota, 3-13).
Henry Owens, una de las perlas del farm system de Boston, tuvo la oportunidad de debutar en una de las plazas más difíciles de la liga. A pesar de una primera entrada algo dubitativa donde llegó a permitir una carrera creo que el debut del chaval se puede calificar de satisfactorio. Recordemos que hasta la irrupción de Rodriguez este chico era el pitcher joven con más futuro de las menores.

Entre la segunda y la quinta entrada las defensas se impusieron claramente a los ataques. A pesar de que ninguno de los dos pitchers estuvo estelar, cinco strike outs para Owens y tres para Tanaka, si que hubo buenas actuaciones de fildeo. Fue a partir de la quinta cuando empezó la traca de carreras. Los Red Sox golpearon primero y tomaron ventaja gracias a los hits consecutivos de Napoli, De Aza, Swithart y Bradley.

La reacción de los Yankees no se hizo esperar, y fue inmisericorde. Doce carreras en dos entradas. A pesar de los cambios que John Farrell hizo en el montículo no hubo manera de que el frágil bullpen de Boston frenara el poder de bateo de los del Bronx. Ross, Machi, Breslow y Ogando pasaron por la lomita para ver como Young, McCann, A-Rod y compañía conectaban hit tras hit.

Miércoles 5 @ New York Yankees (Victoria, 2-1).
El lanzamiento de nudillo de Wright fue
una pesadilla para los Yankees.
Hace unas dos semanas el rendimiento de Wright estaba siendo muy pobre y desde este humilde blog le dimos algún que otro palito. Viendo sus dos últimos partidos no queda más remedio que taparse la boca y pedirle perdón. Especialmente si nos ceñimos a la actuación que completó en el Yankee Stadium. El nudillero lanzó ocho entradas permitiendo tres hits, una carrera y ponchando a nueve bateadores. En el montículo de Nueva York debutó Luis Severino, un chico dominicano que dejo muy buen sabor de boca y que dará mucho que hablar.

A pesar de ser un partido dominado por los pitchers, entre los dos equipos solo lograron nueve hits, también hubo hueco para los grandes bates. Entre los pitos del público neoyorkino Ortiz bateó su vigésimo primer homer del año para dar a los Red Sox una ventaja de dos cero. En la séptima entrada Carlos Beltrán lograba con otro home run la única carrera de los Yankees. Koji cerró el partido y permitió una siempre placentera victoria ante los eternos rivales.

Miércoles 6 @ New York Yankees (Derrota, 1-2).
Sabathia firmó su mejor partido de la temporada (que tampoco es decir mucho) para darle la victoria a los Yankees. El ganador del Cy Young en 2007 permitió solo tres hits, una carrera y además logró ocho strike outs. Su contrincante en el montículo de los Red Sox fue el venezolano Eduardo Rodríguez, que completó un partido correcto pero con algunos momentos grises que le valieron la derrota.

Gregorius no acierta a atrapar el hit de Catillo.
El marcador se abrió en la tercera entrada, cuando después de lograr dos ponches Rodriguez permitió un single a Bret Gardner que se convertiría en carrera al pasar A-Rod por el cajón. Dos entradas más tarde Boston conseguía anotar. Un Castillo en franca mejoría, está bateando .333 en agosto, impulsaba la carrera de Hanigan al colarse el hit del cubano entre las manos de Gregorius.

En la sexta entrada los Yankees se aprovecharon de unos malos lanzamientos de Rodriguez y lograron llenar las bases. La defensa de los Red Sox reaccionó bien y salvó la situación con dos fly outs. Pero poco pudieron hacer en la siguiente entrada, cuando Ellsbury, ex de Boston, lograba un home run que marcaba el camino de la victoria. El excepcional bullpen de los Yankees no desperdició  la ventaja y cerró la serie con un balance de 2-1 favorable a los de Nueva York.

Jueves 7 @ Detroit Tigers (Victoria, 7-2).
Napoli con el parche de Boston Strong durante el 2013.
El día se abría con la salida vía waiwer de Mike Napoli. El 1B se va a Texas a cambio de cash considerations y un jugador a determinar en el futuro. Napoli llegó a Boston como agente libre en la temporada 2013 junto a Victorino, Gomes y Ross. Un equipo que se unió como pocos lo han hecho y que con el mantra del Boston Strong brindó a las víctimas del atentando de la Marathon de Boston uno de los más bonitos homenajes jamas vistos en forma de Series Mundiales.

Quizás Napoli no ha sido nunca un crack, ni jugador cuyos números destaquen en sabermetrics, pero su actitud ganadora y su carácter competitivo lo han convertido en una pieza fundamental para los Red Sox en estos dos últimos años. En las retinas queda ese homer contra Verlander para ganar el tercer partido de la ALCS del 2013 con un apretado 1-0. Gracias por todo Mike. Y mucha suerte.

Bueno, nos secamos la lagrimita y volvemos al presente, a la dura temporada del 2015 que en este partido nos deparó una sorpresa agradable. Joe Kelly estuvo bastante bien, al menos de inició. En la tercera entrada el abridor de los Red Sox había logrado siete strike outs y su equipo ganaba 4-0 gracias, entre otras cosas, a un doble homer de Ortiz. Castillo y Bradley siguieron mostrando unas buenas maneras que nos hacen ser optimistas de cara a la temporada que viene.

Los Tigers ensañaron los dientes con un home run de dos carreras logrado por J.D. Martinez y se aprovecharon de la inconsistencia de Masterson en el montículo para meter el miedo en el cuerpo. En la novena entrada cargaron las bases con un solo out y Uehara tuvo que salir al rescate. El japonés salvó la situación con un ponche y atrapando una bola rodada que lanzó a la primera base para poner out a Kinsler y ganar el partido.

Sábado 8 @ Detroit Tigers (Derrota, 6-7).
El partido empezaba bien para Boston. Una carrera en la segunda entrada y otra en la tercera que encarrilaba el segundo partido de la serie. En la quinta Miley, que no estaba estando muy acertado, permite el empate con un doble homer de Davis. Ortiz no tardaba en responder y su home run volvía a dar una ventaja momentánea a los Red Sox.

Entre la parte baja de la sexta y la séptima los Tiger consiguieron dar la vuelta al partido. Primero fueron Kinsler, Martinez y Castellanos los que pasaron por el home para que más tarde el propio Victor Martinez lograra un homer de dos carreras que colocaba el 6-7 definitivo en el Comercia Park. Con el cerrador Joakim Soria traspasado a los Pirates el encargado de cerrar el partido para Detroit fue Rondon.

Domingo 9 @ Detroit Tigers (Victoria, 7-2).
Segundo partido de Owens en las mayores y primera victoria. A pesar de que el abridor muestra buenas maneras da la impresión de que aun le falta algo. Es cierto que en las cinco entradas que lanzó solo permitió una carrera y tres hits, pero concedió hasta cuatro walks y únicamente consiguió dos strike outs.

Una parte importante de la victoria de los Red Sox se cimentó en la gran actuación de Jacke Bradley Jr.. El oufielder ratifica de esta manera la mejoría mostrada en los últimos días y demuestra que además de una gran defensa también aporta ataque. En este partido logró impulsar cinco carreras y anotar dos más con un homer incluido. Además, a pesar de tener una malísima media de .148 durante la temporada está bateando .300 en sus últimos siete encuentros.

El partido se encauzó desde el principio, con dos carreras en la segunda entrada. A pesar de un homer de Davis en la tercera los Tigers nunca trasmitieron mucho peligro y Boston terminó de ratificar la victoria en la octava entrada, donde anotó cuatro carreras. Con Uehara lesionado Machi se encargó de cerrar el partido.

Una semana que termina con un balance de 3-3, y en la que se han visto algunas cositas interesantes en jugadores que hasta el momento habían tenido una actuación bastante discreta.